Desde China llega un nuevo robot quirúrgico que promete transformar las cirugías en Neuquén

La Clínica Pasteur incorporará un sistema de cirugía robótica que permite realizar movimientos más precisos y trabajar con incisiones más pequeñas. El programa comenzará con operaciones asistidas por el robot y proyecta, a futuro, la posibilidad de conectar a cirujanos con especialistas de otros lugares.

Por Martina Sehmsdorf

El robot será traído de China y los profesionales deben realizar un curso para manejarlo. Foto: gentileza.

El robot será traído de China y los profesionales deben realizar un curso para manejarlo. Foto: gentileza.

«Nuestra misión es el cuidado humano de la salud con excelencia y tecnología avanzada acompañando al paciente y su familia», dice Ignacio Veltri, director de la Clínica Pasteur. Desde su creación, en 1970, la institución incorporó nuevas herramientas y procedimientos para acompañar los avances de la medicina. Más de medio siglo después, el desafío vuelve a estar en el quirófano: un robot que promete ampliar las posibilidades de los cirujanos y que, a futuro, podría permitir que especialistas de otros lugares acompañen operaciones realizadas en Neuquén. 

El sistema Toumai, que la clínica espera recibir en diciembre, no funciona de manera autónoma. Aunque la palabra robot puede hacer pensar en una máquina que opera por su cuenta, detrás de cada movimiento hay un cirujano que dirige los instrumentos desde una consola. La tecnología actúa como una extensión de sus manos y le permite trabajar con mayor libertad en espacios reducidos del cuerpo. 

“Es una herramienta de extensión del cirujano”, resume Veltri al explicar el sentido de la incorporación. El proyecto, sostiene, no se limita a sumar un equipo al quirófano, sino que busca ampliar las capacidades médicas disponibles en Neuquén y la región.

La decisión se tomó después de evaluar distintas alternativas y conocer de cerca el desarrollo de esta tecnología. “Hicimos hace poco un viaje a China para conocer este mundo, con la inteligencia artificial y la cirugía robótica”, cuenta el director. Durante esa visita, el equipo conoció los procesos de calidad y entrenamiento vinculados con el sistema que finalmente eligieron.

Para entender qué cambia con esta tecnología hay que mirar primero cómo se realiza una cirugía laparoscópica, una técnica que permite operar mediante pequeñas incisiones, sin necesidad de abrir ampliamente el cuerpo. En ese procedimiento, el médico trabaja con instrumentos largos y rígidos, guiado por las imágenes que recibe de una cámara.

En la cirugía laparoscopia «es como si estuviera operando con unos palitos”, ejemplifica Matías Palacio, Médico Cirujano. En la laparoscopía, los instrumentos rígidos obligan al cirujano a trasladar parte de la fuerza a través de la pared abdominal para moverlos dentro del paciente.

El nuevo robot conserva la lógica de la cirugía mínimamente invasiva, pero incorpora instrumentos articulados que amplían los movimientos posibles. «La cirugía robótica cuenta con una mejor visión, mejor poder de coagulación y tiene una mayor cantidad de aumento: no solamente se ve mejor, sino que se ve por diez», expone.

Para el cirujano, ver con mayor detalle las estructuras anatómicas puede ser determinante cuando se necesita trabajar cerca de tejidos sensibles, identificar ganglios linfáticos o retirar un tumor.

Palacio explica que permite hacer recepciones ganglionares mucho mayores, o sea, sacar la mayor cantidad de ganglio que con una cirugía laparoscópica. «Directamente causa tener mejor manipulación de los instrumentos por parte del cirujano. El robot anula cualquier tipo de error», agrega.

Qué cambia para los pacientes


Los beneficios potenciales también pueden aparecer durante la recuperación. Las incisiones más pequeñas y una menor agresión a los tejidos pueden contribuir a reducir el dolor posoperatorio, el sangrado y el tiempo de internación en determinadas cirugías. Sin embargo, no todas las intervenciones ofrecen las mismas ventajas ni los resultados son iguales para todos los pacientes.

“Obviamente si el paciente sangra menos en la cirugía, se va a recuperar más rápido”, señala Palacio. Y agrega otra diferencia vinculada con el tamaño de las incisiones: “El robot lleva incisiones mucho más chiquitas”.

Parte del equipo de la Clínica Pasteur. Foto: Cecilia Maletti.

La incorporación también puede modificar las condiciones de trabajo de los profesionales. Durante una operación convencional o laparoscópica prolongada, el cirujano puede pasar varias horas de pie y realizar movimientos que exigen mantener posiciones incómodas. Con el robot, en cambio, opera sentado frente a la consola.

“En cualquier tipo de trabajo, la ergonomía es fundamental”, sostiene el médico cirujano. Es que el sistema permite trabajar de una manera más cómoda y reducir el cansancio físico asociado a determinadas posturas.

Otro de los ejemplos que utilizan los médicos para explicar el potencial de la cirugía robótica es una especialidad determinante: «Ha cambiado el paradigma de lo que es la cirugía urológica, sobre todo a nivel de la próstata», dice el urólogo Nicolas Ginestar.

«Nosotros tenemos que operar si o si, tenemos que sacar la próstata si o si y para entender los problemas que trae esta cirugía lo explicamos con tres preocupaciones que tienen los pacientes: la incontinencia de orina, la disfunción sexual y los márgenes positivos», señala.

Es que, como explica, está en la parte final del cuerpo con características importantes. «Es algo muy angosto, muy pequeño, donde con nuestra mano nos dificulta mucho llegar«, señala. «La diferencia es que este robot cuenta con tres brazos que maneja un mismo cirujano. Entonces no solamente manejamos la cámara, manejamos tres brazos distintos y eso extiende totalmente nuestras capacidades».

Cuando empecé a capacitarme en urología haciamos la cirugía abierta, después pasé por la endoscópica, la endourologia, la percutania y la laparoscopica. He visto la historia y como dice Christa McAuliffe, I Touch The Future. I Teach. (Yo toco el futuro, yo enseño)».

Pablo Mingote, urólogo y maestro de urología.

Es que la enseñanza también es parte del recorrido. «Tenemos la posibilidad de enseñarles a nuestras mentes jóvenes con este nuevo método que no teníamos antes», explica Mingote.

La medicina del futuro


La Clínica Pasteur prevé comenzar con especialidades como urología, cirugía general, cirugía esofagogástrica, ginecología, cirugía hepatobiliopancreática y cirugía torácica. Más adelante, el objetivo es evaluar la incorporación de otras áreas, de acuerdo con el desarrollo del programa y las necesidades de los pacientes.

Para ponerlo en marcha no alcanza con instalar el equipo. Los profesionales deben completar entrenamientos específicos, practicar en simuladores y acreditar sus competencias antes de utilizar el sistema de manera autónoma. Las primeras operaciones, además, pueden realizarse con el acompañamiento de cirujanos expertos.

No es la compra de un robot, sino el inicio de un programa de cirugía robótica”.

Ignacio Veltri, director de la Clínica Pasteur.

La clínica también deberá preparar el quirófano y coordinar la participación de los profesionales y técnicos que intervienen en cada operación.

Uno de los aspectos que más interés despierta en el equipo es la posibilidad de utilizar el sistema para conectar quirófanos y profesionales ubicados en distintos lugares. Esta perspectiva cobra relevancia en una provincia extensa, donde las distancias pueden condicionar el acceso a determinadas prestaciones.

Veltri recuerda que el fundador de la clínica, Víctor Peláez, sostenía que la institución debía acompañar las necesidades de la comunidad a medida que creciera. “Nuestro valor está en poder ofrecer el mismo acceso a la salud sin que el sitio donde vive o nació condicione sus posibilidades de recibir atención”.

Por ahora, el próximo paso es la recepción del robot en diciembre y la preparación del programa para comenzar a utilizarlo. La apuesta de la Clínica Pasteur es que la nueva tecnología no solo modifique la manera de operar dentro de un quirófano, sino que también permita ampliar las capacidades médicas disponibles en Neuquén y el resto de la Patagonia.


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"Nuestra misión es el cuidado humano de la salud con excelencia y tecnología avanzada acompañando al paciente y su familia", dice Ignacio Veltri, director de la Clínica Pasteur. Desde su creación, en 1970, la institución incorporó nuevas herramientas y procedimientos para acompañar los avances de la medicina. Más de medio siglo después, el desafío vuelve a estar en el quirófano: un robot que promete ampliar las posibilidades de los cirujanos y que, a futuro, podría permitir que especialistas de otros lugares acompañen operaciones realizadas en Neuquén. 

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