La fiesta continúa 25 años después: Torito Freak renueva sonido y muestra su flamante disco
Con un cuarto de siglo en el ruedo, Torito Freak vuelve a escena con otro sonido y la misma energía. La banda roquense se presenta este sábado con un nuevo disco.
Un cuarto de siglo después, Torito Freak sigue dando pelea en el rodeo musical. La banda roquense atravesó cambios de formación, sonidos y épocas, pero conserva intacto aquello que la puso en movimiento desde el primer día. Las ganas de hacer música, provocar el baile y encontrarse con su gente son elementos indisolubles en la química de Torito.
Con un tercer disco a punto de salir, el grupo inicia una nueva etapa, menos estridente, pero con la misma esencia festiva que lo convirtió en parte de la escena regional. Después de 25 años de historia, Torito Freak decidió sacudirse el polvo del camino y ver qué había más allá. No fue un paso atrás, sino una manera de tomar aire, recuperar energías y prepararse para una nueva embestida.
Con la experiencia que dan tantos años de música y escenarios, la banda entendió que era tiempo de revisar su recorrido, renovar el espíritu y explorar otros matices sin perder esa esencia que la mantiene viva.

Al frente de esta historia está Kuky Álvarez, guitarrista, compositor y uno de los motores fundamentales del proyecto junto a su hermano Renzo, frontman de la banda, y el baterista Diego de la Vega. Los tres son miembros originales que permanecen en el ruedo, de los seis que comenzaron con esta aventura llena de funk, música disco y mucho groove.
Junto a ellos, la formación actual reúne a Felipe González en teclados, Cristian Riquelme en bajo e Israel Queupul en primera guitarra. Una sociedad musical renovada que encontró en los cambios una oportunidad para reinventarse sin perder su identidad.
“Es un cambio muy importante en la banda, no solamente por la modificación de los integrantes, sino también por el sonido. Es un Torito Freak completamente nuevo, con muchísimos decibeles menos en cuanto al octanaje. No suena tan enérgica como antes”, reconoce Kuky al describir esta nueva etapa.
El tiempo también hizo su trabajo. Aquella efervescencia de los primeros años, cuando todo parecía suceder a máxima potencia, fue dando paso a una manera diferente de entender la música y de disfrutarla. Si antes la consigna era dejarlo todo arriba del escenario, hoy la búsqueda pasa también por los matices, los arreglos y una sonoridad más equilibrada.
“Seguimos con la misma intención de baile, pero bajamos un poquito los decibeles para que se puedan escuchar mucho más claras las voces y priorizar otro tipo de arreglos. También queremos aprovechar esta formación nueva. Felipe es un músico excelente y el teclado brinda colores muy positivos, aporta mucho y le da un sentido nuevo a las canciones”, explica.
Un nuevo disco para volver a empezar
La renovación no se limita a los escenarios. Torito Freak tiene su tercer trabajo discográfico prácticamente listo y se prepara para mostrarlo. Serán diez canciones, ocho inéditas y dos que ya habían sido grabadas en el pasado, pero que ahora regresan con otra personalidad.
Aunque algunas melodías resulten familiares para sus seguidores, la nueva formación modificó sustancialmente su estructura. Cambiaron las líneas de guitarra y bajo, aparecieron los teclados, se reformularon los fraseos vocales y se trabajó nuevamente sobre la ecualización y el groove de cada composición.
“Si bien son canciones conocidas, pasan a tener un sentido completamente nuevo en cuanto al formato y al sonido”, cuenta Kuky. No se trata simplemente de volver a grabar lo que ya hicieron, sino de mirar esas canciones desde el presente, con otros músicos, otras herramientas y una experiencia que sólo pueden dar los años.
En ese recorrido de 25 años, cada formación dejó su marca. Kuky recuerda especialmente los comienzos, cuando la intensidad parecía no tener límites y la conexión entre los integrantes era inmediata.
“En la primera formación éramos un fuego intenso, con todos los volúmenes al palo. Era como si hubiéramos nacido el uno para el otro. En lo corporal dejábamos todo, estaba buenísimo, era lo que buscábamos”, recuerda Kuky.
La nostalgia aparece, pero no como una carga. Cada etapa tuvo su encanto y sus propias razones para ser recordada. La diferencia es que hoy la banda parece haber encontrado una manera más amable de sostener el proyecto, sin aquella urgencia de demostrarlo todo en cada presentación. Hay menos decibeles, pero no menos entusiasmo.
Este sábado será una nueva oportunidad para comprobarlo en vivo. Torito Freak prepara una presentación pensada en dos tiempos, respetando también el espíritu de resto bar del lugar. El primer bloque tendrá ocho canciones, con cuatro especialmente tranquilas y permitir que el público se acomode sin apuros.
Después llegará el momento de levantar la temperatura. El segundo tramo estará dedicado al repertorio clásico de la banda, con esos ritmos que invitan a mover el cuerpo, recuperar la pista y reencontrarse con los amigos y amigas que acompañaron al grupo a lo largo de tantos años.
Veinticinco años después, Torito Freak no parece dispuesto a quedar encerrado en sus propios recuerdos. Tampoco necesita vivir de la nostalgia ni perseguir aquel sonido que lo identificó en sus primeros tiempos. Sigue aferrado a la música disco, al ritmo sincopado del funk y a esa vocación irrenunciable por hacer bailar.
Cambió la formación, el sonido y también cambió la manera de pararse frente al público. Pero en esa transformación no hay traiciones ni renuncias. Hay evolución, nuevas búsquedas y una certeza que permanece intacta. Mientras haya canciones por tocar y gente dispuesta a bailar, Torito Freak tendrá motivos para volver a salir a la arena. Un cuarto de siglo después, la fiesta taurina todavía tiene mucho por delante.
Comentarios