Se organizan para abrir un comedor sin ayuda estatal

Vecinas de barrios ribereños cipoleños están empeñadas en habilitar, con apoyo de empresarios y comerciantes, un comedor para asistir a familias y niños de Costa Norte y Sur y Labraña.

CIPOLLETTI (AC) – Un grupo de mujeres de las áreas ribereñas de Cipolletti se están organizando para montar en una casa un comedor comunitario porque dicen que la acción social de la comuna no llega a ellos. Como no quieren ayuda estatal están detrás de la colaboración de empresas y comercios. Muchos habitantes de estos barrios que están pegados al río cruzan el puente para recibir la comida que reparte la municipalidad de Neuquén.

Gladys Pacheco vive en Costa Sur, un barrio que, junto a Costa Norte y Labraña, conforma la ribera urbana este del río Neuquén. Tiene un ambiente que construyó delante de su casa para montar una despensa que nunca abrió, al que le falta el techo.

Allí quieren organizar un comedor comunitario, no ya sólo para chicos porque -según le dijo a «Río Negro»- hay personas grandes a quienes se les nota en su salud la falta de comida.

Además de las carencias que se viven en la mayoría de los sectores periféricos de Cipolletti, para la gente de esta zona de la ciudad hay factores extras, como el río, que aquí no es sólo un paisaje sino, por momentos, un peligro en ciernes.

Gladys y otras mujeres del barrio comenzaron a pensar cómo hacer para darle de comer a sus vecinos y hasta pensaron en pedirle una ayuda al consulado de Chile en Neuquén porque muchos de los habitantes de esa zona llegaron a Cipolletti desde el otro lado de la cordillera.

Esta mujer ofreció un ambiente no muy grande de su casa que da a la calle. Tiene algunas chapas para techarlo, y muchos en el barrio ya ofrecieron cocinas y salamandras para darle calor al comedor. Además ya consiguieron que un cocinero se ocupe del menú diario.

Además de los pibes del barrio, estas mujeres detectaron más de una docena de ancianos que están pasando momentos muy complicados debido a la escasez de alimentos y de fuentes de donde conseguirlos.

Cuentan en Costa Norte que en el sector sur del barrio, del otro lado del puente, el municipio repartía bolsas con comida, pero ello se prestaba -dijo Gladys- a manejos poco claros que impedían que la llegada a los hogares fuera óptima.

Por eso, aclararon desde un principio que el comedor debe funcionar sin ayuda estatal. Pedirán a comerciantes y empresarios una ayuda que permita a las familias del lugar llevar algo para comer a sus casas y a los chicos, alimentarse allí mismo. Dicen que no hay en estos tres barrios un comedor comunitario que atienda las necesidades de sus habitantes; sólo se da un vaso de leche a los chicos por la mañana. Por eso se sabe que muchos cruzan el río y caminan las pocas cuadras que llevan hasta el barrio Provincias Unidas, donde el municipio de Neuquén tiene instalado un centro de distribución de ayuda social. Un funcionario de primer nivel del área comunitaria neuquina le dijo ayer a este diario que «es muy probable» que haya gente de Cipolletti con grandes necesidades que cruza el río para recibir una ayuda.

«Quiero hacer este comedor porque soy una hija de este barrio», contó Gladys, que reside en ese sector de la ciudad desde hace 27 años. Su marido se gana la vida vendiendo bolsas de polietileno en los negocios de la ciudad porque fue despedido del comercio donde trabajaba.


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