«Dibu Martínez: el pibe que ataja el tiempo»: cómo se hizo la original película que descubre el lado menos conocido del arquero argentino
“Dibu Martínez: el pibe que ataja el tiempo” combina dibujos animados con material de archivo y testimonios. Río Negro participó de una entrevista virtual con Hernán Casciari y Liniers, guionista y dibujante del filme, respectivamente. La película llega a Netflix el próximo jueves 28 de mayo.
«¿Y vos quién sos?», preguntó aterrado el niño, desde dentro de su cama y tapado hasta los ojos, en la penumbra de la noche profunda.
«Yo soy el que decide si te convertís en héroe o en villano», le responde, amenazante, la enorme sombra proyectada sobre la pared de la habitación. Es la sombra de una pelota de fútbol.
Pero, ¿qué pelota de fútbol se la aparece a un niño en forma de pesadilla, si la pelota es, siempre (¿siempre?) nuestra mejor amiga? ¿Qué clase de pelota es esa que, en vez de aparecerle en sueños, se le aparece en la peor de sus pesadillas?
Quizás la pregunta no sea sobre la pelota, sino sobre el niño. Un niño que no quería ir al arco, sino jugar arriba. Porque Emi, el niño en cuestión, no quería ir al arco, quería ir allí donde habitualmente viven los héroes: arriba. Pero a Emi lo mandaron a arco y la pelota fue su pesadilla.
Lo que nadie sabía, ni siquiera él mismo, era que Emi tenía un don muy particular (ya verán). Y que cuando lo descubrió fue que decidió que entonces sí sería arquero, el mejor arquero del mundo. Eso sí, no le resultó nada fácil. Porque ¿quién dijo que lo sería?
Dibu Martínez hecho película
“Dibu Martínez: el pibe que ataja el tiempo” es un original filme documental que revela la verdad detrás del mito: cómo Emiliano, un niño soñador de Mar del Plata, se convirtió en el Dibu que hoy todos conocemos, uno de los grandes héroes del fútbol argentino.

Escrita por Hernán Casciari y dirigida por Gustavo Cova, cuenta la historia del niño que descubre que tiene el poder de detener el tiempo y discute con una pelota que le recuerda todos los retos que tiene por delante. Con una combinación de dibujos animados creados por Liniers, material de archivo y entrevistas con sus amigos, familiares y compañeros de cancha, es un relato tierno y valiente sobre cómo su fuerza interior lo llevó a alcanzar la gloria, convirtiéndose en una inspiración para las nuevas generaciones.
“Dibu Martínez: el pibe que ataja el tiempo” podrá verse desde el próximo jueves 28 de mayo a través de la plataforma de streaming de Netflix. Río Negro participó, junto a La Capital, de Rosario; El Día, de La Plata; y El Tribuno, de Jujuy, de una mesa redonda virtual con Hernán Casciari y Ricardo Siri, Liniers.

P: Es muy original, y a la vez sorprendente, el rol que tiene la pelota de fútbol en la película. Normalmente es un juguete simpático para los chicos, uno la tiene siempre bajo el brazo, jamás va a ser alguien que se va a pelear con el niño; sin embargo, esta pelota parece como un monstruo, que da miedo y la pelota no solía darnos miedo de niño, al contrario, nos acompañaba. ¿cómo se les ocurrió plantear esa situación de la pelota de fútbol como el malo de la película?
Hernán Casciari: Los delanteros cambian partido a partido, en cambio, la pelota no, siempre es el enemigo del arquero, siempre es el guasón del héroe. Y en este caso también lo forrea bastante, y le dice, estás en el banco, nunca vas a poder jugar y cosas así. Cuando nos encontramos que íbamos a hacer un mix entre dibujo animado y testimonio audiovisual, empezamos a trabajar con un gran director que es Gustavo Covas.

Y en ese momento Gustavo me dice que necesita un elemento más, que el dibujito animado solo no tenía, pero que acá como iba a tener que entrar y salir entre testimonio y dibujo, hacía falta un elemento que unificara la historia, pero que no fuera el propio Dibu, ni que tampoco fuera un relator en tercera persona. Y es a él, a Gustavo, a quien se le ocurre que sea la pelota. Inicialmente, yo digo uy, la pelota, la pelota, sabés que me sonó a la caprichosa, esa cosa medio como enamorado, el jugador de la pelota, y le dimos una vueltita de tuerca que me parece que le encontramos ahí a ese nexo que pega todo y que es la maldad. Era eso lo que faltaba, maldad.

Cuando encontramos que era maldad, dijimos, ahora sí, ahora tiene sentido, porque no está esperando el nenito lo de siempre, o el espectador lo de siempre, sino que vamos a encontrarle ahí un villano a este héroe, y el villano no es Kolo Muani, ni es el delantero, ni es el hambre, ni es el sacrificio, es lo que más lejos quiere tener el arquero siempre, la pelota.
Historia de un (falso) documental
“Empezamos queriendo hacer solamente un dibujo animado, esa es la absoluta realidad”, confiesa Casciari sobre el origen del filme. “Nuestra idea inicial, al principio, en 2023, era hacer una serie animada de seis capítulos, de ocho o nueve minutos cada uno. Para eso utilizamos el sistema Orsai, que es que pequeños socios productores pusieran dinero para hacerlo. Así juntamos unos ochocientos y pico de mil dólares subestimando tremendamente lo que cuesta hacer una animación que se pueda vender a Netflix, o lo que sea: no nos alcanzó ni para empezar (risas). Y cuando supimos que no llegábamos, habíamos animado un poquito, seis minutos, por ahí, empezamos a buscar algún socio ya de la industria que pudiera ayudarnos a hacer el final, y apareció algo mejor, que fue Pegsa, que es la productora de Agustín Pichot. Ellos venían de hacer documentales muy exitosos para Netflix, como el de Ángel Di María y Sean Eternos, y tenía muchas ganas de hacer un documental sobre el dibujo Martínez”.
El arquero vuela, es último que llega a último momento a salvarte la vida. Y yo creo que los chicos se engancharon mucho con eso, con que el Dibu es como un superhéroe».
Ricardo Siri, Liniers.
Un inconveniente allí fue la negativa del propio Emiliano Martínez de hacer un documental sobre su vida porque, dice Cascieri que le dijo Dibu, “me faltan un montón de cosas que tengo que hacer”. ¿Qué hacer entonces? “Encontramos ahí una gema que no estaba prevista, que no fue idea ni de Ricardo, ni mía, ni de nadie, que es hacer que esos testimonios documentales den cuenta de la historia de ficción animada que ya veníamos trabajando con Dibu. El interruptor que tiene el Emiliano chiquito en el ombligo también trasciende el dibujito y se mete en el eje testimonial, creando así lo que se llama mockumentary, que es un falso documental, o un documental con guión, donde tanto el papá, la mamá, el hermano, además de decir cosas reales, tienen que decir cosas que están adentro de un guión. Cuando lo descubrimos, cuando vimos que era posible nos explotó la cabeza”.

Ricardo Siri le da el crédito al director, quien le encontró la vuelta a la encrucijada en la que parecía estar el proyecto y supo cómo unir de manera eficaz dos tonos muy diferentes. “Lo que más me intrigaba era cómo iban a mezclar, por ahí era como ver dos cosas completamente diferentes, que no tenían mucho sentido. Y la verdad es que se retroalimentan, se comentan entre sí, hay algo que funcionó muy bien narrativamente, que eso era como la parte más difícil, pero ahí creo que justamente la visión del director es donde terminamos todos ganando”.
Dibu y ese interruptor mágico
Sobre el tono del guión y la propuesta narrativa del filme, Casciari afirma que “la primera búsqueda fue que sea absolutamente comprensible para los niños, pero que no dejara afuera, por demasiado zonzo y por demasiado simple, a los adultos”.
El escritor dice que la búsqueda inicial del eje temático fue en un punto filosófica: ¿qué hacemos cuando tenemos un don? ¿Ese don es un talento a desarrollar o es una trampa frente a los demás que no lo tienen? “Ese interruptor en el ombligo del personaje juega ese papel”, revela. “Che, yo estoy haciendo trampa, no estoy atajando bien, estoy frenando el tiempo para saber el recorrido del balón, acercarme un poquito y sacarla al córner, pero eso es trampa. Por eso después él siente culpa y no puede dormir”.

“Yo necesitaba que los niños pudieran entender esta dicotomía”, apunta el autor del célebre cuento “Messi es un perro”, porque el Dibu tiene esa dicotomía en el mundo real: “Es amado por los argentinos, pero es odiado por el resto del mundo, no lo quieren al Dibu Martínez. Dibu Martínez es un tipo que hace trampa para un francés, para un brasileño, para un colombiano, un tipo que te dice cosas antes del penal, que te baila, que si gana un campeonato se pone la copa como si fuera una poronga, o sea, no es un tipo querido fuera de nuestro ámbito”.
Entonces, ese talento, ese don, incluso psicológico, de poder decirle al otro algo que lo ponga nervioso, de poder plantarse de determinada manera y sacar una pelota, ¿es un don o es trampa? “El mundo se pregunta eso y yo quería generar esa pregunta, pero que la entienda un chico de ocho años y que un adulto comprenda la metáfora”.
"¿Y vos quién sos?", preguntó aterrado el niño, desde dentro de su cama y tapado hasta los ojos, en la penumbra de la noche profunda.
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