Aniversario Fernández Oro: “El desafío es sostener el crecimiento de la ciudad”, Gustavo Amati

A pesar de una caída en la coparticipación, el municipio optimiza sus recursos mediante la renovación total del parque automotor y obras de asfalto. El intendente hizo un resumen de esta gestión.

Por Gladis Gutiérrez

La fisonomía del Alto Valle ha cambiado de manera drástica en la última década, y en el centro de esa transformación geográfica y demográfica se encuentra Fernández Oro. La localidad hoy se consolida como una ciudad con identidad propia, elegida de forma masiva por familias que buscan un entorno pacífico sin perder conectividad laboral. El intendente Gustavo Amati analizó los ejes de una administración que debe hacer equilibrio entre una demanda vecinal en alza y un escenario económico provincial complejo.

La ciudad experimenta un fenómeno demográfico innegable dentro de la provincia. ¿Cómo se define el presente de Fernández Oro en términos de desarrollo urbano y comunitario?

—Fernández Oro sigue creciendo a un ritmo acelerado. Es una ciudad sumamente pujante, con una dinámica de desarrollo constante, pero que también nos impone una enorme responsabilidad institucional. La gente sigue eligiendo radicarse aquí de manera muy marcada. El principal motivo de esta elección es el crecimiento ordenado que hemos logrado sostener y las posibilidades reales que la localidad ofrece para el arraigo de nuevas familias. Los nuevos residentes buscan la tranquilidad característica que todavía conservamos, esa atmósfera de seguridad. Además, hay un factor humano fundamental: el orense es solidario, empático, muy abierto y cálido. Cuando un vecino nuevo llega, se lo integra enseguida a la comunidad.

Reparación y ampliación de bicisendas, entre los trabajos que se realizan en el municipio.


Muchos de estos nuevos vecinos mantienen sus trabajos en otras localidades. ¿Cómo impacta esa condición de “ciudad dormitorio” en la demanda de servicios locales?

—Es una realidad cotidiana. Gran parte de estos vecinos trabajan en Neuquén, Cipolletti, Allen o Roca. De hecho, muchos de ellos, tardan en hacer el cambio de domicilio oficial, pero consumen, viven y demandan servicios en Fernández Oro. Esa expansión de las ciudades que nos rodean nos ha dejado en una posición central en el mapa del valle. El crecimiento de la población genera una presión inmediata sobre la estructura municipal. La ciudad creció exponencialmente y el municipio tiene la obligación de crecer a la par de las necesidades de la gente. Si la estructura del Estado local se queda atrás, los servicios se resienten, y eso es lo que hemos evitado priorizando inversiones estratégicas.

Parte de la nueva maquinaria adquirida por el municipio el año pasado.


En materia de infraestructura y equipamiento, ¿cuáles considera que han sido los hitos más significativos de la gestión?

—El logro más importante y estratégico que concretamos se consolidó a fines del año pasado mediante una gran subasta pública de tierras fiscales. Con los fondos genuinos obtenidos de esa venta, logramos renovar de manera histórica el parque de maquinaria pesada del municipio. Recibimos una flota que incluye una motoniveladora, un vibrocompactador, una minicargadora compacta tipo bobcat y tres camiones pesados: uno equipado para la recolección de residuos, un camión cisterna para el riego de calles de tierra y un camión volcador mediano.

Reforzar los servicios públicos con maquinaria pesada era la prioridad para poder cumplir con nuestras obligaciones básicas ante el vecino. También adquirimos un camión con hidroelevador, el cual optimizará las tareas operativas en altura. Con los fondos remanentes de esa subasta, avanzaremos en la compra de vehículos menores: camionetas para las diferentes áreas operativas, un tractor para desmalezamiento y un camión liviano de servicios públicos.


A la par de esta renovación, se observan trabajos en la vía pública. ¿Qué frentes de obra se encuentran activos actualmente?

—Estamos ejecutando un plan integral con los recursos que tenemos disponibles. Llevamos adelante un programa de pavimentación urbana que abarca ocho cuadras estratégicas. En este momento se está ejecutando la cuarta cuadra de asfalto y tenemos programado iniciar la quinta. Paralelamente, mantenemos un ritmo sostenido en el recambio de luminarias con tecnología LED en diferentes barrios, lo que mejora sustancialmente la seguridad nocturna. También estamos abocados a la reparación y ampliación de las bicisendas, además de la puesta en valor constante de los espacios verdes y plazas comunitarias.

Gustavo Amati, intendente.


¿Cuál es el estado actual de las finanzas locales respecto a los fondos provinciales?

—El principal obstáculo que enfrentamos es una quita importante y una baja sostenida en los ingresos por coparticipación provincial, sumado a que no contamos con una actualización acorde a los índices inflacionarios y al crecimiento poblacional real de la localidad. Hay un atraso severo en la fórmula de distribución que nos afecta directamente. Para dimensionar el impacto, nuestro municipio pierde unos 220 millones de pesos mes a mes por este desfasaje en la coparticipación. Es una situación compleja porque somos la ciudad que más ha crecido en la provincia y, paradójicamente, nos vemos castigados con una quita de recursos que nos frena de manera drástica.


¿Y cómo responde la recaudación interna por tasas municipales?

—La recaudación local sigue siendo baja. Actualmente nos encontramos en un 38% de cobro efectivo, es decir, ni siquiera alcanzamos el 40% del padrón de contribuyentes. Para graficarlo de una manera muy clara: de cada diez vecinos, solo cuatro cumplen en tiempo y forma con el abono de las tasas.

¿Qué otros proyectos se encuentran a la espera de financiamiento externo?

Tenemos proyectos listos para su licitación, pero caemos siempre en el cuello de botella de la falta de dinero para financiarlos. El más urgente es el plan director de cloacas para los barrios periféricos. Esta obra no implica solo el tendido de redes vecinales, sino que está atada de forma obligatoria a una obra troncal y a la construcción de una nueva estación elevadora de líquidos de gran escala. El presupuesto de este proyecto ronda los 3.500 millones de pesos. Por otro lado, queremos pavimentar entre 45 y 50 cuadras que incluyen las arterias principales. Estas vías requieren de manera obligatoria obras pluviales previas debido a serios problemas históricos de niveles topográficos y escurrimiento de agua. El costo estimado de este desarrollo vial y pluvial se sitúa en los 5.400 millones de pesos.


Para este nuevo aniversario, ¿esperan anuncios concretos o aportes por parte Provincia?

—Hemos elevado una extensa lista de requerimientos al gobierno provincial, una especie de agenda de necesidades prioritarias de cara al aniversario. Somos conscientes de que la Provincia debe atender las demandas de todas las localidades rionegrinas. Sin embargo, hay un pedido puntual que ya cuenta con el compromiso oficial de materializarse para esa fecha y que apunta a resolver una demanda vecinal prioritaria: la seguridad urbana. Solicitamos la instalación fija y la creación de la división de la Policía Motorizada.


La fisonomía del Alto Valle ha cambiado de manera drástica en la última década, y en el centro de esa transformación geográfica y demográfica se encuentra Fernández Oro. La localidad hoy se consolida como una ciudad con identidad propia, elegida de forma masiva por familias que buscan un entorno pacífico sin perder conectividad laboral. El intendente Gustavo Amati analizó los ejes de una administración que debe hacer equilibrio entre una demanda vecinal en alza y un escenario económico provincial complejo.

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