Ganadería icónica y resiliente que impacta en Choele Choel
Sede de la Fiesta Provincial del Ternero, que este año alcanzó su 38° edición, la localidad encuentra allí uno de sus principales rasgos de identidad, producto de la jerarquía que le da reunir al corazón productivo de la zona alrededor de la hacienda, los negocios y la tradición.
Si bien los exponentes de cada actividad regional se encuentran dispersos por todo Río Negro, así como en el Alto Valle es más común escuchar hablar de poda, cosecha y raleo, en el Valle Medio, la sabiduría de la experiencia en ganadería hace que desde hace generaciones los remates, los encierres, las juras de animales y el engorde, sean un tema habitual en el ámbito rural, conocido por todos los que de una u otra forma se benefician por la dinámica económica que se genera en los rodeos, bajo el sol.
Sede de la Fiesta Provincial del Ternero, que este año alcanzó su 38° edición, Choele Choel encuentra allí uno de sus principales rasgos de identidad, en la ganadería bovina, producto de la jerarquía que le da reunir al corazón productivo de la zona, alrededor de la hacienda, los negocios y la tradición.
Para dar una idea de su preeminencia en el sector, desde el equipo que conduce la Sociedad Rural local, Lorena Sarazola señaló que “durante el período comprendido entre junio de 2025 y junio de 2026, los movimientos registrados mediante guías reflejan una intensa actividad comercial. En las categorías bovinas destinadas a invernada se movilizaron aproximadamente 62.100 animales, mientras que los movimientos vinculados a faena alcanzaron los 81.199 bovinos”. En conjunto, representan más de 143.000 movimientos de hacienda bovina en un año, ponderó.
En transformación a medida cambian las épocas, esta actividad centenaria registró en los últimos años en Río Negro “uno de los cambios más importantes”, según esta entidad que ya ostenta casi siete décadas de trayectoria. Se trata de la posibilidad de completar localmente el ciclo productivo. “Históricamente, gran parte de los animales debían trasladarse a otras provincias para realizar la etapa final de engorde.

Actualmente, gracias al desarrollo de las áreas bajo riego, la producción de alfalfa y maíz permite abastecer establecimientos de engorde a corral (feedlot), posibilitando que la terminación de los animales se realice en la propia región. Esta integración entre los campos de secano y las chacras bajo riego representa una de las mayores fortalezas productivas del Valle Medio”, valoró Sarazola.
Eso sí, en simultáneo con esta articulación virtuosa, aún resta hacer frente a los desafíos actuales que plantea un trabajo cada vez más exigido por el clima (la falta de lluvias), los costos y la necesidad permanente de mejorar la eficiencia. Es por eso que la incorporación de tecnología se sostiene como prioridad, materializada a través de drones, la siembra directa, la inseminación artificial y la transferencia embrionaria. Se trata de herramientas cada vez más necesarias para optimizar los recursos disponibles y alivianar tareas, aunque a veces jueguen en contra las distancias. De eso depende el futuro del sector.
Y si de tocar a la comunidad se trata, la ganadería también tiene un importante impacto desde el empleo, sostuvo Sarazola. “Los establecimientos de engorde a corral demandan mano de obra para la construcción y mantenimiento de corrales, alambrados, comederos, silos y sistemas de manejo. Además, requieren personal dedicado diariamente a la alimentación, al control sanitario y al bienestar de los animales. A ello se suma la demanda de servicios especializados.
Los veterinarios cumplen un rol fundamental en la sanidad animal, los planes preventivos, la supervisión de los establecimientos y las tareas de reproducción, incluyendo programas de inseminación artificial. Los equipos se completan con contratistas rurales, maquinistas, tractoristas, alambradores, transportistas y proveedores de insumos”.
Según indicaron, las chacras bajo riego también generan empleo directo mediante la siembra, manejo, corte, enfardado y cosecha de alfalfa y otros cultivos destinados a la alimentación animal, fortaleciendo el vínculo entre agricultura y ganadería.
La industria frigorífica es otro de los eslabones beneficiados, generando puestos de trabajo permanentes y otros vinculados a servicios tercerizados. A su alrededor se mantienen a su vez, los roles complementarios y tan necesarios como los vinculados al transporte, la comercialización y el aprovechamiento de subproductos (saladeros, matarifes, distribuidores y comerciantes), seguidos por la elaboración de alimentos balanceados y agregados proteicos, que suman trabajo e insumos fundamentales.
Esto demuestra, concluyó esta referente, que “la ganadería del Valle Medio no debe analizarse únicamente por la cantidad de animales producidos, sino por el entramado económico y social que genera: toda la cadena aporta empleo, inversión y desarrollo para la región”.
Pese a modificaciones en la presencia de la barrera sanitaria, al incremento en los controles de marcas y señales y a la complicación para sostener precios, por la baja en el consumo de la carne, el Ministro de Desarrollo Económico y Productivo celebró en las últimas semanas que Río Negro logró duplicar la totalidad de su stock bovino y que “incluso, en un contexto de retracción de la actividad ganadera a nivel país, se registró un incremento del 7% en la faena vacuna durante el primer trimestre de 2026, alcanzando más de 38.900 cabezas procesadas, una cifra que representa alrededor de 2.500 animales más que en el mismo período del año anterior”.
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