“Si no se contiene el dólar y la inflación, el programa económico queda rengo”



Con motivo de la Jornada “Pulso 2019: Economía y Elecciones”, visitó la región el economista y consultor Esteban Domecq, quien en diálogo con PULSO, analizó el presente del programa económico oficial y los desafíos que presenta la crisis financiera actual.

PREGUNTA: ¿Cómo analiza el primer trimestre económico?
RESPUESTA: Creo que durante los tres primeros meses hubo un cimbronazo financiero que tiene que ver con una inflación que se aceleró, y eso no estaba en los planes de nadie, ni del gobierno ni de los inversores. Esa aceleración de precios junto a la reversión del flujo de capitales, generó bastante ruido en el frente cambiario. Hay que entender que la economía está condicionada por los problemas estructurales que arrastra, por el ciclo de estanflación en el que se encuentra desde el año 2011, por la recesión en la que ingresamos a principios del año pasado con la sequía y la corrida cambiaria, y por el programa de estabilización del FMI. En ese marco, este cimbronazo sacudió el frente más sensible hasta las elecciones, que es el financiero-cambiario.

P: ¿Qué opina del cambio en la política cambiaria?
R: A mi juicio es acertado. Aplanar las bandas y permitir al Banco Central (BCRA) intervenir. Se intenta dar una señal al mercado de que la batalla se dará hasta el final, porque es esencial que el tipo de cambio esté contenido hasta las elecciones.

P: ¿Las bandas se aplanaron o dejaron de existir?
R: Se puede intervenir ante ‘fenómenos disruptivos’. Pero en la práctica es una falsa ‘zona de no intervención’, efectivamente.

P: Si el mercado creyera en las ‘bandas aplanadas’ ¿no debería el dólar futuro ingresar dentro de las bandas?
R: Para que eso pase, va a llevar mucho tiempo. Porque depende de la confianza, de la credibilidad. Hoy claramente las expectativas están desancladas. El dólar futuro para diciembre se ubica en torno a $62. Lo saludable sería que en algún momento la expectativa converja hacia el target de la política del BCRA, y eso debería ‘planchar’ toda la curva de dólar futuro.

P: Por lo pronto, hoy el mercado no le estaría creyendo al BCRA…
R: No, hoy todavía no le está creyendo. Le va a empezar a creer en la medida que los datos de mayo y junio muestren una inflación a la baja. Es la única manera. La batalla está en la inflación, y para ganarle a la inflación el dólar tiene que estar lo más quieto posible.

P: ¿Qué pasa si eso no ocurre?
R: Sucede que la ‘nominalidad’ emerge. Si la inflación corre a niveles del 4% como en marzo o abril, eso significa más tasa, mayores expectativas de devaluación, y por lo tanto, más inflación hacia adelante. Si ese es el escenario, el programa económico queda rengo y la actividad no se va a recuperar, y el gobierno corre mucho riesgo de cara a las elecciones.

P: ¿No se vuelve a pecar de optimismo al seguir hablando de ‘inflación a la baja’?
R: El fenómeno inflacionario en el corto plazo es muy complejo, y está condicionado por factores como el tipo de cambio, las tarifas, las paritarias, el precio del petróleo y los commodities. Ahora, en este momento hay una política monetaria contractiva, con un congelamiento de la base monetaria desde octubre. Es decir, desde el lado del estímulo monetario, los ingredientes de la política monetaria están. Pero desde los resultados, la inflación no solo no bajó, sino que volvió a acelerarse. Desde mi visión, el problema es un desanclaje de las expectativas y el movimiento del tipo de cambio desde febrero.

Hoy la economía tiene muchos problemas, y la política todavía más. Aun no sabemos quiénes son los candidatos, y como piensan hacer para resolver los problemas que la economía plantea.

P: El ingreso de divisas por la cosecha récord tampoco se está verificando ¿fue otro supuesto demasiado optimista?
R: Es cierto. Hay que considerar por un lado un efecto precio, con una soja que hoy se encuentra en sus mínimos de los últimos diez años, y por otro lado un efecto especulación. Hoy la economía tiene muchos problemas, y la política todavía más. Aun no sabemos quiénes son los candidatos, y como piensan hacer para resolver los problemas que la economía plantea. Ante semejante incertidumbre y con un escenario de precios bajos, es lógico que el exportador espere lo máximo posible para liquidar, si es que liquida.

P: ¿Qué opina de la estrategia de vender reservas para contener el dólar? ¿Tenía razón Sturzenegger?
R: Puede ser. Pero hay que tener en cuenta que en términos reales, el tipo de cambio de hoy es mucho más alto. Sturzenegger intentó parar la corrida con un tipo de cambio a $20 y un stock de Lebac por encima del billón de pesos. Es decir, había u$s 50.000 millones que presionaban por desarmar Lebacs. No había reservas que aguanten. Con un tipo de cambio en $45, la hoja de balance del BCRA ha mejorado muchísimo. Eso de ninguna manera lo hace invulnerable. Pero si en este marco contás con u$s 70.000 millones de reservas brutas o u$s 20.000 millones de reservas netas, también me parecería un error no intentar contener el tipo de cambio.

P: El riesgo país ¿sube por el regreso del populismo o por los magros datos económicos?
R: Creo que ambas cosas están íntimamente relacionadas. Los inversores piensan hacia adelante y toman decisiones. En octubre hay elecciones. Sin poner nombres propios, si las cosas salen bien con la economía, los activos argentinos podrían valer 80, 90 o 100, y si van mal podrían valer 40, 50 o 60. Por ello es natural que a medida que se acercan las elecciones el riesgo país vaya subiendo, a raíz de la enorme incertidumbre que implica el proceso electoral.


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