Rescatan del olvido tragedia aérea de 34 muertes

Por fatiga de materiales la nave perdió un ala.



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Un guante en la meseta. Testimonio gráfico de la revista Gente.

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El cenotafio que recuerda a las víctimas que recién ahora tienen reconocimiento.

Foto Revista Gente

NEUQUÉN (AN/ACC).- El reloj del avión AVRO 748 de YPF quedó clavado a las 16.22 del miércoles 14 de abril de 1976.

La última vez que se vieron sus restos estaban guardados en un hangar de Aerolíneas Argentinas en Buenos Aires. La investigación encargada por ingenieros de la empresa A.V.Roc and Compang Limite de Manchester, Gran Bretaña, y de la Fuerza Aérea Argentina determinó que por fatiga de materiales ese avión que había sido adquirido por Aerolíneas en 1962 se le había caído un ala cuando provenía del campamento Rincón de los Sauces para aterrizar diez minutos más tarde del momento del accidente en el aeropuerto de Cutral Co, con 34 pasajeros a bordo, todos empleados de la también por entonces petrolera estatal.

Fue el mayor accidente aéreo en la historia de la provincia. Su ocurrencia a pocos días del golpe de Estado y la ausencia de directivos o militares en la lista de fallecidos, ingresó en un manto de olvido oficial hasta hace dos años, cuando familiares de los obreros interesaron a un grupo de jinetes de la agrupación Tierra Gaucha a hacer cabalgatas masivas al lugar donde cayó el avión, a unos 35 kilómetros al norte de Cutral Co. Este domingo harán la tercera cabalgata y saldrá a las 7 de la mañana de Cutral Co e irá por la ruta 17 hasta el sitio donde existe un monolito.

La fosa común del cementerio de Cutral Co donde el 17 de abril de 1976 tras un cortejo fúnebre que duró una hora desde el club social de Campamento Uno detrás de los 34 Rastrojeros de YPF que trasladaron los ataúdes descansan lo que podrían ser los cuerpos, está en virtual estado de abandono. Sólo algunas placas de los familiares indican que el lugar tiene la atención social.

YPF tenía seis de esas máquinas que había adquirido a Aerolíneas. Había tres pilotos, dos fallecieron en el accidente Omar Carbone y Juan Peduzzi, y Agustín Pérez quedó para contarla, para decir lo que nadie quería oír, para desnudar desaprensiones de las que fueron víctimas obreros de dos pueblos que aún lloran a sus muertos.

Elegir ataúd

Cuando se hizo el velatorio en el club social “llegábamos y debíamos elegir un ataúd porque habíamos estado en la vereda del hospital de YPF y llegaban los Rastrojeros con las bolsas negras cerradas y atadas, sólo los familiares podían reconocer pertenencias y en el lugar pudimos ir recién a los pocos días porque estaba cerrado y llovía mucho”. Olga Alfaro es prima de Sixto Rojas, uno de los tres tripulantes del AVRO, quien contó que no existían medios para comunicarse más allá de los teléfonos fijos de la empresa y por ello la desazón aún dejó heridas que no cicatrizaron.

“El monolito que hizo gente de YPF quedó abandonado y después de 35 años los familiares nos pidieron que nos hiciéramos cargo para que no se pierda”, contó Sebastián Gutiérrez de la agrupación gaucha y este domingo será el tercer año desde la plaza del Parque Este donde está la virgen San Juan de Los Lagos a las 7.

La primera vez fueron 600 personas y el segundo año hubo divergencias con la fecha y fue menos gente.

Esperan que este domingo se haga un acto en memoria de los caídos y una misa. “Para los familiares que van es una tristeza tremenda”, contó.

Los féretros en el salón del Club Social de Plaza Huincul. Los deudos no sabían en qué ataúd estaban sus familiares.

el accidente aéreo de 1976

Antes del accidente fatal, técnicos ingleses había hecho una reparación en Buenos Aires.

Foto Revista Gente

MARIO ROJAS

mariorojas@rionegro.com.ar

ANDREA VÁZQUEz


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