“¡Se me acabó la paciencia!”

Redacción

Por Redacción

¡Esta gente no merece que se le tenga más contemplaciones, cuando han faltado el respeto sistemáticamente a su “ supuesta” palabra y compromiso asumido ante la Secretaría de Trabajo de sentarse a conversar sobre la recomposición salarial del segundo semestre del 2015! Estas personas que estaban acostumbradas a ser jueces y parte de nuestras vidas, decidiendo unilateralmente nuestros salarios, y que supuestamente deberían impartir justicia, hacen caso omiso a un acuerdo firmado y homologado ante la Secretaría de Trabajo y nos faltan el respeto continuamente desde el momento en que nos dejan plantados ante cada convocatoria a paritarias, sobre la hora y con excusas totalmente infantiles. Lo faltan cuando depositan los sueldos el 14 de enero –la ley es clara respecto de los plazos para abonar salarios– y sabiendo alevosamente que siendo mes de feria judicial no podemos llevar a cabo ninguna medida de fuerza. Lo siguieron faltando cuando este mes pagaron el 12, fuera de todo término estipulado por la ley. Faltan el respeto cada vez que un compañero con un salario básico (escribiente, etc.) no puede abonar en tiempo y forma sus cuentas o comprarle siquiera un regalo de Reyes a su hijo (caso de enero pasado). Nos ningunean ya que pareciera que no somos “nadie” cuando no tienen en cuenta la hiperinflación acaecida desde que nos otorgaron en cómodas cuotas la última recomposición salarial que comenzó en marzo del 2015 y finalizó (ya desfasada de la realidad) en julio del mismo año. Somos casi rehenes del estado anímico de las personas que deberían reconocernos como sus colaboradores ya que, según fuere la ocasión, si se levantan de “buen humor” concurren a tres o cuatro reuniones paritarias para simplemente dilatar interminablemente la decisión que deben tomar en ese ámbito de diálogo, y no hacen más que “enviar representantes sin poder de decisión alguno” que solo se limitan a escuchar y llevar las novedades a los que debieran actuar. Digo yo, ¿para qué van si no tienen poder de decisión? ¿Por qué nos ilusionan y nos hacen perder el tiempo? Estas actitudes duelen, porque los que hoy ocupan el “trono” alguna vez trabajaron junto a nosotros… pero se olvidan. Se olvidan de que ponemos el pecho a las balas porque somos los empleados las caras visibles ante la sociedad y ante los que acuden a tribunales mientras ellos supuestamente están cómodamente en sus despachos o viajando a jornadas y congresos ¡con lo que en gastos ello implica! Les pregunto si pueden por un minuto bajar de esos imaginarios “tronos” y hacer el siguiente y simple ejercicio: hagan de cuenta que van al supermercado en julio del 2015 y vuelven a ir el 12 de febrero de este año. ¿Qué compraban entonces y qué compran hoy con un sueldo estancado y encima abonado extemporáneamente? No hay que ser una luminaria ni Albert Einstein para saber que hemos perdido más del 50% del poder adquisitivo de nuestros salarios y que las cuentas no solo aumentan sino que encima se pagan con intereses por los atrasos en los estancados pagos de sueldo. ¿No les da el corazón ni el don de gente para detenerse a pensar en los trabajadores un minuto? ¿Qué somos para ellos? ¿Solo un número de legajo? ¡No se pueden permitir más abusos de esta clase, más faltas de respeto como seres humanos que tenemos un trabajo y una vida! No nos van a torcer el brazo, vamos a seguir luchando; y como dice un tema de callejeros “es mejor morir de pie que vivir de rodillas”, “creo que educar es combatir, y el silencio no es mi idioma”. Y a nuestros compañeros, a los que dudan, les digo que esta lucha es de todos, que no se dejen amedrentar ni asustar, nadie puede quitarles el derecho sobre lo que es naturalmente de ustedes… el derecho a la dignidad y a un salario acorde a sus tareas, actualizado, que garantice a ustedes y sus familias una vida digna. Pongo en mi boca otra letra para reflexionar que muestra a las claras que solo se puede estar de un solo lado, el de la verdad y la justicia. No se puede andar diciendo por ahí que no nos tienen en cuenta y luego, llegado el momento de actuar, no hacer nada para remediarlo. A vos compañero/a, pensalo, esta lucha y reclamo es para vos. Si querés vivir acá y vivir con dignidad, si el cagón que grita adentro se calla y no te maneja… Hoy tu queja ya no está. Hoy, dos pizzas con champaña, y te cabe ser parte del establo. Acordate de seguir tu instinto y pensá que ser distinto es razonar, que caminar sin tener precio ni dueño lleva un costo muy alto que pagar. Mónica Ferreyra Soto DNI 18.299.787 Empleada judicial


¡Esta gente no merece que se le tenga más contemplaciones, cuando han faltado el respeto sistemáticamente a su “ supuesta” palabra y compromiso asumido ante la Secretaría de Trabajo de sentarse a conversar sobre la recomposición salarial del segundo semestre del 2015! Estas personas que estaban acostumbradas a ser jueces y parte de nuestras vidas, decidiendo unilateralmente nuestros salarios, y que supuestamente deberían impartir justicia, hacen caso omiso a un acuerdo firmado y homologado ante la Secretaría de Trabajo y nos faltan el respeto continuamente desde el momento en que nos dejan plantados ante cada convocatoria a paritarias, sobre la hora y con excusas totalmente infantiles. Lo faltan cuando depositan los sueldos el 14 de enero –la ley es clara respecto de los plazos para abonar salarios– y sabiendo alevosamente que siendo mes de feria judicial no podemos llevar a cabo ninguna medida de fuerza. Lo siguieron faltando cuando este mes pagaron el 12, fuera de todo término estipulado por la ley. Faltan el respeto cada vez que un compañero con un salario básico (escribiente, etc.) no puede abonar en tiempo y forma sus cuentas o comprarle siquiera un regalo de Reyes a su hijo (caso de enero pasado). Nos ningunean ya que pareciera que no somos “nadie” cuando no tienen en cuenta la hiperinflación acaecida desde que nos otorgaron en cómodas cuotas la última recomposición salarial que comenzó en marzo del 2015 y finalizó (ya desfasada de la realidad) en julio del mismo año. Somos casi rehenes del estado anímico de las personas que deberían reconocernos como sus colaboradores ya que, según fuere la ocasión, si se levantan de “buen humor” concurren a tres o cuatro reuniones paritarias para simplemente dilatar interminablemente la decisión que deben tomar en ese ámbito de diálogo, y no hacen más que “enviar representantes sin poder de decisión alguno” que solo se limitan a escuchar y llevar las novedades a los que debieran actuar. Digo yo, ¿para qué van si no tienen poder de decisión? ¿Por qué nos ilusionan y nos hacen perder el tiempo? Estas actitudes duelen, porque los que hoy ocupan el “trono” alguna vez trabajaron junto a nosotros... pero se olvidan. Se olvidan de que ponemos el pecho a las balas porque somos los empleados las caras visibles ante la sociedad y ante los que acuden a tribunales mientras ellos supuestamente están cómodamente en sus despachos o viajando a jornadas y congresos ¡con lo que en gastos ello implica! Les pregunto si pueden por un minuto bajar de esos imaginarios “tronos” y hacer el siguiente y simple ejercicio: hagan de cuenta que van al supermercado en julio del 2015 y vuelven a ir el 12 de febrero de este año. ¿Qué compraban entonces y qué compran hoy con un sueldo estancado y encima abonado extemporáneamente? No hay que ser una luminaria ni Albert Einstein para saber que hemos perdido más del 50% del poder adquisitivo de nuestros salarios y que las cuentas no solo aumentan sino que encima se pagan con intereses por los atrasos en los estancados pagos de sueldo. ¿No les da el corazón ni el don de gente para detenerse a pensar en los trabajadores un minuto? ¿Qué somos para ellos? ¿Solo un número de legajo? ¡No se pueden permitir más abusos de esta clase, más faltas de respeto como seres humanos que tenemos un trabajo y una vida! No nos van a torcer el brazo, vamos a seguir luchando; y como dice un tema de callejeros “es mejor morir de pie que vivir de rodillas”, “creo que educar es combatir, y el silencio no es mi idioma”. Y a nuestros compañeros, a los que dudan, les digo que esta lucha es de todos, que no se dejen amedrentar ni asustar, nadie puede quitarles el derecho sobre lo que es naturalmente de ustedes... el derecho a la dignidad y a un salario acorde a sus tareas, actualizado, que garantice a ustedes y sus familias una vida digna. Pongo en mi boca otra letra para reflexionar que muestra a las claras que solo se puede estar de un solo lado, el de la verdad y la justicia. No se puede andar diciendo por ahí que no nos tienen en cuenta y luego, llegado el momento de actuar, no hacer nada para remediarlo. A vos compañero/a, pensalo, esta lucha y reclamo es para vos. Si querés vivir acá y vivir con dignidad, si el cagón que grita adentro se calla y no te maneja... Hoy tu queja ya no está. Hoy, dos pizzas con champaña, y te cabe ser parte del establo. Acordate de seguir tu instinto y pensá que ser distinto es razonar, que caminar sin tener precio ni dueño lleva un costo muy alto que pagar. Mónica Ferreyra Soto DNI 18.299.787 Empleada judicial

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