Rusia vs. EE. UU, una vez más




Juan M. Brussino Kain *


Es evidente que tanto Rusia, con sus intenciones de invadir Ucrania, y China con las de invadir Taiwan, advierten cierta debilidad en Biden y por ello persisten en sus objetivos.


Es posible que el Presidente Joe Biden tenga un gran reto el próximo mes si se confirma el contenido del informe de la CIA, publicado en el Washington Post los últimos días.

El informe afirma que Rusia tiene intenciones e incluso tomó la decisión de invadir Ucrania en enero próximo. Sin perjuicio de que su Ministro del Exterior, Sergei Lavrov, en Estocolmo, lo desmintió y ha dicho que Putin no quiere tener ningún problema con Ucrania, ni busca ningún conflicto con esa nación a la que llama un “Estado inseparable de Rusia”.

El caso es que Rusia ha reforzado el despliegue de soldados en la frontera con ese país y ha instalado cuatro bases militares que aglutinan a mas de 100.000 efectivos, junto con artillería y vehículos pesados. A lo que debe agregarse que se sumarán unos 70.000 efectivos mas. Por lo tanto, lo hechos desmienten los dichos de Lavrov.

En este punto fue consultado, en la habitual conferencia matinal, el presidente norteamericano y ensayó una tibia respuesta, diciendo que “…estoy reuniendo un conjunto de iniciativas mas completo y significativo para que sea muy difícil a Putin seguir adelante y que puede hacer lo que a la gente le preocupa que puede hacer, pero eso está en juego”. No habló de invasión, no habló de intervención a la soberanía del país, etc.

Mas contundente fue su Secretario de Estado, Antonie Blinken, quien luego de reunirse con Lavrov, manifestó a Reuter, dirigiéndose no solo a Putin, sino también y por elevación a Biden, “…que el Presidente Ruso debe tener una respuesta de Biden, y la misma debe ser no como una amenaza sino como una determinación de no tolerar y enfrentarse con cualquier acción imprudente o agresiva que pueda Rusia llevar acabo y también para defender la integridad territorial y la soberanía del Ucrania. De permitirse eso, se erosionaría el orden internacional, que es el garante de la paz y la seguridad internacional…”.

Es evidente que tanto Rusia, con sus intenciones de invadir Ucrania, y China con las de invadir Taiwan, advierten cierta debilidad en Biden y por ello persisten en sus objetivos.

Por ello Putin está reforzando la frontera a efectos de tener todo listo para luego decidir, finalmente, si invade o no a Ucrania. Al mismo tiempo se jacta de su inqueblantable alianza con China para presionar un poco mas a la administración Biden.

Este conflicto, en franca escalada, tiene por origen (al menos en la superficie) la intención de Ucrania y de Georgia (dos ex naciones soviéticas) de incorporarse a la OTAN, circunstancia que el gobierno ruso desaprueba y pretende evitar.

El asunto que enfrenta Biden es complicado ya que, si finalmente ocurre la invasión, deberá tomar una decisión entre, al menos en mi opinión, dos alternativas: la mas drástica ir a la guerra con Rusia, lo que si bien es posible, no es altamente probable que suceda. La segunda, basada en los reclamos diplomáticos, quejas internacionales y alguna sanción diplomática de contenido económico. Pero en cualquier caso por fuera del Consejo de Seguridad de ONU, ya que Rusia vetaría cualquier resolución en su seno.

De momento, las acciones que ha articulado EE.UU. para disuadir una invasión han sido por intermedio de la sus socios de la OTAN, con quienes se ha reunido Blinken. Se reunió días atrás para aplicar lo que denominan la estrategia dual, compartiendo inteligencia de Estados Unidos y discutir planes militares conjuntos para aumentar el costo de cualquier invasión rusa y, al mismo tiempo, la Casa Blanca continuará las conversaciones de alto nivel con Moscú que podrían conducir a una reunión entre Biden y Putin, virtual o en persona, antes de fin de año, y superar el conflicto. Veremos si finalmente lo logran. ‎

* Juez penal y profesor universitario. Viedma


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