¿Se puede estudiar para ser escritor?
Alessandro Baricco y Javier Sagarna enseñan a ser buenos narradores.
GUADALAJARA- A decir del escritor italiano Alessandro Baricco, una de las máximas figuras invitadas a la 27º Feria Internacional de la ciudad mexicana de Guadalajara, los narradores pueden fabricarse en las escuelas. Para ello puso de ejemplo su famosa Escuela Holden, en Turín, que ya tiene dos décadas y que ha adquirido desde hace un año carácter internacional merced a dos fuertes inversores que han engrosado el capital y le han dado alas al proyecto. El autor de novelas como “Seda” y “Océano Mar” y el monólogo “Novecento”, llevado al cine y al teatro en varias oportunidades, eligió el nombre de Holden para bautizar su escuela de narradores en homenaje al protagonista de “El guardián del centeno”, el famoso libro de J. D. Salinger. Subir las montañas, hacer mucho deporte, caminar y caminar al compás de la música son las primeras actividades que un alumno de la escuela de Baricco tendrá que realizar en el primer año. “Los chicos llegan y nosotros tratamos de convertirlos en narradores”, explica el escritor turinense, de 55 años. Se trata de alumnos que van desde los 19 a los 30 años y que aprenden técnicas diversas, especializándose en el segundo año en escritura teatral, cinematográfica o en el lenguaje literario a secas que les permita terminar una novela o un libro de cuentos. Es una escuela bilingüe en italiano e inglés, con cursos de una duración de dos años. El proyecto internacional comandado por Alessandro Baricco y su grupo de inversores es uno de los muchos que pululan en pos de apuntalar las carreras de los jóvenes escritores, en un oficio donde antes era impensado unirlo a un sistema educativo ortodoxo. Está por ejemplo la Escuela de Escritores de Madrid, dirigida por el escritor español Javier Sagarna, que explica que “se trata de una escuela dirigida a todas las personas que tengan inquietudes literarias”. “Tenemos cursos de relatos, de novela, incluso algunos orientados a la redacción eficaz y que dejan de lado la creación literaria. Claro que también está el master de narrativa, un curso de dos años absolutamente concentrados para la escritura de una novela y que está dirigido a autores con aspiraciones más profesionales”, dice el autor de la novela “Mudanzas”. Tanto para el escritor español como para el italiano se escribe mejor luego de pasar por sus escuelas. Baricco, de hecho, se ha puesto al frente de Scuola Holden porque está convencido de que “hay distintas maneras de contar las historias”. “Nadie duda de que detrás del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, había una historia muy bonita y personal para contar, pero si tuvo tanta repercusión como para hacerle ganar la primera elección es porque se usaron todos los medios disponibles para dar a conocer esa historia. Y eso requiere una técnica especial que también enseñamos en la Holden”, dijo Baricco. Para Sagarna, se trata de “mejorar la escritura hasta un punto que decide el alumno y no el maestro. Uno puede querer ganar el concurso literario de su pueblo o querer escribir la historia de su vida para dejarle un regalo a sus nietos y la Escuela de Escritores de Madrid encauza esas aspiraciones”, afirmó el madrileño. En cualquiera de los casos, escribir ya no parece un ejercicio tan solitario y las instituciones educativas que tienen como objeto de enseñanza a la literatura parecen cumplir una demanda en ascenso.
Hacer deporte y caminar al compás de la música son las primeras recetas para los narradores.
Beatriz Melussi DPA