Regina y Allen, dos realidades diferentes

En Allen, pese a que es una ciudad productora por excelencia, nada indica que sus autoridades hayan puesto el ojo en el asunto: no existen normativas que delimiten las áreas urbanas de las rurales ni que pongan frenos al avance de una sobre la otra.

Alejandro Peovich, titular de Planeamiento de la Municipalidad local, explicó que no existe ninguna ordenanza al respecto aunque se está comenzando a evaluar el tema "para no avanzar sobre las tierras productivas en forma indiscriminada".

El caso de Regina es totalmente opuesto y particular porque el avance de la ciudad sobre las chacras se produjo durante años por nuevos planes de viviendas. Sin embargo, a partir de diciembre del 2005, se acordó poner un freno a esta situación y se sancionó una ordenanza -133/2005- que determina el límite entre la zona urbana y rural, con claras delimitaciones, y establece que las parcelas a urbanizar cuyo límite con la zona rural esté materializado por una calle, al lotearse deberá ceder para espacio verde una franja de 20 metros de ancho y separada de la urbanización por una calle colectora de 15 metros.

En tanto, en las parcelas a urbanizar donde no exista una calle en el límite con la zona rural, deberá asegurarse una avenida compuesta por dos calles de 10 metros de ancho separadas por un espacio verde de 20 metros de ancho.

"Esto fue acordado por la Cámara de Productores, el Consorcio de Riego y el Concejo Deliberante y se viene cumpliendo", comentó el intendente Luis Albrieu, aunque dijo además que "en Regina tenemos importantes limitantes porque tampoco se puede avanzar sobre la barda para el crecimiento de la ciudad".


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