Sexo y sangre, un cóctel televisivo

“True Blood”, “Game of Thrones”, “Spartacus” y “The Borgias” son una muestra de esta fórmula imbatible.

Redacción

Por Redacción

Nunca será sólo cuestión de derramar sangre, erotismo, acción y sexo. Además, claro, debe existir una historia que atrape a las audiencias del mundo: ésa es la fórmula que parece seguir funcionando a guionistas, productores y directores de la tevé de Hollywood. En principio, entre los últimos “éxitos” de la pantalla chica, podemos recordar a la ya finalizada “Spartacus” (Starz) y a la recientemente aclamada y millones de veces descargada “Game of Thrones” (HBO), que pondrá al aire su cuarta temporada el año próximo.

Los dos últimos episodios de la tercera temporada de la tira del best seller y guionista George R. R. Martin, impactaron tanto a televidentes y usuarios digitales del globo, que las redes desbordaron de videos que registraron las reacciones frente a la pantalla: la historia de ficción “medieval” ya ganó todo.

No son las únicas series en las que sexo y sangre se destacaron. Hubo “pioneras”. Quizás una de las más entretenidas, al menos en sus dos primeras temporadas, haya sido “True blood”, que esta noche, a las 22, por HBO, pondrá al aire su sexta temporada y multiplicará colmillos, sangre y sexo en la pantalla chica una vez más (aunque, según adelantó el nuevo supervisor Brian Buckner, la serie basada en los libros de Charlaine Harris contará con diez episodios y no con los usuales doce de las temporadas anteriores).

Tal vez sean (¿como en la vida misma?) esos elementos que tiñen las historias más truculentas de sangre, violencia, erotismo o sexo desenfrenado los que atrapen el interés del público o hagan estallar fantasías. Nadie lo sabe con certeza: lo que está claro es que, además de esas pinceladas impactantes, el esquema narrativo debe seducir a la audiencia (de otro modo, no podrían sostener el rating). Ni siquiera Allan Ball, guionista y creador de “True Blood”, lo tenía del todo claro tras las enormes repercusiones que tuvo la serie en sus inicios (la primera temporada fue en el 2008): “La verdad es que no puedo explicarlo. Creo que tiene que ver con que los vampiros son sexis y eternamente jóvenes, pero la verdad es que no tengo idea de por qué la gente responde a estas historias de la manera en que lo hace. Podés fantasear con una aventura con un vampiro porque sabés que no pasará. Resulta más seguro que imaginar algo así con tu vecino”, dijo Ball, que para incentivar el costado fantasioso de los espectadores contrató en su momento a los actores y actrices más seductores que pudo encontrar. “Los vampiros son sexo”, y aprovechó para “cuestionar” a la saga de “Crepúsculo”: “No quiero una historia de vampiros sobre la abstinencia. No me importan los estudiantes de la secundaria. Además, Robert Pattinson simplemente está bueno, ¿no?”.

Con todo, en esta nueva temporada la guerra entre los vampiros y los humanos se desatará crudamente: la antes sostenida tolerancia desaparecerá del todo, con la Autoridad de los vampiros que intentará imponer la norma de los “pura sangre”, por un lado, y las autoridades humanas con el ex adicto al sexo Jason Stackhouse como el inmaduro referente, por otro. Se sumarán otros seres fantásticos y cada personaje aportará su carga de erotismo y tensión sexual, como el musculoso y seductor hombre lobo Alcide Herveaux (Joe Manganiello) a la cabeza, las bellísimas hadas, los médiums como el interesantísimo Lafayette Reynolds (Nelsan Ellis) y los cambiapieles como el bello y siempre bueno Sam Merlotte (Sam Trammel).

En el centro del fuego cruzado, el protagónico trío caliente y algo histérico de Bon Temps buscará sobrevivir: allí se cruzarán la ya no tan ingenua Sookie Stackhouse (Anna Paquin) y los vampiros Bill Compton (Stephen Moyer) y Eric Northman (Alexander Skarsgard), quienes entre encuentros fogosos y demostraciones de poder, subirán la temperatura de cada episodio.

Eso es lo único que el público ya sabe y abraza con gusto.

paula gingins


Nunca será sólo cuestión de derramar sangre, erotismo, acción y sexo. Además, claro, debe existir una historia que atrape a las audiencias del mundo: ésa es la fórmula que parece seguir funcionando a guionistas, productores y directores de la tevé de Hollywood. En principio, entre los últimos “éxitos” de la pantalla chica, podemos recordar a la ya finalizada “Spartacus” (Starz) y a la recientemente aclamada y millones de veces descargada “Game of Thrones” (HBO), que pondrá al aire su cuarta temporada el año próximo.

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