“Sobre las emociones de Marcelo Diez”



Finalmente, la vida de Marcelo Diez se apagó de manera natural, como corresponde. Es necesario destacar que ello ocurrió gracias al amor recibido diariamente de quienes debemos considerar su gran familia: la sociedad neuquina en su conjunto. Miles de ciudadanos que aportaron desde su realidad un pequeño granito de arena, destacando de manera especial el esfuerzo de Luncec y también a quien es pastor y voz de la inmensa mayoría representada por la Iglesia Católica, monseñor Virginio Bresanelli. El mensaje del obispo no fue para lograr aplausos –tampoco dijo lo que algunos querían escuchar–, ni para obedecer a la dictadura de las opiniones comunes, sino en busca de la verdad y el bien. Uno de sus comunicados lo tituló “Marcelo Diez vive”. Nosotros hemos tenido también la oportunidad de comprobarlo y de ser testigos, por las experiencias recogidas cuando íbamos a rezar al lado de Marcelo, quien siempre compartió ese momento con diversos signos, especialmente con sus lágrimas, demostrando no sólo observar claras y reproducibles evidencias de conciencia de sí mismo y de su entorno, sino además manifestando que mantenía activas sus emociones. Nuestro reconocimiento a todos los que se involucraron honestamente en el cuidado de Marcelo y nuestro agradecimiento al Dios de la vida. Ángel Ruiz, DNI 5.037.497 Neuquén

Ángel Ruiz, DNI 5.037.497 Neuquén


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