Cientos de pasajeros quedaron varados en el aeropuerto de Bariloche

Cinco vuelos fueron cancelados por una nube de ceniza volcánica y los pasajeros debieron pasar la noche en el aeropuerto.





Algunos turistas dormían en el piso sobre alguna manta; mientras otros permanecían recostados, como podían, sobre los asientos. Unos pocos optaron por rodear las terminales de recargas de celulares. Y una gran cantidad de personas formaba filas infinitas a la espera de alguna respuesta por parte de los trabajadores de las aerolíneas. Esa fue la postal del aeropuerto Luis Candelaria de Bariloche durante las últimas horas, en plena temporada turística.

Centenares de pasajeros se encontraron con que sus vuelos habían sido cancelados durante la noche del lunes a raíz de la presencia de ceniza volcánica. Poco a poco, veían en la pantalla que los vuelos se iban cancelando. Fueron cinco en total.


Los testimonios de los afectados por la cancelación de vuelos


«Viniendo del centro para el aeropuerto me llega un mail diciendo que mi vuelo tenía un atraso de una hora. Había mucha gente acá que estaba desesperada y el clima se fue poniendo hostil. Nos dijeron que había ceniza volcánica en el aire y los aviones no podían despegar ni aterrizar», señaló Franco Narvaez, turista de Buenos Aires.

Contó que, horas después, «casi de casualidad», se enteraron que las aerolíneas estaban anotando a los turistas varados en una lista de espera. De esta forma, poco a poco, fueron llamando a la gente para que integre los vuelos que tenían disponibilidad limitada en plena temporada. Muchos aún permanecen en el aeropuerto.

«Yo salía a la medianoche y ahora me preguntaron si me quería asegurar un vuelo esta noche a las 20.15, es decir, 20 horas después. Dije que sí. Uno entiende que estas cosas puedan pasar, pero esperaba, al menos, una disculpa«, señaló Narvaez.


"El personal de las aerolíneas desapareció"


Germán Scarafilo debía regresar a Buenos Aires el último lunes a las 22.20. Al llegar al aeropuerto de Bariloche, le informaron que debería esperar ya que, debido a la nube de ceniza volcánica, cancelaban los vuelos hasta las 3 de la mañana. «A esa hora, el personal de las aerolíneas desapareció bajo la promesa de que, a primera hora, habría noticias. Cuando amaneció y vimos que las pizarras se iban modificando, decidimos subir y vimos una fila larguísima de gente que se iba anotando», contó Scarafilo.

Lo que generó malestar, admitió, es que las aerolíneas iban destinando pasajeros varados en los vuelos que tenían disponibilidad de asientos, «por orden de llegada y sin tener en cuenta el horario del vuelo cancelado». «No tuvieron ni el gesto de acercarnos un vaso de agua«, cuestionó el hombre.

Ignacio García y Milagros Pons, de Rosario, debían viajar a medianoche, pero su vuelo resultó cancelado. «Nos dijeron que, capaz en una hora se solucionaba y que a las 6 de la mañana nos llegaría un mail con novedades, pero no nos íbamos a ir por cuatro horas y menos pagar otra noche de hotel«, confió la mujer.

«Cuando quisimos acordar -continuó-, todos los asientos de la sala de espera estaban ocupados, al igual que la pared con ‘campamentos’, así que nos tuvimos que acomodar en el piso junto al cajero. Hoy temprano, nos enteramos por el boca en boca que estaban anotando en una lista de espera. Jamás priorizaron el orden de los vuelos cancelados. Entonces, por ahí alguien que debía viajar a la madrugada ya logró volver».

García objetó que, con la cancelación del vuelo, también perdieron la conexión desde Buenos Aires a Rosario. «El próximo vuelo a Rosario sale recién mañana a las 7. No vamos a pasar otra noche en el aeropuerto así que iremos a Retiro a tomar un micro. Ya gastamos una fortuna en cena, desayuno, almuerzo. Nos quedan varias horas todavía», señaló.


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