Salud pública neuquina: dichos y hechos
En el 2013 el sistema estatal de salud de la provincia cumplirá 50 años. Mientras el ministro del área asegura que siguen por la senda de los fundadores, los gremios y profesionalesseñalan falencias que contradicen el espíritu de servicio público de excelencia. Con 12 millones de atenciones realizadas durante el año, el gobierno ostenta estadísticas inéditas de reducción de derivaciones y gastos y la aplicación del históricamente resistido arancelamiento a las obras sociales y prepagas, mientras desde el otro lado del mostrador los gremios afirman que los problemas más cotidianos son los que siguen sin soluciones de fondo y advierten que el primer escollo a resolver es, en realidad, la falta de diálogo.
El sistema público de salud de la provincia del Neuquén fue creado en 1963 con un diagrama piramidal en el que desde la atención en las postas sanitarias de los parajes del interior se iba sumando complejidad en la atención médica para llegar al hospital regional Eduardo Castro Rendón, en la capital, donde se centralizaba la atención de las más altas especialidades.
Ese esquema se mantiene hasta la actualidad con un gran ensanchamiento de toda la estructura, cuya cúspide sigue siendo el mismo centro asistencial, que concentra 2.000 trabajadores y 80 servicios médicos.
Para el ministro de Salud, Rubén Butigué, “hoy estamos retomando el sistema de los años 60, después de los intentos de desestructurarlo y privatizarlo que hubo en los noventa, porque estamos convencidos de que éste es el camino que hay que seguir, el camino de las políticas inclusivas de un Estado de bienestar”.
Y, mientras reconoció que, “como toda obra del hombre, hay cosas para mejorar”, también enfatizó que “este año hemos logrado mejoras históricas como la reducción del 40% de las derivaciones a centros privados y la aplicación del arancelamiento, que permitió recuperar, de la atención a pacientes que tienen obras sociales, unos 50 millones de pesos”.
Por décadas el arancelamiento fue sinónimo de mala palabra dentro del sistema sanitario. Resistido por los gremios e incluso por los médicos, este año logró aplicarse con un mecanismo en el que lo recaudado vuelve al centro donde se facturó.
Sin embargo, los cuestionamientos no se hicieron esperar. Desde la Asociación de Profesionales de la Salud, su referente César Dell’Ali advirtió que “realmente no sabemos cómo funciona porque no hay forma fehaciente de poder garantizar que lo cobrado en un hospital vuelva en un 100% al mismo hospital”.
En tanto, desde ATE el delegado en la Junta Interna del hospital Castro Rendón, Juan Millapán, agregó que “es un ingreso que no negamos pero parece que ahora también hay médicos de primera y de segunda porque, por ejemplo, el ISSN paga al sector privado 700 pesos por un estudio de laboratorio mientras que por el mismo estudio le paga al hospital 100 pesos”.
Butigué remarcó que en el 2012 “se contrajo un 40% la derivación de pacientes al sector privado, generando un ahorro de 60 millones de pesos para el sistema en las 10.000 retenciones de pacientes que hubo”. Y señaló como ejemplo de esto “la realización de 108 cirugías infantiles cardíacas, que antes sólo se hacían en el hospital Garrahan de Buenos Aires”.
Las réplicas tampoco tardaron en llegar y Millapán indicó que “por cortes en el sistema privado hay muchas prácticas de afiliados del ISSN que se realizan sí o sí en el hospital, y considerar eso como una retención de pacientes es una falacia”.
El ministro advirtió que “muchos cuestionamientos tienen que ver con la relación intensa que tenemos con los pacientes, porque en este año hemos tenido ya 12.000.0000 de atenciones, un 20% más que en el 2011 en el caso de consultas médicas, que pasaron del nivel de los últimos años, de 1,6 millones, a dos millones y esto se debe a la calidad de la atención que brindamos”.
De estos 12 millones de atenciones cuatro millones correspondieron al servicio de enfermería, 1,2 millones a estudios de laboratorio, 500.000 a radiografías y rayos, 50.000 a internaciones y 20.000 a cirugías.
Para Butigué, gran parte de este incremento en la atención, en “devolver salud”, radicó en la disminución de las medidas de fuerza que se registraron en otros años, como fue el 2011. Y advirtió que las estadísticas también lo confirman, al detallar que “hubo una reducción del 70% en los días caídos por medidas de fuerza y del 50% del ausentismo por enfermedades, que es algo interrelacionado porque el trabajador que está feliz se enferma menos”.
Y anticipó que “para este 50º aniversario, para el 2013, vamos a tener un presupuesto récord de 1.631.000.000 de pesos, que es un 40% más que el del año en curso y es, además, el presupuesto más alto en salud de todas las provincias”.
Esos fondos estarán destinados al costo de funcionamiento, recursos humanos, equipamiento e insumos, dado que las obras y ampliaciones que tanto se reclaman seguirán dependiendo del área de Obras Públicas.
“El pueblo neuquino invierte en su propia salud, en un sistema que es único en el mundo por sus características”, enfatizó Butigué y advirtió que “entender verdaderamente un sistema de salud es entender que es más que esto, que la salud va desde que la gente tenga trabajo, tenga vivienda, tenga seguridad y lugares para el esparcimiento, porque los hospitales son edificios, son la última pieza de este sistema en el que se busca devolverle la salud a alguien, cuando todo el proceso comienza en que tengan una mejor calidad de vida”.
Mientras Butigué admitió algunas de la críticas que surgen desde distintos sectores, advirtió que “es inútil pedirle peras al olmo, pero podemos ir plantando perales”, Dell’Ali remarcó que “para empezar a buscar soluciones de fondo el ministro tiene que dejar de dar titulitos para la prensa y abrir el diálogo que desde hace un año le pedimos para, entre todos los actores del sistema, hablar, compartir y avanzar en las soluciones a los problemas que son prioritarios, porque es cierto que se hacen cirugías infantiles cardiovasculares, pero seguimos teniendo problemas básicos del día a día y eso pasa cuando las decisiones las toma un grupo de personas en una oficina, creyéndose que son los únicos iluminados”.
Victoria Terzaghi
victoriat@rionegro.com.ar
Diseñado en los 60, el esquema neuquino fue una referencia nacional aunque ha tenido varios altibajos.