“Adentro de una pieza oxidada hay una que brilla”: la pasión de un joven de La Angostura por devolverle la vida al metal
Leonel Alvez tiene 30 años y desde chico siente fascinación por desarmar, investigar y crear. Tras aprender de manera autodidacta sobre motores y restauración, accedió a un crédito para emprendedores y puso en marcha un proyecto con el que busca devolverles el brillo y una nueva vida a piezas de metal oxidadas.
Leonel apuesta a "devolverle la vida al metal". Foto: gentileza
La curiosidad innata de Leonel Alvez y su fascinación por la invención lo llevó a buscar videos en internet, a leer tutoriales y foros y buscar información en wikipedia. Así, a los 15 años, descubrió que podía dejar como nueva la pequeña moto que le habían regalado. Nunca abandonó el camino de indagar, desarmar, pensar y reinventar. Meses atrás, comenzó a restaurar piezas oxidadas bajo la técnica de arenado -un proceso de limpieza con arena mediante aire comprimido-. Y así empezó a difundir videos para demostrar que el metal puede quedar como nuevo.
«Cuando agarro algo, me lo imagino como si estuviera nuevo. Como dicen los escultores: ‘En el interior de la piedras, hay una escultura’. Adentro de una pieza oxidada, hay una que brilla. Eso es lo que intento traer de vuelta a la vida«, describe.
Desde los 3 años, vive en Villa La Angostura y días atrás, cumplió los 30. Estudió programación y trabajó en el área de informática, administración y recepción porque, entiende, «la vida implica una adaptación constante». Hoy trabaja como guardia de seguridad en el Ente Provincial de Energía de Neuquén (EPEN) y en sus tiempos libros, apuesta por el emprendimiento propio.
«Desde chico, tengo esa pasión por crear cosas. Me acuerdo que a los 8 años, me regalaban juguetes y los desarmaba íntegro para saber cómo funcionaban. Los destruía y la pregunta era: ‘¿qué hiciste con el juguete?’. Le sacaba los motores a los autitos porque me interesaba todo lo que tenía que ver con la electrónica, los cables y la electricidad», cuenta. Desde pequeño, le fascinaba la película «La familia del futuro», sobre un joven y brillante inventor que viaja por el tiempo: «Quería crear cosas y pensaba cómo hacerlo hasta que años después, supe que ser inventor no es profesión y me interesé por la ingeniería. Armar, desarmar, pensar«.

Durante su adolescencia, incursionó en el mundo de los motores. «Empecé a meterle mano a mi moto porque tenía que repararla y no quería pagarle a los mecánicos. Fui buscando videos y metiéndome en fotos y aprendí el funcionamiento de los motores. De esa manera, casi de casualidad, me fasciné por la restauración. Entendí que podía dejar mi moto en buen estado y venderla más cara«, reconoce.
Leonel empezó a indagar en la restauración de las antigüedades y los elementos de bronce. Avanzó con vehículos, todo tipo de herramientas e incluso, artículos del hogar -la mayoría, elementos de cocina de metal-, como ollas, anafes, parrillas, picos, hachas e incluso, herramientas agrícolas. Primero fue como una iniciativa propia, pero poco a poco, descubrió que había una necesidad y un nicho de mercado.

Tiempo atrás, se presentó para solicitar un crédito para emprendedores y el gobierno de Neuquén le otorgó el monto máximo de 3 millones de pesos con los que adquirió una cabina arenadora, un compresor de aire de 100 litros, una soldadora, máscaras de gas para soldar, un taladro de mano, mamelucos y dos bolsas de arena de microesfera de vidrio. ¿Su desafío? «Devolverle la vida al metal y a las piezas oxidadas«.
«La arenadora es una cabina sellada que tiene una base con material abrasivo que puede ser la arena, microesferas de vidrio o incluso cáscara de nuez. Para que la cabina funcione se necesita un compresor y una pistola con la que se regula el aire para sacar el óxido«, describió Leonel que adquirió una cabina relativamente pequeña a la que entran 700 litros. «En litros se mide el espacio volumétrico -aclaró-. Por ejemplo, un baúl de un auto se mide también en litros».

En relación a la técnica de la arenadora, especificó que «dentro de la cabina, hay una pistola conectada al compresor de aire que tiene un pico con el que se sopletean las partes de metal que tienen óxido, que lo saca con una abrasión más blanda. Elegí el que es más amigable con el aluminio y con el acero”.
La línea de crédito “Inclusión Financiera para Juventudes” otorga financiamiento a emprendedores jóvenes y cuenta con la asistencia técnica y financiera de la Subsecretaría de Juventud y del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADeP). Leonel fue uno de los 74 jóvenes emprendedores en Neuquén que, este año, accedieron a este tipo de créditos.
La curiosidad innata de Leonel Alvez y su fascinación por la invención lo llevó a buscar videos en internet, a leer tutoriales y foros y buscar información en wikipedia. Así, a los 15 años, descubrió que podía dejar como nueva la pequeña moto que le habían regalado. Nunca abandonó el camino de indagar, desarmar, pensar y reinventar. Meses atrás, comenzó a restaurar piezas oxidadas bajo la técnica de arenado -un proceso de limpieza con arena mediante aire comprimido-. Y así empezó a difundir videos para demostrar que el metal puede quedar como nuevo.
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