“Scioli no aguanta la cinchada hasta el final”
Giacobbe está persuadido de que Massa y Macri definirán la elección del 2015 para presidente y que, condicionado por la imposibilidad de que el kirchnerismo crezca, Scioli abandonará la carrera.
entrevista: Jorge Giacobbe (h), consultor en opinión pública
Carlos Torrengo
carlostorrengo@hotmail.com
–¿Qué características encuentra en materia de discurso entre los principales candidatos a la Casa Rosada?
–Una que, por encima de diferencias puntuales y en el marco de las generalidades que definen sus discursos, me parece que está vigente en todos: como ningún candidato puede afirmar con solidez argumentativa dónde está parado, ninguno puede marcar diferencias terminantes de discurso… acá no hay Arturos Frondizi. Les cuesta reunir datos precisos, concretos, sobre la realidad. Discursean desde la cotidianidad, desde el enojo o no enojo de la gente con la situación del país, el gobierno. En el día a día están embarcados a decir lo que consideran que la gente quiere escuchar.
–¿La gestualidad está jugando algún papel importante en esto que ya es una campaña electoral que dobló el codo?
–Juega, y a medida que se acelere la campaña jugará más. La gestualidad hace a los tipos de discurso que no son verbales. Es una definición clásica que sirve para reflexionar sobre lo que pasa aquí hoy en esta materia. Hace a aquello que la opinión pública percibe con su sistema de decisión emocional, no lo esencialmente racional. Gestualidad e imagen. Uno baja a silencio el volumen del televisor pero el candidato queda igual.
–En términos de candidatos concretos, ¿qué mudanza de importancia se está dando en el campo de la gestualidad? Hasta ahora tenemos la sonrisa y el jopo de Sergio Massa, lo siempre esperado que hace a Daniel Scioli, los esfuerzos de Mauricio Macri por soltarse…
–No se equivoque con Macri. Los tres resumen las posibilidades más concretas de llegar a presidente. Pero las encuestas, los trabajos de campo que realizamos, de los tres posicionan mejor a Macri. Hay un elocuente viraje de apoyo a Macri en detrimento de Massa, proveniente de las grandes lagunas donde anida el antikirchnerismo. Hasta hace un tiempo ésa era una geografía donde abundaba el apoyo a Massa. Cambió. Y, al menos en términos muy decisivos, tiene que ver con que Macri está más suelto en gestualidad, porte, en tanto presencia física que habla de decisión de ganar el poder y saber qué hacer con el poder. Su discurso no verbal le está dando resultados. No hablo de déficit en el discurso verbal, hablo de lo que veníamos hablando.
–¿Se está probando que hizo bien en resistir presiones para que se presentara en el 2011?
–Sí. Y está dejando de lado ese estilo blando –no en relación con dureza sino con práctica diaria de presencia gestual, física, que reclama la lucha política–. Porque en el cuarto oscuro cuentan sólo aquellos que llegan afirmando y simbolizan que pueden hacerse cargo.
–“Domar el potro”, decía Carlos Pellegrini.
–“Domar el potro”, sí. Puede haber una docena de boletas o más, pero eso de “domar el potro” es para pocos.
–¿Quién, a pesar de ser figura política importante, no tiene ese atributo?
–Hermes Binner.
–¿Qué sucedió en eso que usted llama “grandes lagunas” que contienen al kirchnerismo para se le fugaran de Massa rumbo a Macri?
–Bajó la espuma que Massa había construido en la elección del año anterior blandiendo el “yo freno a los K”, por así definir su derrotero. En ese momento fue el gladiador que necesitaban esas grandes lagunas para inyectar freno. La gente no lo votó para que fuera legislador, lo votó para cruzar al poder K. Lo hizo y subió y subió la espuma que ahora baja. Las lagunas no necesitan alguien que frene, ahora necesitan un candidato a presidente. En el bajar de la espuma se filtró Macri… porque cuando la espuma se va por la canaleta hay vacíos que algo ocupa…
–¿Usted me está diciendo que Massa está derrotado?
–¡No, no, por favor! Sí digo que ya no puede mantener la espuma que había logrado. Me parece también que tiene un problema: cuanto más se expone más dudas ofrece.
–Beatriz Sarlo dice que no tiene discurso, que sólo habla desde lo que la gente quiere escuchar pero luego es un vacío. ¿Está de acuerdo?
–Sucede que la gente quiere escuchar mucho de lo que Massa dice. Hay tramos de su discurso en que la emboca bien. Pero hay algo en él, en lo gestual, en lo físico… hay alguna diferencia entre lo que dice verbalmente y lo que dice con el cuerpo. Es un tema a trabajar, a estudiar. Para explorar esto me parece que habría que partir recordando la campaña Richard Nixon-John Kennedy… sí, sí ya sé: el arcón de la historia. Pero válido. Es una campaña que hoy se sigue estudiando.
–Pero ¿qué hay en todo caso de error de Massa en el marco de la baja espuma?
–Mucha sobreexposición televisiva.
–Pero en la conversación está Scioli. La tríada que al menos a hoy puede quedarse con la Rosada habla de él, Massa y Macri. ¿Por dónde encontrar desde la gente diferencias entre ellos?
–Se dan, y lo dicen las encuestas, en el campo de reflexión sobre sus gestiones. Como intendentes, Massa y Macri pueden mostrar gestión. Scioli, en tanto gobernador, no. Hablo desde las fantasías con que se mueve la gente, los imaginarios incluso. No interesa aquí si es válido o no. Interesa que la provincia de Buenos Aires, por la naturaleza de sus problemas, no irradia idea de buena gestión del gobierno bonaerense. Lo que se ve es problemática. Por supuesto que no se puede comparar un municipio –Tigre– con 270.000 habitantes con un Buenos Aires de tres millones y una provincia que tiene adentro el 38% del padrón nacional. Pero la gente, cuando opina, mucho lo hace desde el dolor, desde el enojo… si es injusta o no es otra historia.
–¿Dónde está el grueso del electorado en términos de afiliación política?
–El 60%, en la independencia de toda adhesión automática o no a las estructuras partidarias que formatearon el voto en Argentina. Eso dicen desde hace mucho nuestras investigaciones.
–De sus reflexiones se intuye que para el 2015 seguirá vigente “la maldición bonaerense”, o sea que ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires llega a presidente con voto popular. ¿Es así?
–Es así. Desde lo político, más que una provincia es una picadora de carne. O sea, creo que Scioli tendrá muchos problemas, aunque no sólo por aquel estigma. Pero creo que finalmente no aguantará la cinchada hasta el final. Disculpas por apelar a un término tan vulgar, pero…
–¿Me está diciendo que entregará armas y bagajes, que se bajará?
–Scioli lo único que tiene –si es que decidieran apoyarlo abiertamente, sí o sí– son los 24 puntos duros que tiene el kirchnerismo. No va a tener mucho más de aquí a las elecciones. Pero con eso, si es que llegaran a una segunda vuelta, no ganan. Scioli sabe muy bien que el ánimo de derrotar al kirchnerismo, de discutirle el poder, es muy amplio, lagunas que están y crecen. Esas lagunas tienen dos herramientas para lograr su objetivo, Massa y Macri. Hasta hace tres meses Massa era la única herramienta. Ahora mira cada vez más a Macri.
Martín Heer