“Sencillos recuerdos”



Esta historia me la contó mi viejo ya hace unos cuantos años. Nada especial, pero bien refrescante, sabrosa. La sorpresa, la pregunta irónica y la devolución de gentilezas son los ingredientes de este relato, “El gorrito de Newell’s”. Mocho, mi viejo, fue socio vitalicio del club Newell’s Old Boys en Rosario. Llevó esa pasión con orgullo porque la sentía en el alma y la depositó en las generaciones que le siguieron. Cuando enviudó, allá por el año 1989, se instaló en General Roca, provincia de Río Negro. Aquí vivíamos sus 5 hijos con unos cuantos nietos. Con él vino enganchada la lepra (1) rojinegra que jamás pudimos desprender de nuestras vidas. Vaya esta pequeña historia como un recuerdo de su paso por esta ciudad. Creo que fue en 1992, cuando finalizaba el campeonato de fútbol del torneo Clausura. Era un día frío, bien patagónico, no recomendable para salir a caminar; pero Mocho, con sus ochenta a cuestas, muy temprano ya estaba deambulando por la 9 de Julio, donde estaban instalados puestos de venta callejera. Había de todo, pero sobresalían las banderas y gorros de Boca, que jugaba ese día con un casi ignorado equipo del interior: Newell’s Old Boys, de Rosario. Cuando mi viejo pasó por uno de esos puestos cubiertos hasta el hartazgo de azul y amarillo preguntó ingenuamente si tenían un gorrito de su querida Lepra, que también había llegado a la última instancia del Clausura. El que atendía, un típico porteño, medio fanfarrón, le dijo como al descuido: “¿De quién? Pero abuelo, aquí sólo existe Boca, ¿qué está diciendo? Vamo’ Bocaaaa…Boca campeón, ¡dale campeón!…”, y cosas por el estilo. Mocho se la tuvo que tragar y siguió con paso cansino, apoyado en su bastón. No sé si conocen la historia, pero ese año Newell’s le ganó a Boca en un memorable partido. Mocho ya no está con nosotros. Vaya a saber en qué estadio glorioso de su Lepra estará gozando a los jugadores de antaño… Pero sabemos ciertamente cómo terminó esta historia: a la mañana siguiente pasó por la 9 de Julio y se detuvo en el puesto del vendedor de banderas. El lugar era un cementerio. En un momento dado apareció el porteño y, sin reconocerlo, le preguntó qué estaba buscando, y Mocho con una sonrisa inmensa como los metros del Coloso (2) le dijo, como al pasar: “Vengo a ver si tiene el gorrito del campeón…” (1) La lepra y los Canallas son los apelativos con que en Rosario se identifican los clubes de Newell’s y Rosario Central. (2) Se le llama así en Rosario al estadio del Club Atlético Newell’s Old Boys, que está ubicado en el Parque de la Independencia. En la actualidad, fue rebautizado con el nombre de Rafael Bielsa, en honor a quien llevó al equipo a obtener el máximo galardón del fútbol argentino. Fernando González Carey DNI 6.180.310 Roca

Fernando González Carey DNI 6.180.310 Roca


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