El insólito gliptodonte hallado en Neuquén que cambia lo que se sabía de la prehistoria: cuándo se podrá visitar

Un vecino de Mariano Moreno encontró un caparazón fosilizado de gliptodonte de entre 700.000 y 1 millón de años. Se trata de un hallazgo casi completo y sin antecedentes en la región. Será expuesto en un museo de la provincia.

Por Martina Sehmsdorf

fue hallado en el valle de covunco. Foto: gentileza.

fue hallado en el valle de covunco. Foto: gentileza.

En el Valle de Covunco en el centro de la provincia de Neuquén un hallazgo sorprende al mundo científico y paleontológico. Un vecino halló una estructura ovalada que resultó ser el caparazón casi completo de un gliptodonte de tamaño y espesor excepcionales.

Los gliptodontes eran mamíferos acorazados herbívoros que podían superar la tonelada de peso. Estaban protegidos por una gruesa coraza compuesta por placas óseas y contaban con estructuras en la cabeza y la cola. «Son muy abundantes en la zona de la llanura pampeana, no en Neuquén. En la Patagonia en general, si aparecen, aparecen de otra edad», explicó el geólogo Alberto Garrido, director del Museo de Ciencias Naturales “Prof Dr. Juan Olsacher” de Zapala.

Esto fue lo que más desconcertó a la comunidad, y al propio descubridor. El vecino pensó que era un huevo de dinosaurio y tras una cadena de consultas se constató que se trataba de esta especie prehistórica. «Se descartó enseguida que fuese huevo y dinosaurio por las dimensiones que tenía«, señaló el geólogo.

Sin embargo la confirmación llegó al arribar al lugar. Los investigadores pudieron corroborar la naturaleza del espécimen en el propio campo. «Apenas llegamos lo vi y sí, no había dudas», dijo Garrido.

Los gliptodontes podían superar las dos toneladas.

Los registros habituales de gliptodontes en Patagonia corresponden a ejemplares de mayor antigüedad, más pequeños y con placas más delgadas. La morfología de este ejemplar sorprendió desde el primer momento: «Los que aparecen en Patagonia generalmente son del Mioceno, generalmente entre los 20 y 24 millones de años a 15 millones de años, y suelen ser un poco más pequeños, con su coraza mucho más reducida en espesor», describió.

«Cuando vi el espesor de la coraza de este descubrimiento, me di cuenta que no parecía ser en principio de las características de un hallazgo de lo que estamos acostumbrados a ver acá, que encima son muy fragmentarios, en plaquitas sueltas», afirmó el geologo. «Este sería uno de los primeros que aparecen con estas características aquí en Patagonia. Sería claramente uno de los más completos».

Los geólogos pudieron fijar un límite cronológico debido a la presencia de un estrato de origen volcánico justo por encima del nivel fosilífero. «Por encima había unas rocas volcánicas que están datadas y tienen 700.000 años. Entonces sabemos que este animal debe ser más antiguo que 700.000 años, pero creemos que no se extiende más allá de 1 millón de años. Por eso decimos que tiene entre 700.000 y 1 millón de años», expuso el investigador.

Este marco temporal sitúa al ejemplar en un período dominado por la megafauna. Su localización en un relieve rocoso pone en jaque las concepciones tradicionales sobre la distribución de estas especies en el territorio.

«Estamos acostumbrados a ver este tipo de animales en la región pampeana y que aparezca un gliptodonte en una zona donde era un relieve bastante abrupto, rompe de vuelta el esquema que tenemos sobre este animal, de que necesitaban grandes planicies abiertas».

Alberto Garrido.

Es decir que hasta hoy, la ciencia creía que los gliptodontes eran animales tan grandes, pesados y rígidos que solo podían moverse por terrenos planos y despejados, como los de la pampa. Encontrar uno en el suelo rocoso de Neuquén podría demostrar que estos gigantes eran mucho más resistentes y adaptables de lo que se pensaba, capaces de habitar zonas donde jamás se esperó encontrarlos.

Por el momento, el fósil permanece en su posición original a la espera de las tareas de extracción. Lo que asoma en la superficie corresponde al contorno exterior del caparazón, que se encuentra volcado. «Lo que asoma es básicamente la coraza, está panza arriba», describió el geólogo.

«Yo siempre mencioné que es como ver un piche gigante. Lo que asoma es ese reborde que genera una silueta medio ovalada. Indudablemente eso está casi completo. Y en el centro aparecen muchos huesos de este propio animal, lo cual también es fantástico porque está todo el material asociado», señaló Garrido.

Las tareas de rescate del material fósil requieren condiciones climáticas estables para asegurar el adecuado fraguado de las carcasas de yeso protectoras. Las acumulaciones de nieve recientes postergaron el inicio de las labores de campo. «Íbamos a salir hoy, pero debido a la nieve acumulada es imposible», contó. «Estamos dependiendo de lo que nos permite el clima porque los materiales que usamos para hacer la carcasa protectora necesitan fraguar, necesitan secarse. Si el clima está así, no va a secar bien y corremos el riesgo de que al querer levantarlo se nos rompa todo», explicó con detalle.

Una vez superadas las contingencias del tiempo, los trabajos en el sitio demandarán entre dos y tres días. Posterior a su retiro, el fósil ingresará a la fase de preparación en laboratorio. «La extracción será lo más breve posible y quizás para fin de año, enero o febrero, ya el animal estará limpio y en condiciones», aseguró. «Una vez que se termine el trabajo en el laboratorio del museo, seguramente se va a exponer. La idea es que el público lo pueda ver porque realmente va a ser una pieza muy atractiva».


En el Valle de Covunco en el centro de la provincia de Neuquén un hallazgo sorprende al mundo científico y paleontológico. Un vecino halló una estructura ovalada que resultó ser el caparazón casi completo de un gliptodonte de tamaño y espesor excepcionales.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios