Río Negro: el gabinete tambalea y cayó Arrieta

La ministra de Turismo, Cultura y Deporte fue la primera en salir del gobierno por el efecto de las PASO. Después de pedirle la renuncia, Weretilneck enfrenta otro dilema: encontrar un reemplazante. Los tiempos también apremian en Desarrollo Social.



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Una vez más, la comunicación oficial fue por redes sociales.(Foto: alejandro carnevale )

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Arrieta era resistida por el sector turístico barilochense.

Silvina Arrieta ya no es ministra de Turismo. Ayer, el gobernador Alberto Weretilneck le pidió la renuncia al cargo que ocupa desde diciembre del 2015.

A pesar de la inicial ratificación del gabinete, este desplazamiento es el primer reflejo frente ante las críticas que el equipo gubernamental recibió por parte de la dirigencia de Juntos cuando se reunieron en UPCN para la evaluación de la derrota electoral.

“Yo me hago cargo de mis funcionarios”, reaccionó el mandatario en ese momento y contrarrestó con quejas hacia quienes no hicieron ninguna autocrítica y “no laburaron” en la campaña.

La ausencia de funcionarios y de políticas fueron los cuestionamientos centrales de los intendentes y de los legisladores en esa revisión.

Arrieta fue apartada por esa ofensiva y, también, por viejas culpas propias. Los empresarios turísticos –especialmente los de Bariloche– eran firmes detractores. El intendente Gustavo Gennuso habló -reiteradamente- del tema con Weretilneck. El mandatario la resguardó ante disputas privadas que incluso afectaron su imagen pública. Arrieta fue denunciada por una maniobra con un inmueble y el intento de desalojo de una anciana de 95 años.

Esa polémica pública derivó en su ausencia de Bariloche y cada presencia institucional recayó –aún más– en el gobernador.

Un dato llamativo es que ya no es ministra, pero seguirá en su cargo “hasta mediados de setiembre” –según se anunció– por la realización de la Copa Mundial de Snowboard y de los Juegos Deportivos de Invierno.

Weretilneck quiere sacar de la modorra al gabinete. Advertía y padecía esa lentitud en el andar de la administración pública. Pero, la contrariedad real ocurrió en la campaña y el resultado electoral, potenciado por la sucesión de críticas de la dirigencia del oficialismo.

El empellón comenzó con el anuncio del análisis de desplazamientos entre ministros, secretarios y subsecretarios. Eso fue suficiente para alterar los ánimos. Oficializó el lunes el apartamiento de Daniel Badié del viceministerio de Desarrollo Social. Ayer llamó a Arrieta y le pidió su renuncia.

La revisión no tiene plazos. Dudan –todavía– de ciertas cesantías, pero además no tiene recambios para las probables vacantes. Las dos generadas recientemente -Arrieta y Badie- requieren de urgencias, especialmente el área de Desarrollo Social.

Las últimas alteraciones concluyeron en un común denominador para el gobernador: recurrir a sus funcionarios.

Así ocurrió con los ascensos de Alberto Diomedi (abril del 2017), que era secretario de Fruticultura. Arrieta que era segunda en Turismo e Isaias Kremer (ambos en diciembre del 2015) que era Tesorero. Salvo excepciones por su fuerte decisión en favor del reemplazante, Weretilneck siempre intentó incorporar a técnicos o políticos a la administración pública. Esa tarea, cada vez, es más difícil.

Weretilneck dijo ayer que Viedma “se está transformando en la ciudad del no”, por su rechazo a la inversión de Crown y por oponerse a la central nuclear.

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Weretilneck dijo ayer que Viedma “se está transformando en la ciudad del no”, por su rechazo a la inversión de Crown y por oponerse a la central nuclear.

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