“Sin posibilidades de conocer el faro”

El viernes 22 de enero, encontrándonos en el balneario El Cóndor, nos dirigimos con un matrimonio amigo, su hija y sus nietas a las 11 de la mañana al faro, con la ilusión de conocerlo. La entrada estaba abierta y estábamos dentro del día y la hora que figuran para las visitas. Dentro del predio había cuatro vehículos de cuatro ruedas, una motocicleta y un cuatriciclo, ninguno con identificación alguna. Nunca nos atendió nadie y nos retiramos. El domingo 24, más o menos a la misma hora, lo volvimos a intentar. De nuevo, el predio estaba abierto. Dimos unas vueltas por alrededor del faro y de pronto se presentó un señor (joven) en bermudas, ojotas y remera, sin ninguna identificación de organismo alguno. Ante la pregunta de si podíamos entrar al faro, nos respondió primero que no, porque estaba resbaloso por la lluvia y podíamos caer. Luego argumentó que estaba prohibido subir porque los visitantes habían robado unas luces que compran a precios muy altos en el exterior. El joven dijo pertenecer a la Armada, que cuida el faro, lo que recalcó innecesariamente, porque hay varios carteles que lo indican. Se presentaron algunas personas, entre ellos niños, y munidos de elementos para beber y comer (unas tartas) entraron al faro, así como lo digo, y nos retiramos. Amo mi provincia, amo el Faro de Río Negro, lo conocí cuando tenía ocho años y hace siete años subí a él con mis nietos. Me preocupa esta situación. Nélida Mabel Kunz DNI 6.513.381

Nélida Mabel Kunz DNI 6.513.381


El viernes 22 de enero, encontrándonos en el balneario El Cóndor, nos dirigimos con un matrimonio amigo, su hija y sus nietas a las 11 de la mañana al faro, con la ilusión de conocerlo. La entrada estaba abierta y estábamos dentro del día y la hora que figuran para las visitas. Dentro del predio había cuatro vehículos de cuatro ruedas, una motocicleta y un cuatriciclo, ninguno con identificación alguna. Nunca nos atendió nadie y nos retiramos. El domingo 24, más o menos a la misma hora, lo volvimos a intentar. De nuevo, el predio estaba abierto. Dimos unas vueltas por alrededor del faro y de pronto se presentó un señor (joven) en bermudas, ojotas y remera, sin ninguna identificación de organismo alguno. Ante la pregunta de si podíamos entrar al faro, nos respondió primero que no, porque estaba resbaloso por la lluvia y podíamos caer. Luego argumentó que estaba prohibido subir porque los visitantes habían robado unas luces que compran a precios muy altos en el exterior. El joven dijo pertenecer a la Armada, que cuida el faro, lo que recalcó innecesariamente, porque hay varios carteles que lo indican. Se presentaron algunas personas, entre ellos niños, y munidos de elementos para beber y comer (unas tartas) entraron al faro, así como lo digo, y nos retiramos. Amo mi provincia, amo el Faro de Río Negro, lo conocí cuando tenía ocho años y hace siete años subí a él con mis nietos. Me preocupa esta situación. Nélida Mabel Kunz DNI 6.513.381

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