De la medicina a la moda consciente: la emprendedora que ofrece una nueva forma de habitar la ropa, en Neuquén

Frente al ritmo acelerado de la moda, Ziehmbra propone un guardarropa atemporal con telas nobles, piezas únicas y combinaciones infinitas. 

La moda corre. Cambia de un momento a otro, multiplica tendencias, propone nuevas prendas cada temporada y, casi sin darnos cuenta, nos instala la sensación de que siempre necesitamos algo más. En medio de ese vértigo, también existe otra forma de vestir: más pausada, más consciente y, sobre todo, más personal. 

De eso se trata Ziehmbra, el emprendimiento de Cecilia Ziehm que nació en plena pandemia a partir de una búsqueda tan simple como profunda: encontrar ropa de calidad, cómoda, versátil y alejada de los mandatos del consumo acelerado. 

Cecilia se dedica a la medicina, pero su interés por la indumentaria la llevó a investigar, conocer marcas y descubrir diseñadores que compartieran una misma mirada sobre la moda. “Yo no soy diseñadora, por eso comencé a buscar marcas y diseñadores que tengan los mismos valores que yo, que compartan mi filosofía de consumo ético y producción responsable”, cuenta. 

Así nació Ziehmbra. El nombre combina la primera sílaba de su apellido con la idea de sembrar una nueva manera de mirar la ropa, de comprarla y de habitarla. 

Menos prendas, más posibilidades 


La propuesta se aleja de las colecciones rígidas y de las tendencias pasajeras para poner el foco en la atemporalidad. La pregunta antes de comprar es otra: ¿cuántas posibilidades ofrece una prenda? 

“Vos tenés que pensar que con esa prenda tenés que poder armar cosas que ya tengas, sin comprar otras, diez looks diferentes”, explica Cecilia. 

Un mismo pantalón, tapado o camisa puede pasar de un look relajado a una opción más sofisticada según el calzado, los accesorios o las prendas que lo acompañen. “No es en sí la prenda la que te cambia el estilo, sino todo lo demás que vos le agregás”, resume. 

La curaduría también apuesta por la producción a pequeña escala. Ziehmbra trabaja con emprendedores y diseñadores nacionales y evita incorporar grandes volúmenes. Cuando una prenda viene por talles, suele adquirir una única curva del S al XL; y si es de talle único o calce holgado, la exclusividad está asegurada: “No se repite y no se repone tampoco”. 

Más que una tela  


Lino, algodón, seda y rayón son algunos de los géneros elegidos por su calidad, textura y comodidad. En invierno, las lanas con angora o mohair aportan abrigo sin perder liviandad. 

La paleta prioriza tonos lisos y fáciles de combinar, desde blanco, negro y nude hasta colores vibrantes como verde, naranja o fucsia. Los estampados aparecen de manera puntual y, cuando lo hacen, son diseños exclusivos creados por ilustradores. 

Sus clientas tienen entre 25 y más de 80 años, pero la propuesta busca escapar de las etiquetas. Para Cecilia, “la ropa no tiene género de por sí”: lo importante es cómo hace sentir a quien la lleva. 

En el Alto Valle, Ziehmbra propone bajar el ritmo y volver a mirar el placard con otros ojos. Porque vestir bien quizás tenga menos que ver con estrenar y mucho más con elegir prendas que nos acompañen, nos representen y puedan quedarse con nosotras durante mucho tiempo. 


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