Se encadenó para que no trasladen a su marido policía
La mujer permanece desde ayer en las puertas de la Unidad 9. Dijo que se quedará hasta que “venga Gatti a la localidad y me de los motivos” de la decisión.
EN CATRIEL
CATRIEL(ACA).- Desde hace más de 24 horas, Liliana Velázquez permanece encadenada a las rejas de la Unidad 9 de policía, para pedir cuáles son los motivos por los que la fuerza policial pidió el traslado de su esposo, Juan Marcos Reyes, a Río Colorado.
La decisión la tomó a las 6 de la mañana de ayer y aseguró que se quedará hasta que “venga Gatti a la localidad y me de los motivos del traslado”, aseveró la mujer.
Reyes es agente policial desde hace 12 años, “en todo ese tiempo jamás ha tenido un sumario, una mancha en el legajo o un problema de conducta”, señaló y el martes pasado se enteró de su traslado.
El hecho desestabilizó a la familia que “con mucho esfuerzo, recién terminamos de construir nuestra casita, le poníamos el gas y nos íbamos a vivir ahí” dijo la manifestante.
En cuanto a Reyes, actualmente cumple sus funciones en el Puente Dique, desde donde se habría notificado acerca de roces con algunos compañeros, por lo que se habría decidido el traslado de él y dos agentes más. “Algo que yo no puedo creer porque la misma señora de ese compañero con el que dicen que tuvo problemas, ayer estuvo acá dándome su apoyo” contó.
“Hay muchas irregularidades, las cosas no son para nada claras, debería haber un motivo para el traslado y no lo hay. Hay cosas que pasaron que no se dicen. Yo creo que alguien se equivocó y en vez de reconocerlo crearon una excusa” agregó Velázquez, quien previo a encadenarse, recorrió los destacamentos de la regional V e incluso intentó hablar con el gobernador para que se revea la situación de su esposo, aunque sin los resultados que esperaba.
“Me dijeron que para que se quede, alguien tiene que pedirlo”, expresó y “hasta el momento, ninguna autoridad, ningún funcionario se ha acercado. Sólo la gente, que pasa, se acerca y apoya”, agregó.
Sí se acercó personal del hospital para realizarle los controles pertinentes, ya que se trata de una persona hipertensa. Así lo dijo el médico de guardia quien también es su médico de cabecera. El profesional temía una descompensación en la paciente, ya que en su afán por el reclamo, Liliana estuvo muchas horas sin comer y eso desestabilizó a su organismo.
También se acercaron sus compañeros de trabajo -más precisamente Ramiro Arceo, presidente de la cámara de servicios petroleros, en la que Liliana se desempeña como secretaria- quienes le montaron un gazebo y la proveyeron de un baño químico.
Agencia Catriel
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