Roca perdió una chance

Una gran tarea del arquero de Pájaro Azul, Martín Marino, privó al local de un triunfo.

Por Redacción

Deportivo Roca dejó pasar una inmejorable chance de seguir en carrera en el Argentino «B», al empatar sin goles como local ante Pájaro Azul de Bariloche. Si bien matemáticamente todavía cuenta con posibilidades, los «naranjas» ahora dependen de otros resultados para ganar el grupo y poder así clasificar a la siguiente ronda. El encuentro correspondió a la cuarta fecha del torneo.

El gran culpable de que el partido terminara con el marcador en blanco fue el arquero visitante Martín Marino, que abortó toda situación de peligro que rondó por el área visitante. Sus intervenciones fueron decisivas para las intenciones del equipo barilochense de llevarse el primer punto del torneo a casa.

De entrada nomás el local inclinó la cancha en busca del desequilibrio, dominando ampliamente la primera fracción en donde se contabilizaron media docena de posibilidades para convertir. Pero en el arco estaba Marino, que comenzaba a agigantarse, respondiendo una y otra vez a las intenciones de los hombres de Graneros.

En la visita también se destacó el dominio y el panorama del volante Daniel Rojas, que aportó la poca cuota de fútbol que tuvieron los de Puerto Moreno, que sin embargo no alcanzó para inquietar a Gustavo Pedis, un espectador de lujo en la primera fracción.

Para el complemento el técnico visitante mandó a la cancha a Sergio Ampuero, con lo que logró más movilidad en el ataque, lo que motivó que Roca no pudiera lanzar a los laterales a posiciones ofensivas con tanta frecuencia.

Como consecuencia de ello, el partido se equilibró. Ya no sólo el local llegaba con peligro sino que también el equipo «lacustre» tuvo sus chances. El mismo Ampuero al comienzo y Claudio Ascencio promediando la etapa, tuvieron el gol que Pedis impidió con esfuerzo.

A pesar de ello el local seguía teniendo las mejores oportunidades, fundamentalmente en los pies de Diego Alvarez, que para desazón de los pocos hinchas que se acercaron al «Maiolino», perdió su duelo con el golero visitante.

El epílogo del partido mostró como el «Depo», con más furia que fútbol, intentaba modificar algo que Marino había sentenciado desde su lugar bajo los tres palos: el 0 a 0 final.