Tauscheck, el baqueano checo que apostó al cultivo en el Nahuel Huapi
Considerado el primer granjero de origen europeo que se instaló con su familia en la zona, sirvió como guía para la Comisión de Límites y para el arribo de otros colonos, inclusive del fundador de la zona urbana, Carlos Wiederhold. Su final fue trágico, pero su legado habla del empuje y el apoyo mutuo de aquellos nuevos pobladores, entre cabañas de madera, animales, huerta y el arrullo del lago.
Abundan en el archivo regional las referencias a determinados apellidos inmigrantes y pioneros en la cordillera rionegrina, pero poco se dice sobre él, salvo algunas menciones. Entre ellas, Francisco N. Juárez fue el exhaustivo investigador, colaborador de este diario, que sí profundizó en la vida de José. Tauscheck de apellido, granjero inmigrante en la costa sudeste del lago Nahuel Huapi, su experiencia y predisposición le valieron un perfil compatible con el rol criollo del “baqueano”, recordado por haber orientado a la Comisión de Límites y a otros a visitantes para instalarse en el paraíso al que con el tiempo se lo conoció como “San Carlos” y que hoy para el mundo es inconfundible: “Bariloche”.
Corría la década de 1890 y años más, años menos, por ese tiempo las reconstrucciones lo ubican entre los que se animaron a sumarse a otros lugareños nativos indígenas que los precedieron, para vivir, cultivar su alimento y cuidar a sus animales en un territorio que muchos exploraron, ya desde el 1600, pero en el que varios no pudieron sobrevivir.
Allí Juárez lo ubicó como el responsable de mantener la mayor parte de 15 hectáreas con papas y hortalizas, en una incipiente población agrícola que llegó a calcularse en 500 habitantes, abastecidos por los productos sembrados en un total de 150 hectáreas ubicadas en la margen sur del espejo de agua, con sembrados de trigo, avena y también cebada.

La exportación que Tauscheck sostenía hasta el lago Llanquihue, ubicado al oeste en línea recta del lado chileno, cerca de Puerto Montt, es uno de tantos ejemplos del fluido comercio que se realizaba por aquel entonces con el vecino país, del que se traían, a su vez, manufacturas, vinos y conservas. Y desde ese mismo lugar provenían, los colonos trasandinos o europeos que empezaron a poblar la zona en 1895 y “Valle Nuevo” (El Bolsón), desde 1897, según indicó Cesar Vapnarsky en su libro “Pueblos del Norte de la Patagonia”.
“Labriego y hacendado, explorador incesante de la cordillera y cabeza de una familia tenaz”, lo describió Juárez, el protagonista de esta nota había venido a Sudamérica en 1856 desde Hutzina, en la Bohemia checa, cerca de Praga, y después de vivir con sus padres y hermanos “al pie del volcán Osorno”, cruzó la cordillera con su propia familia, para quedarse en varias leguas de tierra argentina.
El Nahuel Huapi le resultaba conocido, por viajes previos que había realizado, en los que, asegura el escritor, se le atribuyó participación en el descubrimiento del paso Puyehue (1890). Así que con esa sabiduría acumulada, buscó su propio terruño en la costa del lago patagónico. “Fue el primer colono espontáneo que lo hizo con la familia en pleno. Era todavía joven, tenía 47 años, y su esposa 43 (Carolina Gerstmann Hahn)”, recordó Juárez.
Su vivienda, ilustrada en las fotos que acompañan esta nota, de madera con techo rústico y que compartieron con su suegra, Beatriz Hahn de Gertsmann, quedó cerca de un arroyito que iba hasta el lago, rodeada por el terreno que delimitó hasta “una planicie donde estableció el vergel de su quinta”.
Como lo dejan ver en la foto sus manos curtidas, allí crió animales de corral, gallinas ponedoras y hasta cerdos. Y allí lo encontró el perito Francisco P. Moreno el 8 de marzo de 1896, durante la campaña de Reconocimiento de la Región Andina, según recordó en sus “Apuntes Preliminares”.
En esta nueva etapa, el cultivo y los productos pastoriles [de Tauscheck] tenían ya “fama entre los colonos alemanes de Llanquihue” y fueron otros visitantes, el ingeniero Emilio Frey y el ayudante C. G. Lermann, los que recibieron su ayuda en la labor de establecer los límites en la geografía, además de las cabalgaduras necesarias. En sus relatos, ellos le elogiaron además, el entorno que cuidaba y que crecía “entre árboles manzanos y maitenes sobre la ribera de un pequeño arroyito con el cual podía regar su huerta y su magnífico jardín de flores”.
Según el Archivo de la Navegación en el Nahuel Huapi, grupo de recopilación y datos disponible en Facebook, Tauscheck “fue uno de los primeros en tener embarcación a vela y bote a remo”. Y en su campamento albergaba una modesta parte de las tropas destacadas en la cordillera para controlar la región andina de Neuquén y Río Negro.
A pesar de todo este horizonte prometedor, la vida compartida allí duró menos de una década. “El 12 de enero de 1900, el checo pionero con familia y granja murió ahogado en aguas del río Limay, mientras balseaba elementos del destacamento militar de caballería”, explicó Juárez. El accidente ocurrió a media mañana, a eso de las 10, y fue su hijo Guillermo quien tuvo que brindar los datos para el acta de defunción.
Pese a los servicios prestados y a que la cartografía de antaño también mostraba su nombre en dos topónimos (un arroyo, actualmente el arroyo Bravo, Bzo Blest; y un pequeño lago, uno de los Anasagasti, fondo del Bzo.Tristeza, según los escritos de J. M. Biedma), el Poder Ejecutivo respondió al pedido de su viuda con un decreto adverso, que firmaron el presidente Roca y su ministro de agricultura Ezequiel Ramos Mejía.
Tampoco sirvieron las referencias suyas que dio el propio Carlos Wiederhold, considerado el fundador de la ciudad, quien aseguró haber contado con la recomendación de José para instalarse donde lo hizo y para registrar las bondades que presentaba la región, explorando juntos el futuro camino del paso Pérez Rosales.
El dato central respecto a la propiedad de ese espacio radica en que no era un sitio fiscal, sino que había sido asignado al general Liborio Bernal, integrante de las campañas militares y luego nada menos que gobernador del Territorio Nacional de Río Negro entre 1894 y 1897.
Frente a esta respuesta, Carolina, la viuda de José buscó mejores horizontes en Ñorquinco y su hijo Guillermo terminó formando familia con una descendiente de los pioneros Hube, de El Bolsón. 126 años después, hoy las fotos y el recuerdo del rostro de José descansan en el repositorio digital de la ETH-Zürich, una biblioteca que atesora las imágenes que tomó el antropólogo Leo Wherli justamente en su estadía en la casa de Tauscheck a fines del 1800, otro de tantos que recibieron allí su hospitalidad y experiencia. Federico Silin, titular del Archivo Visual Patagónico, fue quien permitió el acceso de este medio para poder compartirlas en este rescate.
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