Don Manuel Belgrano, un prócer sin tiempo

Por Beatriz Chávez

La historia regional y neuquina se vio engalanada el20 de junio de 1963, cuando se dispuso la erección del busto del General Manuel Belgrano, en la plazoleta que, conformada por las calles Mitre, Sarmiento y Avda. Olascoaga, tiempo después llevaría su nombre. Es un emblemático lugar, donde también estuvo emplazada la primera escuela de la capital neuquina.

De acuerdo con la documentación obrante en el Archivo Histórico Municipal, en el año 1963 el Comisionado Municipal Dr. Teodoro L. Planas junto con el Secretario de Gobierno y Asuntos Sociales, don Abelardo Julián Del Campo, solicitaron al Ministro de Gobierno la donación del busto del Gral. Manuel Belgrano, cuyo nombre completo es Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, y resulta uno de los grandes héroes que tuvo la patria argentina.

La obra en cuestión fue realizada en bronce por un autor desconocido, con basamento de cemento y ladrillo. Posteriormente, mediante Ordenanza 1288/76 se designó como ya dijimos esa plazoleta con el nombre Belgrano, donde ya se encontraba el busto desde 1963. En 2017 se creó el Parque Lineal Belgrano, sobre el entubamiento del Arroyo Villa María, entre las calles Bahía Blanca y Saturnino Torres, y se decidió el traslado del busto de Belgrano a este parque mediante ordenanza 13668/17, como podemos observar en la foto que acompaña el escrito. La ordenanza 13667/17 designó a la antigua plazoleta con el nombre de Presidente Domingo Faustino Sarmiento, y se colocó su busto en el lugar que estaba el de Belgrano.  

A Manuel Belgrano le fue confiada la custodia de las dos flamantes defensas de Rosario ubicadas sobre la barranca y en una isla aledaña. Bautizadas con los nombres de “Libertad “e Independencia”, fueron testigos de dos hechos trascendentales para la vida nacional. El primer hecho se concretó cuando Belgrano solicitó al gobierno de Buenos Aires autorización para el uso de un distintivo único, que evitase la diversidad de divisas en los cuerpos militares.

El 18 de febrero de 1812, el Triunvirato ordenó por decreto “el reconocimiento y uso de la Escarapela Nacional, declarándose, por tal, la de colores blanco y azul-celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente las tropas se distinguían”.  El segundo hecho fue la creación de la Bandera: cuando Belgrano inauguraba las baterías recientemente emplazadas, y debido a la buena acogida que dio el gobierno a su iniciativa acerca de la escarapela, izó, ante las tropas, una bandera formada con los mismos colores de aquélla, mientras la artillería la saludaba con sus salvas (27 de febrero de 1812). Inmediatamente comunicó su decisión al Triunvirato mediante un oficio que expresaba: “siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mandéla hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero que sea de la aprobación de V.E.”.

Pero, en ese entonces, el Triunvirato no tenía pensado cortar los lazos con España. De hecho, poco antes el gobierno había proclamado «la unidad indivisible de la nación española de la cual forman parte las provincias del Río de la Plata». De inmediato, Bernardino Rivadavia, secretario de Guerra del Triunvirato, le escribió a Belgrano: «Haga pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente».

Pero Belgrano no recibió a tiempo la carta: se encontraba en viaje hacia Salta para ponerse al frente del Ejército del Norte; y fue así como, el 25 de mayo de 1812, volvió a hacer jurar allí la bandera.  Belgrano había emprendido la marcha al norte de inmediato para hacerse cargo de esa fuerza militar, no tomó conocimiento de la orden de desechar la bandera emitida el 3 de marzo.

Luego de avanzar hasta San Salvador de Jujuy, el 25 de mayo de 1812 celebró el segundo aniversario de la Revolución de Mayo con un Tedeum en la iglesia matriz, durante el cual, el canónigo Juan Ignacio Gorriti, bendijo una bandera a la que Belgrano hizo jurar a las tropas.

Don Manuel falleció, en su casa natal, un 20 de junio de 1820 cuando nuestro país se encontraba sumido en un gran desconcierto: Bs. As. tuvo tres gobernadores a la vez, fue la Anarquía del Año XX. Un nuevo homenaje a nuestro gran héroe por luchar fervientemente por la libertad de nuestra patria.


La historia regional y neuquina se vio engalanada el20 de junio de 1963, cuando se dispuso la erección del busto del General Manuel Belgrano, en la plazoleta que, conformada por las calles Mitre, Sarmiento y Avda. Olascoaga, tiempo después llevaría su nombre. Es un emblemático lugar, donde también estuvo emplazada la primera escuela de la capital neuquina.

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