Rusia es una gran oportunidad para la Argentina



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Una voz autorizada en cuanto al mercado global de cerezas es la de Isabel Quiroz (foto), directora ejecutiva de la consultora chilena iQonsulting.

Recibió a “Río Negro” en el marco del 1° Simposio Internacional de Cerezas organizado por Centro Pyme – Adeneu en la ciudad de Neuquén, remarcando las buenas posibilidades que muestra la región para poder aumentar el desarrollo de este tipo de producto.

–¿Cómo afecta el conflicto entre Rusia y Occidente al mercado global de cerezas?

–Mientras se mantenga el conflicto, que a mi entender está lejos de solucionarse, la posibilidad que tiene Argentina de entrar al mercado ruso es altísima y no sólo en cerezas sino en todas las frutas.

–¿Cuál es el argumento para sostener esta afirmación?

–Esto sucede por varios motivos, pero principalmente porque Argentina siempre ha mantenido una muy buena relación con Rusia. Los chilenos, en cambio, no logramos la forma de hacer negocios ni conocer la idiosincrasia de los rusos. Los argentinos y los rusos tienen una manera similar de hacer negocios, por lo tanto el primer candidato para ocupar el espacio que EE. UU. y la UE deja vacío en la provisión de frutas a Rusia, es la Argentina. El mercado ruso, si bien es secundario en cerezas respecto del mercado chino o estadounidense, es uno de los emergentes con mayor potencial de crecimiento. Uzbekistán y Kazajstán, que pertenecieron a la Federación Rusa y hoy se encuentran fuera, se han convertido en los principales exportadores de cereza a ese destino.

–¿Y la oferta de Chile?

–Para Chile también es una oportunidad, pero previamente nuestro país necesita solucionar el problema de los medios de pago, ya que la principal dificultad de los productores chilenos hoy es el recupero total de lo pactado en cada transacción. La Argentina no tiene ese problema o por lo menos no lo manifiesta.

–¿Cómo se ve desde afuera a la Argentina en el mercado global de la cereza?

– La Argentina es un “monstruo” en la producción frutícola. Dentro del negocio en Chile, siempre se habló de su país como un “gigante dormido” y es seguro que cuando arranque va a arrasar en el mercado de cualquier tipo de fruta. No hay dudas de que la capacidad de colocación de cultivos de cereza en la Argentina es mucho mayor incluso a la de Chile, con lo cual desde ese punto de vista el crecimiento está asegurado.

–¿En qué fallamos?

–La potencialidad que tiene la Argentina en tierras, clima o zonas reproductivas se ve mermada por otro tipo de factores que no se corresponden con las características climáticas. Hay que lidiar con toda la regulación interna en cuanto a la exportación, a la manera de asegurar la salida de la fruta, la logística para acceder a los mercados o interrupciones como huelgas u otras cuestiones que terminan cansando al exportador y lo lleva a focalizarse en atender al mercado interno, que termina siendo más seguro.

–¿En Chile se trabaja la promoción de la producción desde el Estado?

–Las iniciativas son netamente privadas. Chile se configuró durante y después de la dictadura de Pinochet como una economía de libre mercado abierta. La apertura implicaba también la posibilidad de exportar. No existe ningún tipo de barrera a las exportaciones. Cualquier persona puede producir y vender su producto al mundo. La única limitación la pone el mercado. En cereza, la Asociación de Exportadores aúna los esfuerzos de los productores para abrir mercados o para sortear las barreras distintas fitosanitarias de la manera más rápida posible. Se trata de asociaciones privadas y que trabajan en conexión directa con organismos estatales para lograr estos fines. Pero la iniciativa siempre parte desde lo privado y se relaciona con el Estado, que provee información, estadística y apoyo.

–En relación con los costos, ¿cómo ves a la Argentina?

–La Argentina es absolutamente competitiva, no existen diferencias significativas de costo. Lo único que cambia es lo relativo al transporte. El uso del embarque aéreo en la Argentina encarece mucho los costos pero tiene sus beneficios si ingresan cuando no hay fruta en el mercado. En el momento en que la producción argentina llega en barco, mucha de la oferta del hemisferio sur ya está en destino, por lo tanto el retorno que recibe el productor es mucho menor.

–¿Cómo funciona el empaque con atmósfera modificada?

–Se trata de un empaque que mediante plástico permite la concentración del CO2 y la salida del oxígeno hasta ciertos límites. Es una innovación que nació en Australia para las carnes y luego se desarrolló para las frutas en general. En Chile no sólo se utiliza para las cerezas, sino también para el kiwi. Los cuatro países que producen el envase son Australia, Estados Unidos, Israel y Chile.

–¿Este tipo de envase podría producirse aquí?

– Yo creo que por la cercanía geográfica, lo mejor para Argentina sería importar los envases desde Chile. Los testeos que deben realizarse sobre las láminas de plástico necesarias son muy precisos y es algo que Chile tiene muy desarrollado. Difícilmente un inversor quisiera volver a desarrollarlo en Argentina siendo que ya se produce lo mismo tan cerca y a costos razonables. De hecho la empresa que produce ya exporta a la Argentina. Esto permitiría a los productores argentinos usar transporte marítimo y reducir los costos.

–¿Cree que la Argentina tiene margen para incrementar su inserción en el mercado chino?

–La demanda china es absolutamente elástica. Los chinos tienen la capacidad de absorber todo lo que se les envíe. El desafío es alcanzar las segundas y terceras ciudades de China, donde la capacidad de demanda crece año a año, producto de los millones de nuevos consumidores que acceden a un mejor poder adquisitivo. De todas formas, el comercio siempre va de la mano de los socios comerciales. Son los chinos lo que solicitan tal o cual cantidad de embarques de cereza en cada fecha. Conocer China y acceder a su mercado es sumamente difícil. La Argentina debiera hacer con China lo que Chile debe hacer con Rusia: involucrarse más en la relación bilateral, conocer la idiosincrasia del país y la manera de hacer negocios propia del lugar. (DP)


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