Se complica el futuro de la pesquera en crisis

Totaliza dos meses sin abonar salarios a más de un centenar de trabajadores. Los titulares de Río Salado no se presentaron en la audiencia en Trabajo.




Extrema incertidumbre con la pesquera Río Salado. Sus trabajadores llevan cuatro quincenas sin cobrar y los titulares de la firma, que actualmente está inactiva, no se presentaron al último encuentro celebrado en la secretaría de trabajo de Viedma. Por lo cual, desconocen cuál será el destino de su fuente trabajo.

“Realizaremos una asamblea para informarles a los trabajadores lo que ocurrió en el encuentro. Ni siquiera mandaron una nota explicando la ausencia. No sabemos qué es lo que pasará con los sueldos ni con la pesquera, de la que dependen 129 obreros” manifestó Juan Ortiz, el titular del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA).

El encuentro en el que la firma estuvo ausente se realizó el miércoles a las 17. Ayer, el legislador Adrián Casadei (JSRN) explicó que “esperaremos hasta que finalice la conciliación obligatoria, que culmina el martes de la semana que viene, y si no aparecen los responsables de la firma automáticamente se darán de baja todos los permisos pesqueros con los que la planta cuenta para funcionar”. Sin embargo, lo que sigue generando inquietud es el futuro de la pesquera.

“Las gestiones de la cartera de trabajo siguen. Veremos qué pasa en estos días” manifestó Gerardo Collado, el abogado del STIA antes de ingresar a la asamblea que se realizaría en la sede gremial, para informar lo ocurrido durante el cónclave de Viedma.

Lo cierto es que la situación es más que compleja. El encuentro anterior se realizó el 7 de mayo, y la empresa se había comprometido a pagar el día 11 los salarios caídos. Debido a esto, los trabajadores retomaron el día 9 las actividades que se habían interrumpido por una retención de servicios. Pero luego la planta se paralizó por decisión de los empresarios, que no cumplieron con los depósitos ni dieron explicaciones acerca del nuevo incumplimiento.

Cabe recordar que el conflicto se inició a mediados de abril. Los obreros comenzaron a manifestarse por retrasos en los pagos. Y por la posible incorporación de una cooperativa, que, según ellos, los perjudicaría al acotar su jornada laboral.


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