“Reglas injustas en el Castro Rendón”

Redacción

Por Redacción

Mi hijo fue intervenido quirúrgicamente el lunes 25 en el hospital Castro Rendón. Excelente la atención de los profesionales que intervinieron, pero… siempre hay un pero. Somos de Zapala y nadie nos advirtió previamente que no permitirían que ninguna mujer (ni madre ni esposa) lo acompañara en la habitación (no terapia) para asistirlo luego de la operación. Como consecuencia de esta desafortunada regla intrahospitalaria mi hijo está solo en la sala recuperándose lo mejor que puede y mi nuera está sola afuera, en los pasillos, en la vereda, en el mostrador de admisión del 4º piso… y el resto de la familia en Zapala, rogando que le den el alta pronto. Creo que debieran ajustar esas normas a las necesidades del paciente (quien, dicho sea de paso, es la razón de existir del hospital y el causante de que los cráneos que idean las normas cobren sueldo todos los meses). Mi nuera tiene lugar donde quedarse… ¿cómo hace el resto de la gente del interior? ¿No sería acaso una gran ayuda para los enfermeros la presencia de un familiar allegado al paciente que colaborara con su tarea? ¿O acaso el hombre que es intervenido y no tiene familiar del mismo sexo que lo acompañe tiene menos derechos que los demás? Que haya otros varones en la misma sala no tiene que ser impedimento para la presencia de una compañera mujer: cuando se requiera tratamiento de pudor con alguno de los pacientes se les puede pedir gentilmente a las acompañantes que esperen afuera. ¿Sólo a mí se me ocurren estas idea de sentido común? Señores del Castro Rendón, por favor, revean las normas, no sea que alguna madre trasnochada termine acusándolos de discriminación por género. Adriana Leonhardt de Bodernea DNI 16.830.260

Adriana Leonhardt de Bodernea DNI 16.830.260


Mi hijo fue intervenido quirúrgicamente el lunes 25 en el hospital Castro Rendón. Excelente la atención de los profesionales que intervinieron, pero... siempre hay un pero. Somos de Zapala y nadie nos advirtió previamente que no permitirían que ninguna mujer (ni madre ni esposa) lo acompañara en la habitación (no terapia) para asistirlo luego de la operación. Como consecuencia de esta desafortunada regla intrahospitalaria mi hijo está solo en la sala recuperándose lo mejor que puede y mi nuera está sola afuera, en los pasillos, en la vereda, en el mostrador de admisión del 4º piso... y el resto de la familia en Zapala, rogando que le den el alta pronto. Creo que debieran ajustar esas normas a las necesidades del paciente (quien, dicho sea de paso, es la razón de existir del hospital y el causante de que los cráneos que idean las normas cobren sueldo todos los meses). Mi nuera tiene lugar donde quedarse... ¿cómo hace el resto de la gente del interior? ¿No sería acaso una gran ayuda para los enfermeros la presencia de un familiar allegado al paciente que colaborara con su tarea? ¿O acaso el hombre que es intervenido y no tiene familiar del mismo sexo que lo acompañe tiene menos derechos que los demás? Que haya otros varones en la misma sala no tiene que ser impedimento para la presencia de una compañera mujer: cuando se requiera tratamiento de pudor con alguno de los pacientes se les puede pedir gentilmente a las acompañantes que esperen afuera. ¿Sólo a mí se me ocurren estas idea de sentido común? Señores del Castro Rendón, por favor, revean las normas, no sea que alguna madre trasnochada termine acusándolos de discriminación por género. Adriana Leonhardt de Bodernea DNI 16.830.260

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