«¿Cómo te puedo acompañar?»: especialistas relexionan sobre el suicidio y cómo prevenirlo en Neuquén

Profesionales de la salud mental y áreas clave de Neuquén explican por qué hablar a tiempo salva vidas, cómo detectar señales de alarma y qué programas provinciales ofrecen asistencia integral.

Este 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. (Foto: Emiliano Ortíz).

«¿Cómo te llamás? ¿Cómo te puedo acompañar? ¿Querés que vayamos juntos a buscar a alguien que nos pueda ayudar en esto?». Según el psicólogo y suicidólogo de Neuquén, Daniel Schiro, esas preguntas pueden servir de inicio para prevenir el suicidio. El Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud registró en 2025 una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes en Argentina. Si bien en la provincia la tasa baja al 7,8, no implica que la problemática sea menor: por su complejidad y multicausalidad, requiere un abordaje integral y una red de acompañamiento.

De cara al 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Diario Río Negro dialogó con especialistas para reflexionar al respecto. La directora de Atención Integral de Consumos Problemáticos y Suicidios del Ministerio de Salud de Neuquén, Verónica Domínguez, advirtió que «es un fenómeno complejo donde intervienen varios factores: personales, sociales, psicológicos, culturales y biológicos», señala. A esa trama de vulnerabilidades se suman la crisis económica y social, el debilitamiento de los lazos comunitarios y el aislamiento.

Por eso, sostiene que «las respuestas también tienen que ser diversas» y que, además de garantizar la asistencia sanitaria, es necesario fortalecer los espacios de escucha, acompañamiento y socialización. «Las personas que atentan contra su integridad no quieren morir: quieren dejar de sufrir. Y si quieren dejar de sufrir, tenemos un montón de posibilidades de aliviar ese sufrimiento», enfatizó la funcionaria.

Prevención, vigilancia y seguimiento para intervenir antes de la crisis en Neuquén


Domínguez remarcó que en Neuquén la prevención del suicidio se plantea como una política de salud pública. Uno de los pilares de ese trabajo es el seguimiento epidemiológico. «Nosotros tenemos el sistema de notificación obligatoria, que es una ficha que también informamos a nivel nacional, como el COVID que se notificaba sí o sí al sistema nacional. Desde el año 2022 hay un sistema de vigilancia para los intentos de suicidio a nivel país», indicó la referente.

Así, la persona ingresa al sistema de salud y se la prioriza para un tratamiento. «Una vez que una persona llega con un intento, empieza todo un proceso de continuidad de cuidado en su atención: garantizarle los turnos de manera oportuna, hacer un seguimiento de la situación». La atención inicial puede reducir el riesgo inmediato, pero no garantiza por sí sola la recuperación. Domínguez y Schiro coinciden en la necesidad de sostener el vínculo con la persona, acompañar a su entorno y asegurar la articulación entre los equipos que intervienen.

En esa línea se inscribe “Redes para la Vida”, el programa de Salud Mental presentado por el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN). La iniciativa está dirigida a afiliados de entre 10 y 25 años que atraviesen conductas autolesivas, con o sin intención suicida, o situaciones vinculadas al suicidio. Ofrece cobertura del 100% para un tratamiento interdisciplinario (con atención médica, psiquiátrica y psicológica) tanto ambulatorio como de internación ante crisis agudas. Desarrollado en articulación con el Ministerio de Salud, el dispositivo busca garantizar un acceso oportuno y sostener una red de atención que no se interrumpa después de la emergencia.

Schiro sostuvo que no es necesario esperar a que se produzca una crisis o un intento de suicidio para abordar la problemática. Para el profesional, instalar el tema en la conversación pública también es una forma de prevención. «Salir a hablar de suicidio salva vidas, porque es habilitar la palabra. Justamente para las personas que transitan este silencio y no pueden expresar lo que les pasa, implica abrir un espacio de escucha activa», remarcó.

Detección temprana en las escuelas de Neuquén


En ese entramado, las escuelas ocupan un lugar estratégico por su presencia cotidiana y su contacto con niñas, niños y adolescentes: pueden detectar cambios en el estado de ánimo o las conductas. Ello es crucial, ya que las adolescencias constituyen uno de los grupos etarios más afectados por el suicidio, según las estadísticas oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

La directora del Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (EAOPIE), Pilar Durán, señaló que «en la escuela eclosionan todas las situaciones porque los niños, niñas y adolescentes pasan ahí muchas horas». Se trata de una gran herramienta de detección temprana, pero remarcó que no puede afrontar por sí sola situaciones vinculadas con el suicidio.

«Todo indicador de riesgo se toma como vía de acercamiento» donde se activa la articulación con otras áreas. De hecho, Durán afirmó que los propios estudiantes solicitan acompañamiento de salud mental. «Lo que nos sucede es que tenemos listas de espera para una atención psicológica. Para la contención primera, digamos, de terapia, estamos viéndonos muy limitados. Es humanamente imposible llegar a todos», reconoció.

De todas maneras, explicó que si un estudiante manifiesta que no quiere vivir, se plantea una intervención inmediata que incluye el contacto con la familia, la coordinación con el sistema de Salud y, cuando corresponde, la comunicación con la Defensoría. Agregó que el abordaje también puede iniciarse a partir de la advertencia de un docente, un asesor pedagógico, un compañero o incluso una familia cercana. Sin embargo, Durán recalcó: «No somos psicólogos, somos docentes».

La Educación Sexual Integral (ESI) cumple un rol fundamental en la prevención y «concientización» sobre el suicidio. «Eso se trabaja mucho desde la ESI como recursos de comunicación. Y no solamente eso, sino lo que significa la salud mental y la importancia de protegerla. Entender que es parte de nuestro cuerpo y como cualquier otro tipo de dolencia o situación, que no lleguen a los límites de no hablar», destacó.

Añadió que durante este año comenzó a implementarse el programa Llegar Antes, destinado a abordar el bullying en más de 30 escuelas secundarias, técnicas y medias de la provincia. La iniciativa incorpora a estudiantes y familias, y busca intervenir sobre situaciones de violencia y sufrimiento que pueden profundizar el aislamiento o afectar la convivencia escolar.

Varones jóvenes, el grupo más afectado por los suicidios


Según el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación el suicidio se convirtió en la primera causa de muerte violenta en adultos jóvenes de entre 15 y 34 años. Agrega que en el 78,6% de los casos las víctimas son hombres. «Los intentos son más cometidos por mujeres, pero los suicidios consumados son en población de varones. O sea que acá hay que reforzar las políticas de género», señala Domínguez.

Así, desarmar los mandatos patriarcales se vuelve vital. «Hay un modelo de masculinidad tradicional muy arraigado, en donde el varón hegemónico tiene que seguir sosteniéndose: ‘yo me las arreglo, yo puedo, no necesito ayuda, los problemas los puedo resolver yo’. Este mandato de la autosuficiencia dificulta la gestión de la emoción», enfatizó el referente de la Dirección de Masculinidades dependiente de la Secretaria de Mujeres y Diversidad de la Provincia del Neuquén, Gustavo Gómez.

Y resaltó: «Estamos viendo que los varones se suicidan más, los varones llenan las cárceles, mueren por accidentes de tránsito, consumo problemático de sustancias. Todos los datos indican que este modelo de masculinidad tradicional nos está calando hondo y es necesario revisarlo».

Contención en la urgencia: «No hay que desvalorizarlo ni minimizarlo»


La Policía también integra la red de prevención y suele ser una de las primeras instituciones en intervenir frente a una situación de riesgo. Gastón Araneda, suboficial mayor de la Policía de Neuquén, negociador en situaciones de crisis y diplomado en Suicidología, explicó que el trabajo se organiza en dos líneas: la prevención, mediante capacitaciones internas y externas, y la actuación ante un suicidio en curso. «Somos una de las pocas instituciones que tenemos una guía institucional para la prevención, la atención y la posvención del suicidio», destacó. El documento establece cómo proceder antes, durante y después de una crisis.

Ante una emergencia, los llamados ingresan al 101 y se envía un móvil para evaluar la situación. Si existe un riesgo inminente, se convoca al Grupo de Negociaciones en Situaciones Especiales (GENSE), que cuenta con 33 negociadores distribuidos entre la capital y el interior provincial, a los que se sumaron otros 25 agentes capacitados. Mientras se despliega la asistencia, los operadores procuran mantener la comunicación con la persona: «Se trata de brindar una herramienta y una contención en ese momento de crisis, teniendo en cuenta que el bien protegido por excelencia siempre va a ser la vida”.

La intervención policial concluye cuando la persona queda a cargo del sistema sanitario, responsable de la atención especializada y del seguimiento posterior. Dentro de la fuerza, además, se realizan acciones de posvención con los compañeros de un efectivo que murió por suicidio. Araneda subrayó que cualquier pedido de ayuda debe tomarse con seriedad: «No hay que desvalorizarlo ni minimizarlo». Y agregó: «Siempre va a haber alguien que nos quiera escuchar. Todas las personas podemos ofrecer apoyo y acompañar en la búsqueda de ayuda profesional».

Las miradas de Salud, Educación, Masculinidades y Policía confluyen en una misma conclusión: no existe una única causa ni una respuesta aislada frente al suicidio. La prevención exige registros que permitan intervenir y sostener los cuidados, servicios accesibles, escuelas capaces de advertir señales, políticas que cuestionen los mandatos que dificultan pedir ayuda y equipos preparados para actuar durante una emergencia. Pero también requiere comunidades dispuestas a escuchar sin juzgar. Tal como señaló el psicólogo Schiro: «El suicidio no es de una sola persona, es una corresponsabilidad de la sociedad«.

Dónde pedir ayuda en Neuquén


Ante una situación de angustia o sufrimiento emocional, la Guardia de Salud Mental de Neuquén atiende los 365 días del año en el 299 535 8191. La línea está a cargo de profesionales del sistema público, entre ellos psicólogos y trabajadores sociales. También se puede enviar un mensaje para solicitar que el equipo se comunique.

Los profesionales escuchan, evalúan el nivel de riesgo y orientan sobre el centro de salud u hospital más cercano. Si existe riesgo de vida, articulan la respuesta con el Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN) o con las guardias hospitalarias.

Ante una emergencia inmediata, se debe llamar al 107, al 101 o al 911, o concurrir a la guardia del hospital más cercano. Todos los intentos de suicidio son considerados una urgencia de salud mental y deben recibir atención prioritaria.


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