Rutas trágicas

Redacción

Por Redacción

Si las rutas 22, 151 y otras tuvieran vida, ya habrían sido condenadas a perpetua. Casi diariamente oímos o vemos “la Ruta 22 se cobró dos nuevas víctimas” (o más), cargando todas las culpas a la/s ruta/s, cuando los caminos viales son inocentes de nuestro comportamiento. Basta ir de Chichinales a Neuquén para observar temerarias imprudencias por parte de algunos conductores, que me atrevo a decir son la mayoría. Pocos utilizan el cinturón de seguridad. Muchos conducen hablando por teléfono, fumando o tomando mates. Casi nadie respeta la velocidad máxima y la distancia de frenado. Somos testigos de sobrepasos en lugares prohibidos, por la derecha, por la banquina y con la posibilidad de ocasionar un vuelco. En los choques frontales sostengo que actúan un suicida, que es el que realiza el sobrepaso, y dos homicidas, el que está siendo sobrepasado y el que viene de frente, ya que ninguno disminuye la velocidad para permitir el sobrepaso. Pareciera que nadie conoce el “manejo defensivo”. Ningún problema o gestión justifica perder la vida propia y la de otros por conducir imprudentemente. Hay que recordar la frase de Henry Ford: “De nada sirve correr, sino partir a tiempo”.

Alberto Lino Guajardo

DU 7.567.367

Alberto Lino Guajardo

DU 7.567.367


Si las rutas 22, 151 y otras tuvieran vida, ya habrían sido condenadas a perpetua. Casi diariamente oímos o vemos “la Ruta 22 se cobró dos nuevas víctimas” (o más), cargando todas las culpas a la/s ruta/s, cuando los caminos viales son inocentes de nuestro comportamiento. Basta ir de Chichinales a Neuquén para observar temerarias imprudencias por parte de algunos conductores, que me atrevo a decir son la mayoría. Pocos utilizan el cinturón de seguridad. Muchos conducen hablando por teléfono, fumando o tomando mates. Casi nadie respeta la velocidad máxima y la distancia de frenado. Somos testigos de sobrepasos en lugares prohibidos, por la derecha, por la banquina y con la posibilidad de ocasionar un vuelco. En los choques frontales sostengo que actúan un suicida, que es el que realiza el sobrepaso, y dos homicidas, el que está siendo sobrepasado y el que viene de frente, ya que ninguno disminuye la velocidad para permitir el sobrepaso. Pareciera que nadie conoce el “manejo defensivo”. Ningún problema o gestión justifica perder la vida propia y la de otros por conducir imprudentemente. Hay que recordar la frase de Henry Ford: “De nada sirve correr, sino partir a tiempo”.

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