Regata: Mariano Turner, un remador de la vida

A los 10 años la vida de Mariano Turner cambió para siempre. Jugaba junto a sus amigos al fútbol junto a las vías en Neuquén y la pelota se fue lejos. Él la fue a buscar y partir de ahí no se acuerda más. No era para menos. Un tren lo atropelló y, si bien salvó su vida, quedaron secuelas.Cuando despertó no tenía una de sus piernas. El drama lógico al que cualquiera hubiera desembocado, para Mariano no fue tal.

Con resignación y madurez, lo que primero pidió fue terminar la escuela con sus compañeros de grado y no perder el año. De ahí en más, a pesar de la discapacidad, nada ni nadie lo detuvo en sus objetivos.

Marianoo junto a Maxi comparten el bote 115 en la tradicional competencia.
Foto: Andrés Maripe

Hace un año empezó a remar, le dijeron que era lo mejor para su columna, lo convencieron para formar parte de la Regata del río Negro y aquí está, sumando su historia de vida a la de tantos otros que se decidieron por esta travesía para confirmar que nada es imposible.

“Soy de Cipolletti pero hace exactamente un año me acerqué a la escuela de canotaje de Ceppron, en Neuquén, y con la ayuda de mi compañero Maxi Chierasco (corren con el bote N° 115 dentro de los travesía Caballeros C), Mauro Gaona y José Caliani (compiten en k2 senior) estoy tomando parte de esta carrera maravillosa”, cuenta este odontólogo de 42 años.

“Siempre mi deporte estuvo en el agua, con natación y waterpolo. Al ser amputado, los médicos me dijeron que por mi columna el deporte que me convenía hacer era natación para que me ayudara en las posturas. Empecé a competir en natación incluso, pero un poco me aburrió el deporte y quise probar otra cosa. Y un día, ya cansado de nadar, le hice caso a un amigo y me llevó a Ceppron a probar con el canotaje”, cuenta Turner.

Lo que vino después no fue fácil, pero para Mariano nada lo ha sido en su vida. Tuvo dudas, se preguntó si podría hacerlo, se le dio vuelta el bote un montón de veces, pero finalmente se adaptó. “Le agarré la mano y después vino este desafío: correr la Regata. Con el canotaje encontré otra manera de disfrutar el deporte”. Y agrega: “El accidente y el condicionamiento físico no me impidieron cumplir mis metas. Me costaron algunas más que al resto, pero nada más. Cuando me amputaron le pedí a mi mamá que me ponga una maestra particular para seguir cursando con mis amigos. Ellos, mi familia, el deporte… todo eso me ayudó desde chiquito a ser uno más”.


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