Chile y Argentina refuerzan la protección de la ranita de Darwin, una especie al borde de la extinción
Fundación Huilo Huilo, científicos de Chile, Argentina y Europa y organismos públicos sellan un acuerdo para frenar el retroceso de la ranita de Darwin, una especie emblemática de los bosques andino-patagónicos que hoy enfrenta incendios, enfermedades y pérdida de hábitat.
La Fundación Huilo Huilo y distintas organizaciones científicas de Chile, Argentina y Europa impulsan un nuevo acuerdo binacional para proteger a la ranita de Darwin, un pequeño anfibio emblemático de los bosques andino-patagónicos. La iniciativa se articula con programas del gobierno chileno y con estrategias de Parques Nacionales en el lado argentino, con el objetivo de frenar el retroceso de una especie clave para el equilibrio ambiental en la región cordillerana.
Durante una entrevista con radio UNCo CALF, el director ejecutivo de la fundación, Rodolfo Menichetti, explicó que el convenio reúne a instituciones como el Zoológico de Leipzig, universidades chilenas y organizaciones especializadas en conservación. Este trabajo se inscribe en una estrategia conjunta vigente desde 2017, que promueve acciones coordinadas entre ambos países para preservar los hábitats naturales y fortalecer el monitoreo científico.
La ranita de Darwin presenta una característica única: el macho transporta los huevos fecundados en su saco vocal hasta completar el desarrollo de las crías. Este comportamiento la transforma en una especie “bandera”, utilizada para visibilizar la situación de los anfibios y del ambiente. Especialistas coinciden en que estos animales funcionan como indicadores del estado de los ecosistemas, debido a su alta sensibilidad frente a la contaminación, la sequía y la degradación del hábitat.
Investigaciones recientes confirmaron que no se trata de una sola especie, sino de dos. La Rhinoderma darwinii, conocida como ranita del sur, se mantiene en peligro de extinción, mientras que la Rhinoderma rufum, del norte, figura en estado crítico y prácticamente desapareció. Ambas fueron descubiertas por Charles Darwin en 1834, durante su paso por la isla de Chiloé.
Actualmente, solo subsisten alrededor de 62 poblaciones entre Chile y Argentina. Según el Ministerio del Medio Ambiente chileno, la fragmentación de los bosques redujo drásticamente el número de ejemplares en las últimas décadas. Los incendios forestales, el cambio climático, la urbanización y la introducción de especies invasoras aceleraron ese proceso, especialmente en zonas cordilleranas y precordilleranas.
Uno de los principales factores de mortalidad es el hongo quítrido, un patógeno originado en Asia y África que se adhiere a la piel de los anfibios y provoca su asfixia progresiva. La expansión de esta enfermedad resulta especialmente peligrosa para la ranita, debido a su escasa movilidad: cada ejemplar ocupa un territorio muy reducido y rara vez se desplaza más de dos metros por año.
Frente a este escenario, el acuerdo binacional se apoya en tres líneas de trabajo. La primera apunta a identificar y proteger los sitios donde viven las poblaciones activas, con restricciones al tránsito y medidas sanitarias. La segunda se concentra en el monitoreo permanente del hongo, con controles mensuales y estudios de laboratorio. La tercera prioriza la difusión pública, a través de centros educativos y campañas de concientización.
En la Reserva Biológica Huilo Huilo, ubicada a menos de tres horas de San Martín de los Andes, funciona uno de los principales espacios de divulgación. Allí se promueven prácticas como la desinfección del calzado antes de ingresar al bosque, una acción clave para evitar la propagación del hongo entre distintos sectores.
En Argentina, Parques Nacionales desarrolla proyectos propios dentro del marco de cooperación internacional. Las áreas protegidas de Neuquén y Río Negro participan en el intercambio de información, capacitación técnica y aplicación de protocolos comunes. Desde las organizaciones involucradas remarcan que la fauna no reconoce fronteras y que la protección aislada pierde efectividad.
La experiencia acumulada con el corredor del huemul refuerza esta visión integral. En centros de reproducción del ciervo andino, los técnicos detectaron poblaciones estables de ranitas, beneficiadas indirectamente por las medidas de conservación. Este fenómeno confirma que la protección de especies mayores también favorece a organismos pequeños y frágiles.
Para las autoridades chilenas y las organizaciones ambientales, la ranita de Darwin simboliza una advertencia sobre el deterioro ambiental en el sur del continente. Su retroceso refleja el impacto de la presión humana sobre los bosques nativos. Al mismo tiempo, su defensa abre una oportunidad para fortalecer políticas de conservación en una Patagonia atravesada por incendios, sequías y conflictos por el uso del suelo.
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