Tras la huella del puma: Facundo Epul, el guía que abre un camino de sensaciones en la Patagonia
Por amor al campo, regresó a su pueblo natal en Santa Cruz luego de estudiar en Córdoba. Creó el proyecto de avistaje de fauna "El Choique Guía", que ofrece un servicio turístico y enseña a sentir la naturaleza en su máximo esplendor.
Seguir las huellas de los pumas en silencio, aprender a mirar y escuchar atentamente en medio del frío y la inmensidad, es un arte que pocos dominan. Facundo Epul es uno de ellos.
La temporada de avistaje de pumas está en curso en el Parque Nacional Patagonia de Santa Cruz y muchos visitantes llegan con la misión de vivir la experiencia desde adentro. Compartir caminatas, silencios y expectativas crea un lenguaje común. Las miradas hablan por sí solas y no hace falta decir mucho más.
Por estos días de febrero, hay alta demanda y las jornadas son largas entre safari de pumas, trekking por la Cueva de las Manos, Lago Posadas y muchos otros recorridos.
Los binoculares y el andar sigiloso no garantizan el éxito del ansiado encuentro con el puma frente a frente: no es un show armado, los animales deciden si salir a escena o no. Cada día es un mundo.
Facundo es guía de fauna silvestre especializado y lo sabe, por eso ofrece una experiencia distinta. El santacruceño creó un emprendimiento turístico al que llamó “El Choique Guía” y que propone recorrer la estepa de manera responsable y a otro ritmo, en un circuito de varios días que implica observar y vivir a fondo cada paso.
El creador de esta aventura recorrió 150 kilómetros a caballo en su provincia cuando tenía 17 años. Eso lo marcó, pero por razones de estudio, se mudó a Córdoba para cursar la carrera de Administración de Empresas. No obstante, su ligazón con el campo fue más fuerte.
Con título en mano, a los 23 años Facundo decidió retornar a su pueblo natal en la Patagonia austral y hacer lo que ama. Desde ese entonces, todos los días se levanta, se pone la mochila y sale a recorrer su paisaje amado junto a otros.
La pasión comenzó en la infancia porque su familia estaba ligada al campo. Desde pequeño cultivó un especial interés por los animales. Aprendió todos sus nombres antes que a leer y a escribir. Miraba libros y memorizaba las imágenes. Luego le escribía a los puesteros lo que había visto y así aprendía sobre fauna. Si bien ama a todas las especies, el puma es su favorito y no lo oculta.
Ahora, de la mano de su emprendimiento de avistaje, Facundo se consolidó como referente de viajeros en busca de cóndores y pumas, pero sobre todo, garante de una experiencia con el entorno.
Ser guía lo conmueve, le despierta curiosidad y le apasiona. Caminar la estepa y compartirla con otros es para él una forma de cuidar su hogar y de generar conciencia desde la experiencia directa. “Guiar no es solo mostrar un lugar, es acompañar una forma de estar”, asegura.
Seguir el rastro del puma es aprender a mirar
En medio del campo, con algo de viento y silencio infinito, pareciera que el tiempo entra en un “stand by”, pero -por el contrario- muchas cosas están sucediendo en simultáneo en los alrededores.
En el trayecto incierto hacia el puma, Facundo enseña a bajar las ansiedades y a leer entre líneas. “Estar en silencio y a la espera cambia el orden de los pensamientos. Bajamos un cambio”, dice. Si el animal no aparece, la experiencia no se termina porque hay mucho más por hacer: leer rastros, distinguir hace cuánto tiempo pasó un puma, escuchar a otras especies. Todo eso forma parte del proceso.
En muchas ocasiones los visitantes se compenetran tanto que aprenden a percibir sigilosamente. Son ellos los que detectan primero la presencia de algún animal. En esos momentos la felicidad es total. “Como guía, acompañar ese proceso es hermoso”, cuenta Facundo.
Transmitir la historia y la identidad de la región es parte de cada salida. «Este año, ninguna persona que se quedó más de dos días se fue sin ver un puma en libertad«, asegura Facundo.
Claves sobre el avistaje de pumas en la Patagonia
El Parque Patagonia es uno de los pocos lugares donde se puede avistar al felino en libertad y la mejor época para hacerlo es el verano.
Se puede acceder de la mano de guías especializados que rastrean a los animales mediante monitoreo con collares GPS, para asegurar la observación sin perturbarlos. La tasa de éxito es alta. El propio Facundo Epul reporta una alta probabilidad de avistamiento a través de salidas.
Se aconseja contratar guías locales autorizados, siempre mantener distancia, no acercarse y seguir las indicaciones de seguridad ante un encuentro.
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