Sobresueldos: cómo fue la maniobra inicial

Salió a la luz la resolución de la gestión Saiz que asignó el primer sobresueldo. La firmó Barbeito en 2004 y en ella se autoasignó un monto de dinero. Pero tomó la decisión cuatro meses antes de que Saiz inaugurara por decreto la partida presupuestaria para el pago del plus. Y lo hizo sin que existiera una ley que lo habilitara. Nunca hubo un decreto del gobernador que definiera la creación del suplemento y sus razones. Más aún, otra resolución revela que ya se habían pagado sobresueldos en diciembre de 2003, antes de que surgieran algunas de las normas que hoy exhibe el gobierno.



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Barbeito: firmó la primera resolución del sobresueldo, asignándose a sí mismo el monto.

Se conoció finalmente el contenido de la Resolución 61/04 del ya desaparecido Ministerio de Coordinación rionegrino que inauguró los sobresueldos que los ministros de la gestión Saiz cobraron vía cheques a lo largo de siete años, todos los meses. La norma generada desde los comienzos mismos del primer período de Saiz nunca fue dada a conocer a la población porque no ha sido publicada en el Boletín Oficial. Lo que la Resolución hace es asignar el primer sobresueldo al firmante mismo de la norma: César Barbeito, por 180.000 pesos. Pero eso ocurrió el 4 de febrero de 2004, cuatro meses antes de que entrara en vigencia la publicación del Decreto 02/04 (firmado por el gobernador Saiz y el ex ministro Pablo Verani), que generó la partida presupuestaria n° 394 para el pago de los sobresueldos, llamados “Suplemento personal por dedicación exclusiva funcional por servicios prestados por autoridad superior del Poder Ejecutivo provincial”. De la lectura de estas herramientas (Decreto 4 y Resolución 61) queda claro que no hubo un marco legal –una norma expresa- para la creación del plus salarial a los ministros. No hubo una ley, que es lo que debía haberse hecho. Pero tampoco existió un decreto que explicitara el objeto y las argumentaciones de por qué era necesario asignar un “suplemento”; que fijara criterios para la magnitud y el destino de los montos: qué porcentaje del sueldo debía calcularse, los parámetros de eficiencia a tomar en cuenta, los motivos para diferenciar a los funcionarios entre sí y las razones por las cuales debía emitirse los cheques sólo a los ministros, entre otras cosas. Lo único que se decreta es la modificación del Manual de Clasificadores Presupuestarios para incorporar la partida del gasto. Las motivaciones del plus sí pueden encontrarse -en parte- en los considerandos de la Resolución 61 que firma Barbeito cuatro meses antes. Pero como se apuntó, el fin último de su medida fue asignarse a sí mismo el primer sobresueldo. Ni la primera resolución de Barbeito ni las emitidas todos los meses y años posteriores fueron publicadas en el Boletín Oficial. Sólo una se dio a conocer: la 138/04 del 15 de marzo de 2004 que revela otra insólita decisión: aprobar las rendiciones del “suplemento” de diciembre de 2003 y enero de 2004, cuando no existía aún ningún precepto que determinara la existencia del plus. Sea como fuere, nada de lo resuelto por Saiz y Barbeito fue debatido por la Legislatura rionegrina. Como se dijo, no hay leyes que habiliten al plus salarial. La Constitución es clara al prescribir -en su artículo 189- que “los ministros perciben un sueldo establecido por ley, que no puede ser alterado en su valor económico durante el ejercicio de su función”. Los ministros cobran 7.448,64 pesos y cualquier componente salarial añadido debe ser necesariamente debatido por el Parlamento provincial.


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