Rolando Barbano: “Si era por los de la Federal, Atahualpa no tocaba más”
“Sangre Azul. Historia criminal de la Federal” es un libro sostenido por una sólida investigación sobre la parte siniestra de la fuerza de seguridad.
entrevista al periodista
-Entonces, si no es porque se equivocan de mano, Atahualpa Yupanqui nos hubiera quedado como voz pero sin tocar la guitarra…
-Sí, sí. Él era un militante del PC y visitaba la embajada de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS. Y bueno… la Policía Federal lo agarró, lo golpearon por “bolche”, como era la costumbre a todo lo que la Federal veía como distinto, y empezaron y se ensañaron con una mano de Atahualpa para que no tocara más la guitarra. Pero he aquí que, en el marco de tanta brutalidad, bueno… se equivocaron de mano o en todo caso de la mano más decisiva para templar y rascar la guitarra…
–De la lectura de su libro, donde la criminalidad que define la historia de la Federal es muy elocuente, emerge un convencimiento: desde la historia de instituciones del país, la Federal es el poder que a lo largo de ese recorrido ha gozado de una impunidad sin parangón. ¿Es así?
-Y… es una lectura muy sugerente, claro. Lo que sucede es que todo el esquema de poder nacional, aun en sus distintos tiempos, naturalezas, necesitó tener a mano una estructura para disciplinar mediante el método que fuera, pero disciplinar. Meter miedo, etc. Por derecho o por fuera de derecho. Y la Federal fue funcional a ese objetivo. De ahí incluso la criminalidad que define su actuación a lo largo de su historia…
-¿Plasticidad ante los distintos esquemas de poder?
-Sí, si quiere plasticidad. Tanto en proceso de facto como en democracia.
-Pero la plasticidad no se forja sin más, por generación espontánea.
-Por supuesto. Como yo lo demuestro en el libro, a partir de ser útil al poder más allá de la naturaleza del poder que esté en el poder, la Federal creó, vía ese balanceo, sus propia cultura de intereses, de acción. Así como su historia dice que la Federal es también una historia de criminalidad, es también una inmensa caja para rangos policiales, para planos políticos, etc. (ver recuadro).
-¿Por qué arranca tan lejos en relación a cómo surgió, no como Federal, sino como un estructura que a través de los siglos termina llamándose Policía Federal?
-Porque lo dice la historiografía misma de la Federal. Ellos reconocen en la investigación de un robo -fueron los primeros boqueteros en la historia delictiva del país- de 1631, boquete en el Fuerte de Buenos Aires y robo de oro, su nacimiento. La guardia de ese poblado pequeño que era Buenos Aires descubre quiénes fueron… un chileno y un sirviente. Los detienen, se fugan, los agarran, los torturan y los cuelgan.
-Siguiendo ese rastro, es la primera vez que la Federal tortura…
-Sí, sí. Con otro dato más a cuestas: parte del botín recuperado desaparece.
-Se lo quedaron los muchachos…
-O algo parecido. De ahí en más, la tortura… bueno…
-¿Con su libro se comienza finalmente a poner a escala de un matón más al famoso comisario Evaristo Meneses, muy amado por la clase alta porteña hace ya más de medio siglo y muy recordado hoy ante la inseguridad?
-No, seamos justos. Su estilo de accionar también ha sido trabajado por otros investigadores. Meneses, apasionado por el boxeo, un tipo rudo, fue más gatillo fácil que cualquier otra cosa. Era eso y nada más. “Resolvía” con ese estilo y apoyado por medios, planos institucionales, organizaciones civiles de “gente bien”, por “guapo”, hecho fama.
-Siguiendo ese hilo, ¿es coincidencia que con él se formaran algunos de los oficiales que a la larga integrarían las Tres A, Rovira uno de ellos?
-No es coincidencia. Nada de lo que sucede en la Federal a lo largo de la su historia de criminalidad, de tortura, es coincidencia. Se hace escuela desde una cultura de la violencia muy arraigada. No estoy diciendo que en su interior y siempre a lo largo de su historia no hayan existido ni existan efectivos decentes, ajenos a esos estilos….
-¿Prosperan en la carrera?
-En muchos casos, con dificultades. Mi investigación da cuenta de esa otra “cultura” de mirar mal al funcionario que…
-Clava una pica en Flandes y dice no estoy de acuerdo…
-Y denuncia. Eso le sucedió al subinspector Diego Alarcón -doy solo un caso-, que en el 2003 denunció a un comisario de mandar a los oficiales de calle de su comisaría a organizar hechos delictivos y caer cuando estaban sucediendo y matar a los asaltantes. De esa forma el comisario mostraba eficiencia en el manejo de su zona, como también lo denunció por fraguar actas contravencionales en función del mismo objetivo. Alarcón hizo la denuncia ante la Justicia y el jefe de la Federal, Néstor Villecca, actuación mediante de Asuntos Internos, le dio dos semanas de arresto “por no seguir la vía jerárquica reglamentaria” para formular la denuncia. Ya la vida profesional de Alarcón comenzó a tornarse imposible. Cuatro años más tarde lo retiraron… Todo este sistema de presión es escuela, es cultura.
-En su libro usted toca en caso de “Polo” Lugones, nombrado comisario por el dictador Uriburu. “Polo” introduce de lleno el uso de la picana en la Federal. ¿Con “Polo” la tortura se convierte en “institucional”, a cielo abierto?
-Veamos. Se tortura en todas las direcciones, se suma como blancos a opositores políticos, oficiales del Ejército -caso Toranzo Montero-, hijos de generales opositores a la dictadura, etc., etc. Es cierto lo de la picana, pero viene a cuento que, además, “Polo” era un individuo de perfiles psíquicos, emocionales muy particulares.
-En esa materia, los Lugones de esa línea fueron muy particulares… (*)
-Sí, sí. Pero “Polo” no fue sólo picana sino que desarrolló métodos de tortura que hablan de una crueldad extrema, que deja sin aliento el enterarse, el relatarla… hundir vía juego de roldanas y sogas gente en barriles con excrementos, aguas putrefactas… subirlos cuando se estaban por ahogar…
-En la escuela de “Polo” se formaron famosos, ¿no?
-Y algunos llegaron a servir a la Federal de los dos primeros gobiernos de Perón… José Amoresano, Cipriano Lombilla, los hermanos Cardoso. Pero la tortura siguió y siguió.
-Durante la Libertadora Aramburu echó a Sabato de una radio oficial porque denunció que la Libertadora seguía torturando en la Penitenciaría de avenida Las Heras…
-Y la escuela y su cultura generó nuevos alumnos. Un caso: Ernesto Frimon Weber, subcomisario. Fue él quien les enseñó a los marinos de la ESMA a usar la picana.
-¿Clases vivas, con una víctima concreta, como hacían los grupos de tareas de la dictadura brasileña?
-No sé… pero en la ESMA le decían “220”, por los voltios. También “El Maestro”…
-¿Qué tema no? Los militares tenían historia se asesinar a sangre fría en la Patagonia, en los basurales de León Suárez, Trelew… La Semana Trágica, pero “manos limpias” en cuanto a tortura. Tenían que aprender…
-Y ejercerla con sadismo. Porque el grupo de Weber, desde una estructura ideológica tan nazi que algunos se hacían llamar “El Alemán”, “Führer”, etc., se ensañaba en extremo por ejemplo con los judíos. Les bajaban los pantalones, comprobaban, y a torturar alentados por marchas nazis, discursos de Hitler…
-Que, como Stalin o Videla o Massera, siempre está…
-Siempre está…
(*) “Polo” Lugones era hijo del poeta Leopoldo Lugones, mentor intelectual del golpe de Estado de 1930, que se suicidó al finalizar esa década en el marco de fuertes contradicciones ideológicas. “Polo” también se suicidó a comienzos de los 70. Todo indica que era un hombre con inclinaciones graves, como jugar sexualmente con gallinas. Su hija “Piri” perteneció a Montoneros. Fue secuestrada y desaparecida en la ESMA. Otro hijo de “Polo”, Alejandro, también se suicidó. “Piri” solía presentarse como “Lugones, nieta del poeta fascista e hija del torturador”.
Carlos Torrengo
carlostorrengo@hotmail.com
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