Relato poco ponderado

Los tiempos para implementar las PASO se diluyen.

Redacción

Por Redacción

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

La propensión a la autocrítica no es inherente a la condición humana. Esta particularidad fue ratificada ayer por el gobernador Alberto Weretilneck en su mensaje parlamentario. Abrió con una “rendición de cuenta de logros y frustraciones”, pero la exposición cayó en un extenuante repaso de lo hecho y olvidó el balance más crítico, a pesar de sus tres horas y media de discurso. Lo positivo de su administración se diluyó en olvidables menciones. Los aumentos en la recaudación impositiva y de la producción petrolera, como también el sostenimiento de las prestaciones del Ipross, se licuaron en la enumeración de la cantidad de prácticas odontológicas, radiografías, películas proyectadas o chicos asistentes a un taller social. Faltó esencialmente explicar y ponderar la frustración de lo que ocurrió en el Estado, que trasmutó de una provincia “previsible” en el 2013 a la “gran crisis” y las “dificultades” presentes. Aprovechó y viró su enfoque, planteando que el Estado no es la provincia y valoró entonces las variables positivas de las economías frutícola y turística. Denunció que el aporte a la producción, la ejecución de obras y la recomposición salarial fueron las razones del desfasaje. Conclusiones rebatibles, pero su contradicción estuvo cuando alertó de que en Río Negro la partida salarial está en un 60% de los gastos totales, recordando una participación recomendable de un 50 a 53%. Despegó a su gestión de ese resultado al afirmar que el desequilibrio era preexistente. No es así. En su gobierno, ese predominio de las erogaciones de personal subió de 6 a 8 puntos. Tal apartamiento fue curioso porque, luego, Weretilneck resaltó la “recomposición” de los salarios –que llegó al 67% en los docentes– y esa evolución se explica mayormente por aquel despegue. El relato de las “frustraciones” quedó en “la demora” o “lentitud” de la firma de los nuevos contratos petroleros –la justificó en extremar esa “oportunidad” para Río Negro– o la “impermeabilidad” de cambiar las prácticas frente a la problemática social, puntualmente la drogadicción. Sí reprobó claramente lo actuado en el conflicto policial, que calificó –por primera vez– como “extorsión” y “sublevación”. Proclamó “no estar satisfecho con cómo lo resolvimos” y, además, se alineó con la Justicia para sancionar a los insubordinados. Nada es casual. Weretilneck cerró la semana con esa novedad. El martes el jefe de la fuerza, Fabián Gatti, convocó a la prensa para alistarse en la avanzada investigación del juez penal Favio Igoldi en referencia a la utilización de patrulleros y el proceder de los uniformados. Hasta ahora el gobernador había desactivado toda reprimenda. No quería complicaciones. El fiscal Fabio Corvalán alentó la pesquisa y, pese a las sospechas, el gobierno siempre desmintió cualquier participación en la acción penal. Incluso los traslados de los oficiales adherentes –entre ellos, los jefes Héctor Villavicencio (Unidad Regional de Viedma), Josefina Colipe (Seguridad de Casa de Gobierno) y Patricia Elizondo (comisaría de barrio Guido)– fueron desligados del reclamo y mezclados en los pases anuales. ¿Qué explica esta conversión? El gobierno se pone al frente de la revisión de esas conductas porque sabe que el implacable Igoldi tiene una extensa lista de oficiales y suboficiales que en marzo estarán convocados a indagatorias. Además existiría otra derivación más preocupante: la Justicia no habría logrado la totalidad de las grabaciones de la Jefatura. Esta semana, los gremios acentuarán sus medidas de fuerza, pero la administración provincial persistirá en su andar: no avanzará mucho más y priorizará el plazo nacional. Antes que nada, el mandatario quiere otra prórroga trimestral de la Nación al programa de desendeudamiento, que vencerá este mes. Río Negro está sojuzgado en la crisis estatal, pero la condición política niega esa imposición y la proyección del 2015 atraviesa cada plano cotidiano, más allá de que las pretensiones se esconden. La claridad no llegará inmediatamente. La implementación de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas (PASO) parece diluirse o, por lo menos, sus plazos se dilatan demasiado para el próximo proceso. Las PASO están atadas a Weretilneck y al senador Miguel Pichetto. Aún ninguno expuso demasiado entusiasmo; tampoco oposición. Son indiferentes. Ese sistema desdibuja las estructuras partidarias. Por eso, según sus allegados, el gobernador podría aprovechar ese instrumento para enredarse más con sus socios justicialistas. Él tiene otra concepción y vacila en su utilidad para su marcha hacia el 2015. Así ocurre porque Weretilneck reconoce que Pichetto es el único resguardo válido de parte del PJ. Y, por sí, las PASO no le garantizan ese respaldo, que en realidad busca en un trato preferencial hacia el senador. Ayer resaltó su labor en tres oportunidades en el Parlamento. El senador cuida cada movimiento para no revelar qué piensa hacer en el 2015. Esa intención hay que rastrearla en simples huellas. Por ejemplo, la instalación de sus referentes cardinales en lugares institucionales claves –como ocurrió con Ariel Rivero como segundo de la Legislatura– y, a su vez, la publicitada marginación de la administración provincial. Esta distancia se traduciría en su probable maniobra política si trastabilla la gestión y la reelección de Weretilneck. Con uno u otro desenlace, Pichetto sigue aferrado a que su destino estará ligado al resultado del actual gobierno. Acompañará las PASO, como otros proyectos, si el gobernador propone esa instancia. Para él ese instrumento nada significa. El senador no se someterá en ninguna interna si, definitivamente, se presenta en el 2015. El nuevo proceso del FpV se delineará también con el posicionamiento definitivo que asuma el intendente roquense Martín Soria. Y otro componente surgirá de las definiciones del cuadro nacional. Hoy la existencia de las PASO solamente late en la dirigencia satelital. Pero el mayor entusiasmo está en la UCR, especialmente en Bautista Mendioroz, que remendó su anhelo gubernamental. El jefe del bloque radical detecta que las PASO son el esquema más apropiado para dirimir el debate interno y, eventualmente, una compulsa por la fórmula en su pretendida sociedad con Magdalena Odarda. En cambio la senadora se tomará su tiempo para elegir a sus socios, ya que revisa quiénes quedarán en pie en la UCR. Allí, entre los despojos, conviven los planes desde Mendioroz hasta Horacio Massaccesi, pasando por César Barbeito, con los requerimientos sectoriales ligados al exgobernador Miguel Saiz o al intendente viedmense José Luis Foulkes. Cuando finalmente se reúna la Convención, entonces se advertirá el sinnúmero de designios existentes. El legislador de la Coalición, Jorge Ocampos –el radical cipoleño que se sumó al diseño liderado por Odarda–, promocionó su coincidencia personal y política con Mendioroz y, rápidamente, detectó la repulsa en esa agrupación a cualquier viejo referente de la UCR, casi sin matices. Así se renovó el mayor obstáculo a las ideas frentistas pero, en contrapartida, el principal empellón proviene de las conducciones y referentes nacionales, que Odarda ya compone. Por ahora la senadora no tiene apuro, ni tampoco dudas. Su coalición es la segunda fuerza y cualquier aliado deberá acompañar. Ya se lo deletreó a Mendioroz, quien relativizó esa contundencia porque confía en que las PASO –si se implementan– lo ayudarían en su propósito. Ese mecanismo también ofrecería a la UCR un atajo a la encrucijada de la renovación, pues abriría la participación a novatos, mientras los veteranos seguirían aferrados a sus espacios. Además, emerge una nueva fuerza en Río Negro y la encabeza la legisladora Ana Piccinini, histórica radical, adherente al proyecto de Carlos Soria y alejada recientemente de todo atisbo del oficialismo. Buscará construir con el mismo electorado descontento del antiguo y actual oficialismo. Ya hurga en alianzas, entre ellas, con Unidos por Río Negro del legislador Ricardo Ledo. El armado del 2015 –que comprenderá al PPR con el PRO– acarreará, por un tiempo aún, un heterogéneo atado de interrogantes sin respuestas. Ayer también quedaron contestaciones pendientes de un gobierno condenado, cada vez más, a los márgenes estrechos de los recursos y del poder.

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