Faltará madera para aserrar si no aumenta la tasa de forestación

La advertencia la hizo el Ministerio de Agroindustria de la Nación. La última plantación de pinos del año 1998 y se terminará de cortar en 2030.

Neuquén tiene unas 64.000 hectáreas de bosque artificial. De acuerdo al régimen pluvial puede plantar en más de 350.000.

26 may 2017 - 00:00

Aunque se trata de una de las provincias patagónicas con mayor cantidad de hectáreas de bosque artificial, el sector maderero de Neuquén “sufrirá en el mediano plazo la falta de materia prima si no logra revertir rápidamente la caída en la tasa de forestación”, según diagnosticó el Ministerio de Agroindustria de la Nación en su Inventario de Plantaciones Forestales.

A partir del informe oficial presentado el miércoles pasado en Junín de los Andes, quedó de manifiesto que el déficit de madera se generará hacia 2030 cuando esté cumplido el primer ciclo de las plantaciones que se realizaron entre 1982 y 1998, que constituyen el grueso de las 63.725 hectáreas forestadas totales existentes al día de hoy.

De hecho, los bosques de pino en edad madura y joven (considerando que los turnos de corte se producen cada 35 años) ocupan casi 50.000 hectáreas.

“En la provincia hay un potencial de 350 mil hectáreas más para plantar, establecido a partir de las zonas con régimen de lluvias superior a los 500 milímetros anuales que no están ocupadas por bosques nativos”, explicó a “Río Negro” el funcionario del Ministerio de Producción provincial Mauricio Mazzuchelli.

“La meta establecida a partir de 2018 y 2019 es plantar 2 mil hectáreas por año, para lo que Neuquén destina incentivos cuyo monto global supera los 8 millones de pesos por ejercicio, y cuyo único fin es cubrir el costo de forestación a los propietarios del terreno”, explicó Mazzuchelli. “Cuando llega el momento del volteo de los árboles, el propietario se queda con la ganancia de la madera”, ahondó.

De acuerdo a las características del terreno, forestar una hectárea con coníferas (pinos) cuesta hoy entre 12.000 y 18.000 pesos. Cubrir esa superficie con plantines separados cada 3 metros (1.111 plantines en total) demandaría una jornada de trabajo a un grupo de 6 operarios, entre los que se cuentan el tractorista (que va arrimando las plantas), el capataz, los plantadores y el cocinero.

Hay programas de incentivo para pequeños productores y comunidades, y para medianos y grandes forestadores. Los costos, de acuerdo a la ley nacional de promoción forestal 25.080 y la provincial 2.482, son cubiertos por el Estado. En algunos casos se adelanta un 70 por ciento, y se cancela el 30 por ciento restante al certificar los trabajos, y en otros se cancela la totalidad en un solo pago pero recién al año (en el caso de la provincia) o a los 24 meses (en el caso de los subsidios nacionales).

En una hectárea se producen al término del ciclo unos 400 metros cúbicos de madera rolliza. Para calcular estimativamente su valor comercial, hay que multiplicar esa cifra por los 200 pies de madera que se obtienen por metro cúbico. Hoy, un pie de madera cuesta no menos de 8 pesos, con lo cual una hectárea estaría rindiendo aproximadamente 640.000 pesos.

Hay viveros privados y tres estatales muy grandes, dos de ellos en el departamento Minas, en los pueblos de Huinganco y Manzano Amargo en el norte neuquino, y otro en Villa Pehuenia, en el departamento Aluminé.

Bosques artificiales
en zona de secano
Neuquén tiene 63.725 hectáreas plantadas, en la provincia de Chubut se cuentan 33.446 hectáreas y en Río Negro, 11.860 hectáreas, según el informe.
El estudio abarca las plantaciones en secano.
Para considerarse aptas, la zona de la plantación debe contemplar una isoyeta de 500 milímetros anuales por lo menos. Y fundamentalmente, no debe contener bosques autóctonos.
En Huinganco, Manzano Amargo y Villa Pehuenia, en el departamento Aluminé, se encuentran los tres viveros más grandes que tiene la provincia.
Los pinos pueden convivir con el ganado
“Es un error creer que las tierras forestadas quedan ociosas durante 35 años”, aseguró Mauricio Mazzuchelli. “Si el manejo se realiza con podas y raleos que repercutirán en una mayor calidad de la madera, la forestación es compatible con otras actividades como la ganadería”, sostuvo.
“Lo que no sería compatible con estos programas de promoción es destinar la superficie sembrada a urbanizaciones. Con el desembolso de los incentivos se firman compromisos para volcar la producción a la industria comercial de la madera”, manifestó.
Por otro lado, el funcionario indicó que los viveros donde se producen los plantines de coníferas “se encuentran en un proceso de reconversión para garantizar el abastecimiento de la demanda.
Junín de los Andes

Seguí informado, suscribite GRATIS a nuestro newsletter

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.