“Similitudes”
“La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”. Creo que, remendando el añoso octosílabo tanguero, éstos eran los sentimientos que imperaban en la gran mayoría de los roquenses, allá por el año 2003. La explicación no resultaba difícil: nuestra ciudad había dejado de ser el polo referencial obligado de la provincia para transformarse en una masa informe que caía rauda e inercialmente por el plano inclinado de la decadencia, la apatía, la indiferencia, la incredulidad y el desasosiego. Su devenir cotidiano era la “crónica de una muerte anunciada”. Todo ello motivado por la nefasta conjunción de un gobierno provincial inepto y una administración comunal inexistente, que llevaban varios años malgobernando la cosa pública. Las elecciones municipales del 2003 consagraron a Carlos Ernesto Soria como intendente de nuestra ciudad y todo fue cambio, y todo fue distinto, y todo fue mejor. La trepada de la dignidad comenzó de manera firme, decidida e inmediata y el plano inclinado empezó a revertirse. General Roca volvió a tener protagonismo y los roquenses recuperamos nuestra autoestima. La credibilidad fue ganando espacio y la política volvió a recuperar sentido como herramienta de transformación al servicio de la gente. A menos de once años del inicio de aquel cambio transformador, la realidad actual nos permite apreciar un panorama diametralmente distinto del existente en aquel 2003 tan lejano, no sólo en el tiempo, sino también en el aire digno que ahora respiramos. General Roca está de pie. La provincia de Río Negro se parece en mucho a la General Roca del 2003. Quien la gobierna, llegado por azar al cargo que actualmente ocupa, carece de iniciativa, de rumbo y de coherencia. No está a la altura de las expectativas de cambio de los rionegrinos que apoyaron electoralmente al Frente para la Victoria y a Carlos Soria en septiembre del 2011 y no difiere para nada del desgobierno radical de 28 años. Asalto al poder por parte de diversos grupos familiares que conciben los cargos públicos como botines de guerra de los que se apropian para su salvación individual, políticas salariales neoliberales que ahondan la brecha entre las remuneraciones de los funcionarios y la de los integrantes de la base de la pirámide de la administración pública, paralización de las diferentes áreas del Estado provincial, que no cumple con su rol de proveer y dinamizar el desarrollo político, económico, social y cultural de los rionegrinos, e incumplimiento de muchas de las promesas efectuadas durante la campaña electoral del 2011. Son muchos los botones de muestra que permiten sostener que no fue esto lo que votaron mayoritariamente nuestros coprovincianos en el año 2011. La tragedia personal y política que enlutó a la provincia en las primeras horas del 2012 generó, en aquellos días, una sensación generalizada de desprotección que inundó el espíritu de todos los rionegrinos, más allá de las banderías políticas. A casi 26 meses de aquel desgraciado hecho, podemos afirmar que aquella sensación no era caprichosa. La posibilidad de cambio no está lejos. En la segunda mitad del próximo año se eligen las nuevas autoridades que deberán sacar a la provincia del letargo y la medianía. Para ello resulta imprescindible que un dirigente peronista encabece la fórmula y que el peronismo, como conductor del Frente para la Victoria, asuma de una vez por todas el gobierno provincial. El cambio que venimos añorando la mayoría de los rionegrinos, luego de 28 años de desgobierno radical, no puede seguir en manos de quien, personal y políticamente, reniega permanentemente, con sus actos de gobierno, de los postulados que justificaron la creación de tal frente político en nuestra provincia. La similitud de la realidad provincial actual y la que imperaba en General Roca en el 2003, antes de las elecciones municipales, es palpable. Nos corresponde a nosotros, los rionegrinos, torcerle el brazo a la decadencia, la incoherencia, el doble discurso y la ineptitud, para posibilitar el cambio transformador que reclamamos durante tanto tiempo. Carlos Alberto Gadano DNI 8.217.352 Roca
Carlos Alberto Gadano DNI 8.217.352 Roca