La producción hortícola bajo cubierta se afianza en el Valle Medio

Con más de una década de avances, los invernaderos y túneles se consolidan en las chacras del Valle Medio. El aporte técnico del INTA, la articulación institucional y el desarrollo de ferias impulsan la expansión.

El cultivo bajo cubierta permite tener mayor disponibilidad de productos a lo largo del año.

En los valles irrigados de Río Negro, y particularmente en Valle Medio, la producción hortícola bajo cubierta atraviesa un proceso de crecimiento sostenido. Lo que hace poco más de una década era una práctica incipiente, limitada a microemprendimientos familiares y a experiencias piloto, se consolida como herramienta estratégica para ampliar la oferta local, mejorar la previsibilidad productiva y fortalecer las ferias municipales que abastecen a la región.

Diversidad de suelos, disponibilidad de agua y condiciones culturales explican parte del impulso. Pero el avance tecnológico -en microtúneles, macrotúneles invernaderos- es el motor que permitió que más productores se animaran a invertir. Según estimaciones actuales, en Valle Medio existen ya unas 7 hectáreas destinadas a cultivos bajo cubierta, distribuidas en quince productores de Lamarque, Luis Beltrán, Choele Choel, Chimpay y Darwin.

Este tipo de sistemas permite producir durante más meses al año y dar estabilidad en la oferta. Hortalizas como tomate, morrón, berenjena y lechuga lideran la superficie bajo cubierta, aunque también avanza la producción de aromáticas y plantines.

“El productor que decide incorporar un invernadero lo hace porque necesita regularidad. La cubierta le da la posibilidad de esquivar heladas, controlar el viento y manejar mejor el riego, tres factores determinantes en la región”, explican desde la Agencia de INTA Valle Medio, donde el Licenciado Eliceo Alfaro encabeza el acompañamiento técnico específico.

El rol del INTA en un proceso de expansión sostenida



La Agencia Valle Medio es un actor clave en la evolución del sistema bajo cubierta. Desde la formulación del proyecto hasta la puesta en marcha, el asesoramiento abarca aspectos como diseño estructural, elección de materiales, sistemas de riego, ventilación, calefacción y manejo del cultivo en condiciones protegidas.

Construcción de invernáculos con las condiciones ideales para producir, un paso clave para cultivar bajo cubierta.


Al mismo tiempo, la agencia vincula a los productores con proveedores de tirantería, postes, nylon, semillas, plantines, cintas de goteo, fertilizantes e insumos necesarios para cada etapa del ciclo productivo. Se suma el acompañamiento en temas indispensables para todo emprendimiento hortícola: Buenas Prácticas Agrícolas, uso eficiente del agua, manejo de plagas, conservación del suelo y capacitaciones permanentes en tecnologías aplicadas.

El salto tecnológico se refleja en la incorporación de sistemas de riego por goteo -muchos automatizados- y en el uso de semillas híbridas que mejoran la sanidad y los rendimientos. Estas mejoras, señalan desde el INTA, permiten acortar la brecha entre la demanda del consumidor patagónico y la oferta estacional de la región.

Sin embargo, el clima de la zona sigue siendo un condicionante. El viento, las heladas tardías y las altas temperaturas del verano obligan a inversiones cuidadosas y a un diseño detallado de cada estructura. La elección de materiales, la orientación del invernadero y la estrategia de ventilación son decisiones que definen no solo la productividad, sino también la durabilidad de las instalaciones.

Ferias y financiamiento: el sostén comercial del crecimiento



La comercialización encontró en las ferias municipales de Lamarque, Luis Beltrán, Choele Choel y Darwin un motor para que la producción bajo cubierta creciera en escala. Estos espacios, que se consolidaron en la última década como el principal canal de venta directa de hortalizas frescas, permiten mejorar el precio percibido por el productor y acortar la distancia entre quien produce y quien consume.

Carga de producción hortícola en vehículos que cuentan con refrigeración.


Desde 2011, las ferias recibieron acompañamiento del Estado municipal, provincial y nacional, lo que fortaleció su infraestructura y ordenó la oferta. La experiencia derivó en un círculo virtuoso: a mejor comercialización, mayor ánimo para invertir.

En ese proceso también cumple un rol relevante el ENDEVAM (Ente de Desarrollo de Valle Medio) que, desde 2017, coordina acciones con productores y ferias. La incorporación de un camión refrigerado para distribuir alimentos permitió llevar productos frescos a distintos puntos de la provincia, ampliando las posibilidades comerciales de los horticultores locales.

El crecimiento reciente también se apoya en líneas de financiamiento impulsadas por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, orientadas a infraestructura, tecnificación y manejo eficiente del agua.

La articulación entre instituciones -INTA, municipios, provincia, ENDEVAM y organizaciones de productores- un factor decisivo para que la actividad atraviese hoy un momento de expansión. Si bien la escala sigue siendo moderada, el impacto regional es significativo: mayor disponibilidad de alimentos frescos, mejores ingresos para los feriantes y la consolidación de un sistema productivo que ya forma parte de la identidad económica del Valle Medio.



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