Sebastián Campanario: “Argentina tiene la oportunidad de capitalizar la disrupción tecnológica”

Entrevista con Sebastian Campanario, economista


Con 50 asistentes de forma presencial, 440 en su plataforma exclusiva, más de 500 reproducciones en YouTube, y la presencia de Luis Basterra, Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y Omar Perotti, Gobernador de Santa Fe, se realizó esta semana desde la ciudad de Rosario, la edición 2021 de Experiencia IDEA Agroindustria, el evento empresarial más importante de la región Centro del país. El reconocido economista y periodista Sebastián Campanario, fue uno de los speekers de la jornada, y expuso sobre cómo potenciar la creatividad ante la disrupción. En diálogo con PULSO, el especialista amplió su apreciación sobre las oportunidades que presenta la revolución tecnológica y la innovación.

PREGUNTA: ¿De qué trató su exposición en Experiencia IDEA?
RESPUESTA: Creatividad, innovación y cambio, fueron los ejes centrales de la charla que compartimos desde Rosario. El punto es indagar acerca de los principales elementos de transformación durante el año de pandemia, y cuáles son las herramientas de innovación y creatividad para poder surfear esta ola.

P: ¿Cuál es la mayor disrupción que ha generado la pandemia?
R: La pandemia generó disrupciones de todo tipo, que se inter relacionan entre sí. Hay algunas que son más obvias que tienen que ver con el aumento de la velocidad en tendencias que ya existían previo a la pandemia, como la digitalización, tele trabajo, tele educación, tele medicina. Todo ello apalancado en avances muy importantes en cuanto a la inteligencia artificial. La otra gran avenida de avance de los últimos meses es la referida a las ciencias de la vida, la biotecnología, donde las grandes protagonistas fueron las vacunas de ARN mensajero, que surgieron mucho más rápido que en ocasiones anteriores.

Experiencia IDEA Agroindustria. El evento que reune al sector empresario del centro del país.

P: ¿La pandemia significó una mejora en la productividad?
R: Es un poco rápido para sacar conclusiones. Pero creo que sí hay una mejora en la productividad. En la realidad pendular que nos caracteriza como seres humanos, probablemente la nueva normalidad implique que mucha gente desee volver a salir y a trasladarse para ir a trabajar. Yo estimo que el resultado será entre un 20% y un 30% menos de trabajo presencial en relación a la pre pandemia. Eso implica mucho ahorro en costos de traslado o tiempos ociosos. De todas formas es algo que impacta mucho en ciertos sectores como la industria del conocimiento, pero es difícilmente extrapolable a toda la economía. A veces se exagera un poco respecto a la ola de tele trabajo que lo cubre todo.

P: ¿En qué aspectos la creatividad puede ser disruptiva?
R: La creatividad siempre fue importante, pero mucho más en el mundo de hoy, por dos motivos centrales. Uno es que así como existe exponencialidad y tendencias de cambio en tecnología, inteligencia artificial, biotecnología, o el criptomundo, también hay cosas que empeoran exponencialmente, como el cambio climático, la desigualdad, o la misma pandemia. Ello requiere encontrar soluciones “fuera de la caja”. No son problemas que se resuelvan con soluciones incrementales, sino que requieren pensar distinto. En segundo lugar, estamos en un mundo de mayor complejidad en el que existe un sinnúmero de variables inter relacionadas, lo que se traduce en la posibilidad cierta de que aparezcan eventos inesperados. En ese contexto, los cerebros creativos tienen enormes oportunidades. Es un mundo donde un escritor de ciencia ficción tiene más herramientas para explicar la realidad que un economista.

Se puede ser una persona feliz con un oficio o profesión rutinaria. Pero si la persona siente que en un camino creativo tiene potencial y eso le suma bienestar emocional, hay muchas herramientas para profundizar ese camino, y ahi no importa el sector de la economía en el que la persona se desempeñe.

P: ¿Cómo puede alguien que se desempeña en un sector de la economía dura dar rienda suelta a la creatividad?
R: La creatividad es para todos, pero no es obligatoria. Existe como una pulsión respecto a que hace falta ser creativo para ser feliz. Eso no es cierto. Se puede ser una persona feliz con un oficio o profesión rutinaria. Pero si la persona siente que en un camino creativo tiene potencial y eso le suma bienestar emocional, hay muchas herramientas para profundizar ese camino, y ahi no importa el sector de la economía en el que la persona se desempeñe. Como periodista, encuentro habitualmente historias de innovación y creatividad en los sectores más tradicionales de la economía. Hay un sesgo muy grande a creer que eso solo es posible trabajando en Amazon, Google o Facebook. Es falso. Aun esas corporaciones tienen áreas burocráticas y rutinarias. Y a la vez hay sectores de la economía dura con enormes explosiones de creatividad.

P: ¿Puede Argentina capitalizar las oportunidades que ofrece la dirrupción tecnológica actual?
R: Si, creo que sí. Naturalmente existen tecnologías más capital intensivas, como por ejemplo la cuántica aplicada a computación o a telecomunicaciones. Son tecnologías caras y sofisticadas, y son un campo en el que juegan EEUU, Alemania o China, con algunas grandes empresas. Es difícil que Argentina suba a esa avenida. Pero hay otras tecnologías que son “recursos humano intensivas”, en las que aun siendo una sociedad de ingresos medios, podemos participar. Todo lo relacionado a la tecnología cripto y al blockchain, es un ejemplo. Con biotecnología pasa algo similar. Tenemos excelentes biólogos y biólogas, premios Nobel, y una tradición muy rica en la materia. Hay quienes dicen que está iniciando la década de las ciencias de la vida, y en ese nicho Argentina tiene un capital enorme. El gran aporte argentino al PBI global en términos de aporte de valor, fueron las monoclonales que investigó Milstein en su momento, que derivaron en una industria de miles de millones de dólares. De hecho muchas de las investigaciones por la vacuna del Covid a nivel global, se hicieron en Argentina.

PERFIL

Sebastián Campanario nació en La Plata en 1973. Es licenciado en Economía por la UBA y estudió Periodismo en TEA.

Trabajó en Clarín, y escribe actualmente en La Nación sobre innovación, creatividad y economía no convencional.

Es autor de “Economía de lo insólito” (2005), “Otra vuelta a la economía”(2012); “Ideas en la ducha” (2014), y “Modo esponja” (2017), junto a Andrei Vazhnov. Ha colaborado con la Cepal, IDEA, el PNUD, TED, Cippec y el BID. Recibió el Premio Konex 2017 a la divulgación.


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