6 de cada 10 chicos de 8 años ya tiene celular pero prohibibirlos no garantiza mejores notas
Un informe basado en los resultados de Aprender 2024 muestra que el acceso a teléfonos móviles comienza cada vez más temprano. Mientras avanza la regulación en las escuelas, la evidencia internacional indica que las prohibiciones reducen las distracciones, aunque no garantizan mejores aprendizajes.
La mayoría de los chicos ya tiene acceso a un celular antes de terminar la primaria, una realidad que desafía a los sistemas educativos.
A los 8 años, la mayoría de los chicos argentinos ya tiene un teléfono celular propio. Según los datos del operativo Aprender 2024, el 59% de los alumnos de tercer grado de primaria cuenta con un dispositivo personal, mientras que otro 23% utiliza el celular de un familiar. En otras palabras, apenas el 18% de los estudiantes de esa edad no tiene acceso a un teléfono móvil.
«Celulares: ¿prohibir o no prohibir?»
El dato surge del informe «Celulares: ¿prohibir o no prohibir?», elaborado por Argentinos por la Educación junto con especialistas del Conicet y la Universidad Torcuato Di Tella. El trabajo analiza cómo se expandió el acceso a estos dispositivos entre los niños argentinos y qué muestran las investigaciones internacionales sobre las restricciones a su uso en las escuelas.
Aunque la presencia de celulares en las aulas genera preocupación entre docentes y familias, el estudio advierte que la evidencia disponible no permite afirmar que prohibirlos mejore automáticamente los aprendizajes.
Los investigadores encontraron que la mayoría de los estudios coincide en un punto: las restricciones reducen de manera significativa el uso del celular durante la jornada escolar y disminuyen las distracciones en clase. Sin embargo, cuando se analiza el impacto sobre el rendimiento académico, los resultados son mucho menos concluyentes.
Algunas investigaciones registran mejoras, especialmente entre estudiantes con bajo desempeño o de contextos más vulnerables. Otras, incluso en sistemas con prohibiciones estrictas, no encuentran diferencias significativas en los resultados escolares.
El informe también señala que las políticas más estrictas, aquellas que impiden físicamente el acceso al teléfono durante toda la jornada, logran reducir hasta un 80% el uso del dispositivo en clase. Sin embargo, esa disminución no siempre se traduce en mejores aprendizajes.
En otras dimensiones, como el bienestar y la convivencia escolar, tampoco existe un consenso. Mientras algunos estudios detectan una disminución de episodios de bullying, otros no encuentran cambios relevantes e incluso describen dificultades de adaptación durante los primeros meses de implementación.
Argentina, con regulaciones dispares
En el país todavía no existe una normativa nacional sobre el uso de celulares en las escuelas. Según el informe, 11 jurisdicciones ya aprobaron leyes, resoluciones o protocolos específicos, mientras que el resto aún no cuenta con una regulación formal. La tendencia general es establecer mayores restricciones en el nivel inicial y primario, mientras que en secundaria suele permitirse el uso con fines pedagógicos y bajo supervisión docente.
Río Negro y Neuquén: dos situaciones diferentes
Según el relevamiento de Argentinos por la Educación, Río Negro no figura entre las provincias que cuentan con una ley o resolución específica para regular el uso de celulares en las escuelas. Forma parte del grupo de jurisdicciones que no tienen un marco normativo provincial sobre este tema.
Río Negro implementó una estrategia que prioriza la regulación antes que la prohibición total de los celulares en las escuelas. A través del dispositivo «Pausa Digital», el Ministerio de Educación impulsa acuerdos institucionales para ordenar el uso de los teléfonos móviles y promover un empleo responsable con fines pedagógicos.
Según informó la cartera educativa, la evaluación realizada junto a equipos directivos y supervisores mostró una amplia aceptación de la iniciativa y permitió registrar cambios positivos, como una mayor interacción entre estudiantes durante los recreos en el nivel primario y un proceso gradual de autorregulación en las escuelas secundarias. La experiencia también será incorporada a instancias de formación docente para fortalecer su implementación en toda la provincia.
Neuquén avanzó con una regulación provincial. La Ley 3520 prohíbe el uso de celulares en los niveles inicial y primario. En secundaria, los dispositivos solo pueden utilizarse con fines pedagógicos definidos por el docente e incluye medidas para bloquear el acceso a redes sociales y sitios no educativos durante las actividades escolares.
¿Cuántos chicos tienen celular? En el gráfico por jurisdicciones, Río Negro aparece apenas por encima del promedio nacional, con alrededor de seis de cada diez alumnos de tercer grado con celular propio. Neuquén presenta un porcentaje levemente superior, cercano al 60%.
Repensar el papel de la escuela y también de las familias
Para la investigadora Andrea Goldin, coautora del informe e integrante del Conicet, el desafío va más allá de prohibir o permitir los teléfonos. «No hay que dejarse deslumbrar por las tecnologías, sino aprender a usarlas con objetivos pedagógicos claros, no que ellas nos usen a nosotros», sostiene.
En la misma línea, la especialista en educación y cuidados digitales Lucía Fainboim advierte que se naturalizó demasiado rápido que un niño de 8 años tenga un celular propio y plantea la necesidad de preservar tiempos de juego, autonomía y vínculos fuera de las pantallas.
Por su parte, la experta en tecnología educativa Melina Masnatta considera que la discusión debería centrarse menos en la prohibición y más en cómo acompañar el uso de la tecnología con criterios pedagógicos que favorezcan la convivencia y los aprendizajes.
El informe concluye que el crecimiento del acceso a celulares desde edades cada vez más tempranas obliga a repensar el papel de la escuela y también el de las familias. Sus autores sostienen que las restricciones pueden ser una herramienta útil para ordenar el uso dentro del aula, pero advierten que, por sí solas, no alcanzan para mejorar los aprendizajes ni reemplazan la necesidad de educar en un uso responsable de la tecnología.
Un debate que crece en todo el mundo
La discusión sobre el uso de celulares en las escuelas dejó de ser exclusivamente argentina. De acuerdo con datos de UNESCO citados en el informe, cerca del 60% de los países ya implementó algún tipo de restricción formal, cuando en 2023 eran menos de una cuarta parte.
Las estrategias son diversas. Francia, Países Bajos y Chile avanzaron con prohibiciones generales en determinados niveles educativos. Otros países, como Brasil, Finlandia y Dinamarca, permiten el uso únicamente cuando existe un objetivo pedagógico y bajo supervisión docente. En el Reino Unido, en cambio, cada escuela establece sus propias reglas.
A los 8 años, la mayoría de los chicos argentinos ya tiene un teléfono celular propio. Según los datos del operativo Aprender 2024, el 59% de los alumnos de tercer grado de primaria cuenta con un dispositivo personal, mientras que otro 23% utiliza el celular de un familiar. En otras palabras, apenas el 18% de los estudiantes de esa edad no tiene acceso a un teléfono móvil.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios