Sexo, resultados y deserciones agitan la interna republicana
El favorito Romney, golpeado por el retiro de Rick Perry.
La carrera presidencial republicana se estrechó aún más y tomó rumbo desconocido ayer, tras el anuncio del gobernador de Texas Rick Perry de que se retira de la contienda presidencial, pero no apoyará al candidato favorito Mitt Romney, quien además perdió su estatus de ganador de la primera elección en Iowa. Romney, favorito para enfrentar a Barack Obama en las elecciones de noviembre, venía hasta ahora como triunfador en la primera y segunda interna, pero los dos acontecimientos de la jornada podrían afectar su liderazgo de cara a las primarias del sábado en Carolina del Sur, tercera cita del calendario. En este estado, el millonario Romney aventaja en las encuestas al ascendiente ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, precisamente el candidato al que dio su apoyo el gobernador de Texas, Rick Perry, al anunciar ayer que tira la toalla y abandona la competencia republicana. Sin lograr surgir entre los principales candidatos, Perry afirmó que “sabe cuando es tiempo de realizar una retirada estratégica”, al tiempo que elogió a Gingrich. “Él es un conservador visionario que puede transformar nuestro país”, aseguró el gobernador texano, recalentando los motores de una interna republicana a la que analistas consideraban hasta ahora aburrida y destinada a un triunfo irremediable de Romney. Por su parte, Gingrich dijo sentirse “honrado” del apoyo de Perry y dio la bienvenida a sus seguidores desde su página web para que se sumen a su campaña y lo ayuden a derrotar a Obama . En otro golpe a Romney mucho más inesperado, las autoridades del Partido Republicano de Iowa anunciaron que el ex gobernador no ganó finalmente el caucus (asamblea) del 3 de enero en el estado, tal como se había proclamado, y que el ultraconservador Rick Santorum lo superó en el recuento final de los votos certificados. Según el escrutinio final, el ex senador de Pennsylvania aventajó por 34 votos a Romney, pero dado que los votos de ocho distritos se perdieron y no podrán ser recuperados, no será proclamado ningún ganador en el estado, dijo el presidente del Partido Republicano de Iowa, Matt Strawn. Pero no todas fueron buenas para el conservador Gingrich. La que fuera su esposa durante 18 años, Marianne, dijo en una entrevista que su ex marido le pidió un “matrimonio abierto” tras sostener un romance de seis años con una ayudante. Su explosiva revelación podría hacerle mella a Gingrich, de perfil ultraconservador, en momentos en que busca disminuir la brecha que le separa de Romney. En una entrevista en la que detalla el desmoronamiento de su matrimonio, Marianne Gingrich sostuvo que el ex presidente de la Cámara de Representantes trató de llegar a un acuerdo matrimonial que le permitiera mantener a su amante mientras seguía casado con ella. “Él quería un matrimonio abierto y yo me negué”, dijo Marianne Gingrich a ‘Nightline’ de ABC News. La mujer afirmó que Gingrich admitió su relación de seis años con su asistenta en el Congreso Callista Bisek -ahora Callista Gingrich-, con la que el precandidato republicano se casó después de que su anterior matrimonio se viniera abajo.