Sin avances en la causa por el atentado en Cipolletti

Hace tres años una bomba casera explotó en la vereda de la Escuela de Policía y mató al barrendero José Maciel. En 10 meses la causa no registró medidas procesales.

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- El sábado se cumplen tres años del atentado que mató al empleado municipal José Maciel y en los últimos diez meses no se realizó ninguna medida procesal. Hace un tiempo los querellantes solicitaron cruzar información con un juzgado neuquino pero el pedido nunca prosperó. La causa no tiene imputados y las dos hipótesis que se trabajaron no se sostienen con pruebas contundentes. Maciel, de 60 años, era barrendero y en la madrugada del 13 de julio del 2010 manipuló una bolsa y activó una bomba de fabricación cacera que estaba en el interior. El explosivo había sido colocado en la vereda de la Escuela de Policía y de la Brigada de Investigaciones, que funcionaba en un edificio contiguo de la calle Fernández Oro. Eso ocurrió a las 3 de la madrugada y un par de horas después, un grupo especializado pudo desactivar otra bomba que había quedado abandonada en la ventana de la empresa Telefónica, sobre la calle Miguel Muñoz, a pocos metros de la Comisaría Cuarta. Después del atentado, la agrupación chilena anarquista “Liberación Total” se adjudicó el ataque y dijo en internet que el blanco era un policía y que habían asesinado a Maciel por error. Los investigadores se abocaron a la pista chilena pero la causa nunca tuvo imputados ni testigos directos y mucho menos pruebas convincentes para sostener esa hipótesis. Se especuló también con la posibilidad de que el hecho tuviera vinculaciones con el negocio del narcotráfico en la región. Meses antes del atentado, integrantes de la Brigada de Investigaciones estuvieron detrás de varios grupos que comercializaban estupefacientes. La Justicia provincial tuvo la causa los primeros cuatro meses y después, por una cuestión de competencia, pasó al fuero Federal. Los expedientes se enviaron al Juzgado Federal de Roca y allí se escucharon los testimonios de cuatro personas bajo la modalidad de identidad reservada. Se entrecruzaron llamados, realizaron escuchas y analizaron las imágenes de una cámara de seguridad pero ninguna de las medidas permitió grandes avances. Gendarmería Nacional analizó las pruebas. El año pasado, el abogado querellante, Alejandro de la Cruz Bustamante, solicitó que la Justicia Federal de Roca cruzara información con el Juzgado de Neuquén que investiga el asesinato del policía José Aigo ante la sospecha de que existían conexiones entre ambos casos. El juez de Roca Sebastián Otranto reclamó esos informes pero trascendió que nunca fueron contestados. El sábado a las 16, la municipalidad inaugurará una plazoleta en el bulevar de avenida Pacheco, frente a la terminal de ómnibus. Llevará el nombre de José Maciel y luego los familiares marcharán hasta la Escuela de Cadetes de la Policía y allí se realizará un acto en memoria del empleado.

Juan José Thomes


CIPOLLETTI (AC).- El sábado se cumplen tres años del atentado que mató al empleado municipal José Maciel y en los últimos diez meses no se realizó ninguna medida procesal. Hace un tiempo los querellantes solicitaron cruzar información con un juzgado neuquino pero el pedido nunca prosperó. La causa no tiene imputados y las dos hipótesis que se trabajaron no se sostienen con pruebas contundentes. Maciel, de 60 años, era barrendero y en la madrugada del 13 de julio del 2010 manipuló una bolsa y activó una bomba de fabricación cacera que estaba en el interior. El explosivo había sido colocado en la vereda de la Escuela de Policía y de la Brigada de Investigaciones, que funcionaba en un edificio contiguo de la calle Fernández Oro. Eso ocurrió a las 3 de la madrugada y un par de horas después, un grupo especializado pudo desactivar otra bomba que había quedado abandonada en la ventana de la empresa Telefónica, sobre la calle Miguel Muñoz, a pocos metros de la Comisaría Cuarta. Después del atentado, la agrupación chilena anarquista “Liberación Total” se adjudicó el ataque y dijo en internet que el blanco era un policía y que habían asesinado a Maciel por error. Los investigadores se abocaron a la pista chilena pero la causa nunca tuvo imputados ni testigos directos y mucho menos pruebas convincentes para sostener esa hipótesis. Se especuló también con la posibilidad de que el hecho tuviera vinculaciones con el negocio del narcotráfico en la región. Meses antes del atentado, integrantes de la Brigada de Investigaciones estuvieron detrás de varios grupos que comercializaban estupefacientes. La Justicia provincial tuvo la causa los primeros cuatro meses y después, por una cuestión de competencia, pasó al fuero Federal. Los expedientes se enviaron al Juzgado Federal de Roca y allí se escucharon los testimonios de cuatro personas bajo la modalidad de identidad reservada. Se entrecruzaron llamados, realizaron escuchas y analizaron las imágenes de una cámara de seguridad pero ninguna de las medidas permitió grandes avances. Gendarmería Nacional analizó las pruebas. El año pasado, el abogado querellante, Alejandro de la Cruz Bustamante, solicitó que la Justicia Federal de Roca cruzara información con el Juzgado de Neuquén que investiga el asesinato del policía José Aigo ante la sospecha de que existían conexiones entre ambos casos. El juez de Roca Sebastián Otranto reclamó esos informes pero trascendió que nunca fueron contestados. El sábado a las 16, la municipalidad inaugurará una plazoleta en el bulevar de avenida Pacheco, frente a la terminal de ómnibus. Llevará el nombre de José Maciel y luego los familiares marcharán hasta la Escuela de Cadetes de la Policía y allí se realizará un acto en memoria del empleado.

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