Se dilata el juicio por la muerte de Ana Zerdán
Se presentaron dos testigos de los cuatro que debieron ir, un cardiólogo y un kiosquero.
La esperanza de que la acusación contra Juan Carlos Aguirre y su hijo, Juan Manuel Aguirre Taboada, fuera retirada se derrumbó hoy cuando el fiscal Marcelo Gómez pidió que la audiencia comenzara y aclaró que habían dos testigos para declarar. Ambos están siendo juzgados por el crimen de Ana Zerdán, ocurrido en septiembre de 1999.
Por su parte, el defensor oficial Juan Pablo Piombo solicitó que los testigos que no fueron a atestiguar hasta hoy, que lo hagan el próximo martes. “Este juicio se está extendiendo demasiado y sería bueno que todos los testigos que restan escuchar fueran citados en una sola audiencia para evitar que esto se dilate más en el tiempo”, sostuvo Piombo.
Hoy se presentaron dos testigos de los cuatro que debieron ir, un cardiólogo y un kiosquero. Ambos coincidieron en que recordaban escasos detalles, que el paso del tiempo no los había ayudado y ninguno de ellos hizo referencia sobre el homicidio de Zerdán.
Antes de irse, el médico pidió dar su opinión. Frente a los jueces dijo: “Yo espero que esto se esclarezca porque ya pasaron 17 años y no sabemos qué pasó”. El presidente del tribunal, Julio Sueldo, le contestó diciéndole: “Queremos que sepa que la preocupación institucional, porque esto se esclarezca, existe”.
A los dos que no se presentaron se suman otros cuatro, que tampoco fueron a declarar. Serían seis los que resta escuchar y lo harían en la audiencia que va a hacerse el próximo martes.
En cuanto a la nota que fue impulsada por la Asociación de Pensamiento Penal, y que contaba con el aval de reconocidos juristas del País, pasó casi inadvertida. En el escrito solicitaban el cese del juicio y la absolución de ambos imputados.