“Sacarles el polvo a los papeles”

Por Redacción

–Hay que sacarles el polvo a los papeles, husmear por dónde están, limpiarlos, leerlos y leerlos y leerlos durante horas, días… Relacionarlos con otros papeles, cruzar sus contenidos y buscar y buscar fuentes que cuenten, que hablen. Las hay con reparos, con remilgos, con menos reparos y menos remilgos. Otras son directas. En este momento, siempre en línea a seguir escribiendo sobre la sociedad judía argentina, estoy trabajando con los archivos de la DAIA que se rescataron entre los escombros tras el atentado a la sede –señala Hernán Dobry a “Río Negro”. Y acota: –Creo que, en relación con el número de judíos desaparecidos durante la dictadura, me he aproximado a datos que van cerrando. Pero sí, siempre está abierta la posibilidad de un dato más. En todo caso, no muda singularmente las conclusiones a las que uno se aproxima, pero hace a computarlo. Respecto de este tema, en su “Los judíos y la dictadura. Los desaparecidos, el antisemitismo y la resistencia”, Hernán Dobry sostiene: • Si se considera que la Conadep documentó 8.960 casos oficiales de personas desparecidas, los judíos (en esa condición) representan el 8,86% del total. En cambio, serían el 5% si se toman los 30.000 secuestrados que reclaman los organismos de derechos humanos y las proyecciones de víctimas dentro de la colectividad. • Ambas cifras resultan elevadas si se considera que en 1977 en la Argentina vivían aproximadamente 300.000 judíos, según el ranking anual del American Jewish Committee. Equivalen al 1% de los cerca de 20 millones de personas que habitaban el país en esos años. Además, las víctimas significaban entre el 0,26 y el 0,5% del total de la comunidad local (según la estadística que se tome). • Según el informe elevado por la DAIA al juez español Baltasar Garzón, que –debido a que afectó a ciudadanos de su país– investigó los crímenes perpetrados por la dictadura militar, “el genocidio ocurrido en la Argentina, pese a no ser un genocidio estrictamente planificado como antijudío, afectó de muy diversas formas a la comunidad judía argentina. En un primer sentido, la comunidad judía fue afectada como parte de la comunidad argentina global: como miembros insertos en diversos sectores de la sociedad, fueron afectados en su carácter de ciudadanos argentinos”.