Los precios internacionales de la soja, el trigo y el maíz suben, pero no por una misma razón

La soja, el trigo y el maíz subieron en Chicago y alcanzaron máximos de entre 20 meses y más de dos años, impulsados por factores diferentes.

Redacción

Por Redacción

Suben los precios en Chicago de tres commodities agrarios clave para la Argentina: soja, maíz y trigo.

Suben los precios en Chicago de tres commodities agrarios clave para la Argentina: soja, maíz y trigo.

Los principales granos registraron fuertes subas en la Bolsa de Chicago y alcanzaron niveles que no se veían desde hace varios meses. El trigo llegó a su mayor cotización desde 2024, el maíz alcanzó un máximo de 20 meses y la soja volvió a acercarse a los US$460 por tonelada. Detrás del movimiento aparecen distintos factores: la guerra entre Rusia y Ucrania afecta el flujo exportador de trigo, China impulsa la demanda de soja y el maíz combina problemas productivos, climáticos y energéticos.

El trigo sube por las dificultades para exportar desde Rusia y Ucrania


El trigo es el grano en el que la situación geopolítica tiene mayor incidencia. El contrato septiembre en Chicago subió US$16,54 por tonelada y cerró en US$268,41, su mayor nivel desde 2024.

La principal explicación está en las dificultades para sacar mercadería de Rusia y Ucrania, dos de los principales proveedores del mercado mundial. Entre ambos países representan alrededor del 30% de las exportaciones globales de trigo, por lo que cualquier alteración en sus embarques tiene un impacto significativo sobre las cotizaciones.

Los ataques sobre puertos y embarcaciones complicaron las principales vías de salida de Ucrania. Cerca del 90% de sus exportaciones agrícolas se realiza a través de los puertos del Mar Negro, mientras que las alternativas por el río Danubio tienen una capacidad mucho menor. La sequía también dificulta actualmente la navegación por esa vía.

Campo de trigo en Río Negro. Foto: archivo Juan Macri.
Campo de trigo en Río Negro. Foto: archivo Juan Macri.

La situación generó una fuerte acumulación de embarcaciones. Alrededor de 70 barcos aguardaban en las inmediaciones del canal de Sulina, sobre el Danubio, para acceder a las terminales ucranianas.

Rusia también sufrió daños en su infraestructura exportadora. Un ataque con drones afectó una de las tres terminales de granos de Novorossiysk, principal puerto exportador ruso sobre el Mar Negro. Las reparaciones podrían demorar hasta cuatro meses y la instalación tiene capacidad para despachar 7,1 millones de toneladas anuales, cerca del 14% de las exportaciones rusas de granos de la campaña 2025/26.

El resultado es una tensión sobre el flujo de mercadería. El problema no necesariamente está en la inexistencia de trigo, sino en las dificultades para trasladarlo desde una de las principales regiones exportadoras hacia los mercados internacionales.

La soja vuelve a acercarse a los US$460 y China es el principal motor


La soja también tuvo una fuerte recuperación, pero por un motivo diferente.

La posición septiembre en Chicago subió US$9,65 por tonelada y terminó en US$460,86, mientras que el contrato noviembre avanzó US$10,38, hasta US$465,18.

Los valores se encuentran entre los más altos registrados desde el inicio del gobierno de Javier Milei. De todos modos, todavía están por debajo de las cotizaciones alcanzadas en diciembre de 2023, cuando la soja llegó a US$485 el 18 de diciembre y a US$490,15 el 11 de diciembre.

El principal impulso actual proviene de China, que volvió a comprar soja estadounidense. Una de las operaciones confirmadas corresponde a 333.000 toneladas de soja de la campaña 2026/27.

El mercado también espera que la demanda china se mantenga durante las próximas semanas. A esto se suma la compra de contratos agrícolas por parte de fondos de inversión, que reforzó la suba.

Fuente: Agrofy.

Pero la demanda no es el único elemento bajo seguimiento. También existe incertidumbre sobre la producción estadounidense. Cualquier problema climático que reduzca el rendimiento de los cultivos podría disminuir la disponibilidad de soja y mantener firmes los precios.

Las perspectivas para Sudamérica agregan otro componente. El fenómeno de El Niño puede provocar lluvias superiores a las normales en buena parte de la región. Si los excesos hídricos fueran importantes, podrían afectar los cultivos y complicar la cosecha.

La soja, entonces, está recibiendo respaldo principalmente desde la demanda china, mientras que las dudas climáticas aportan un segundo factor de soporte.

El maíz suma problemas productivos y el respaldo del mercado energético


El maíz también avanzó y se ubicó alrededor de los US$202 por tonelada, su precio más alto de los últimos 20 meses.

Una de las señales alcistas aparece en Estados Unidos. Relevamientos realizados entre productores e instituciones del sector estarían mostrando una disponibilidad de maíz inferior a la estimada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). La diferencia podría rondar los 15 millones de toneladas.

El mercado espera ahora los próximos informes oficiales para determinar si esa menor disponibilidad se confirma.

Maíz en el Alto Valle de Río Negro, en la Patagonia.
Maíz en el Alto Valle de Río Negro, en la Patagonia.

Europa también aporta presión sobre las cotizaciones. Una fuerte sequía habría provocado una caída de la producción de maíz. La estimación actual apunta a una reducción cercana al 6% interanual, aunque todavía existe la posibilidad de que la disminución sea mayor.

A esos factores productivos se suma el contexto energético. La guerra en Medio Oriente mantiene elevado el precio del petróleo y eso favorece al etanol, generando una demanda adicional para el maíz.

El maíz presenta así una combinación diferente a la del trigo y la soja: posibles problemas de disponibilidad en Estados Unidos, una cosecha europea afectada por la sequía y un contexto energético que contribuye a sostener la demanda.

Tres granos en alza y tres explicaciones diferentes


Aunque la soja, el trigo y el maíz avanzaron simultáneamente en Chicago, el mercado no está reaccionando ante un único factor.

En el trigo, el elemento central es la guerra entre Rusia y Ucrania y su impacto sobre las rutas de exportación del Mar Negro.

En la soja, el principal impulso proviene de las nuevas compras de China a Estados Unidos, acompañado por las dudas sobre el clima y las próximas cosechas.

En el maíz, las señales alcistas surgen de una posible menor disponibilidad estadounidense, la sequía en Europa y el respaldo que genera el mercado energético.

Los tres mercados tienen, en definitiva, un punto en común: una mayor incertidumbre sobre la disponibilidad y el movimiento de los granos a nivel mundial. Pero la naturaleza de esa incertidumbre es diferente en cada cultivo.


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Los principales granos registraron fuertes subas en la Bolsa de Chicago y alcanzaron niveles que no se veían desde hace varios meses. El trigo llegó a su mayor cotización desde 2024, el maíz alcanzó un máximo de 20 meses y la soja volvió a acercarse a los US$460 por tonelada. Detrás del movimiento aparecen distintos factores: la guerra entre Rusia y Ucrania afecta el flujo exportador de trigo, China impulsa la demanda de soja y el maíz combina problemas productivos, climáticos y energéticos.

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