El legado de Rubén Patagonia: la historia de «Par Mil» en lengua mapuche junto a Ricardo Mollo

Tras la confirmación de la muerte del músico en Comodoro Rivadavia, cobra fuerza el recuerdo de su colaboración con el líder de Divididos. Una pieza que unió el rock nacional con la identidad de los pueblos originarios.

La partida de Rubén Patagonia, confirmada este jueves tras permanecer internado en una clínica de Chubut, deja un vacío profundo en la cultura regional. Sin embargo, su trayectoria queda marcada por hitos de integración cultural, siendo uno de los más destacados la reversión de «Par Mil», el clásico de Divididos, adaptado íntegramente al mapudungún.

Esta colaboración no fue un cruce casual, sino un proyecto de respeto mutuo entre el artista patagónico y Ricardo Mollo, quienes lograron que una de las letras más emblemáticas del rock argentino adoptara una dimensión ancestral.


Una traducción con sentido de pertenencia


La versión original de «Par Mil» fue concebida en el año 2000 para el disco Narigón del siglo. Su nombre alude a los focos de iluminación tradicionales de los escenarios («tachos» de mil watts), pero su lírica, de una sencillez espiritual profunda, permitió que Rubén Patagonia la hiciera propia.

La adaptación al mapudungún fue realizada por Alex Paillalao y Jeremías Chauque, hijo del músico. El proceso respetó la métrica y el sentimiento de la obra original, pero le otorgó el peso de la lengua madre:

«Camino mi propia luz / Luz del alma» se transformó en un rezo que conectaba la claridad del ser con la cosmovisión mapuche. En una versión acústica y austera, las voces de Mollo y Patagonia se entrelazaron para demostrar que la música popular argentina tiene raíces que exceden lo urbano.


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