El telégrafo y un aire comprimido, claves para que el puente de Neuquén no fuera arrastrado por la corriente

Estos dos elementos fueron utilizados para evitar que las primeras obras del puente sobre el río Neuquén fueran arrasadas por las bravas crecidas.





Cuatro comunicaciones telegráficas impidieron que una crecida histórica del río Neuquén se llevara consigo los primeros esfuerzos en la construcción del puente que comunicaría definitivamente a la Confluencia con el resto del país.

En ese entonces se había dispuesto informar desde Chos Malal y a través del telégrafo, el comportamiento del río. De producirse una creciente extraordinaria, se disponía de 60 horas para tomar las previsiones necesarias. “Esta planificación evitó un gran desastre que hubiera producido la creciente del 14 de julio de 1900”, según consta en un escrito, cuya autoría es de Omar Moreno y se difundió a través de la página de Facebook, Neuquén del Ayer.

Moreno recordó que el día 12, a las 10, se anunció que el río tenía una altura de 1,70 metros y que los alrededores de Chos Malal estaban inundados”. Estaba todo tranquilo por el momento. A la mañana siguiente, llegó otro telegrama telegráfico que informaba que el Neuquén había subido 6 metros y horas después informaron que la altura había llegado a los 8 o 9 metros. La situación se poní a compleja, había que estar alerta.

Al día siguiente, un nuevo parte alertaba sobre una nueva crecida que incrementó el caudal del río en 5 metros más. “La corriente tenía una velocidad entre 15 y 20 kilómetros que arrastraba todo a su paso. Los dos cilindros de la obra, con la exclusa de aire en su parte superior estaban en el medio del río y causaba ansiedad pues sólo estaban enterrados a 457 centímetros de profundidad. Prácticamente todo el Alto Valle estaba inundado, los obreros que se habían refugiados en los lugares más alto debieron trasladarse a vagones del tren, debido a la tormenta de viento y lluvia de esa noche”, recordó Moreno.

Finalmente, el puente pudo resistir a los embates del agua brava. Solo debieron realizar algunos ajuste. Para construir los cimientos de pilares y estribos resolvieron utilizar por primera vez en el país, el aire comprimido. Y así la obra continuó tal como estaba proyectada. El 12 de Julio de 1902 la empresa fue autorizada para liberar al servicio público de la estación Neuquén.


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